En un día tan particular como hoy,18 de diciembre de 2025, en que el Papa León XIV ha autorizado la promulgación de los decretos relativos a la próxima beatificación de Enrique Shaw, la memoria apela a viejos recuerdos, tan propio de quienes ya hemos transitado una larga vida.
Creo que mucho se ha escrito sobre Enrique, su corta vida y su verdadero apostolado cristiano.
Esta síntesis de algo en el cual me toco participar, no dejara de pertenecer a un anecdotario, sobre el inicio de la causa y que ACDE había aceptado, como un desafío.
Mons. Jorge Mejía había manifestado en un Foro Almuerzo de ACDE, que nuestro fundador había recorrido el camino de la santidad.
Cumplía yo en ese entonces la función de director ejecutivo de ACDE, la Comisión que habíamos formada estaba Presidida por Hernando Campos Menéndez, no nombro al resto pues podría cometer la imprudencia de omitir algún nombre, sabiendo que todos colaboraban con su esfuerzo, en un tema que nos era casi desconocido.
A la muerte de Mons. Quarracino, había asumido como arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio.
Lleve al seno de la Comisión la inquietud, sobre la conveniencia de informar al nuevo arzobispo sobre lo que ACDE había iniciado.
Se decidió solicitase una entrevista y quienes asistiríamos a la misma. Concurríamos Hernando Campos Menéndez, Jorge Aceiro, Juan Cavo y quien escribe esto.
Ninguno de los cuatro habíamos tenido algún contacto previo con Bergoglio, de manera que íbamos a tener un interlocutor que no dejaba de ser un interrogante.
El único que no había conocido a Enrique era yo, el resto eran hombres que habían sido de su amistad, incluso de haber trabajado junto a él.
Nadie podía imaginar que la persona que nos recibiría con el correr de los años sería El Papa Francisco.
Tras una breve presentación sobre el motivo de nuestra visita, tanto Hernando, Jorge como Juan, pudieron explayarse ampliamente sobre la vida de Enrique y porque sé había pensado en iniciar la Causa para su Beatificación.
Bergoglio manifestó no haber conocido a Enrique, tampoco de su trayectoria como hombre de familia, marino y empresario, no existieron mayores interrogantes sobre la vida de Enrique.
Con el correr del tiempo pienso que salimos desilusionados de la reunión, tal vez debería expresarlo en singular ya que soy el único sobreviviente de la misma.
Al haber ido conociendo su acción pastoral, tanto como arzobispo y como Papa, pienso en la elocuencia de su silencio.
No hay duda que algo milagroso ha ocurrido, él hombre-sacerdote que fue nuestro interlocutor, aquel día, fue con el tiempo el primer PAPA argentino, así como Enrique hoy será el primer laico- empresario que este en los altares en la larga historia de la Iglesia.
Este pequeño grano de arena, es un recuerdo que en mi larga vida perdura.
El resto es el esfuerzo de hombres y mujeres que, encabezados por Fernán, durante muchos años trabajaron incansablemente con Fe y el corazón puesto en manos del Señor.
Sara, como decía San Juan de la Cruz, “en el atardecer te examinarán en el amor…”
En este atardecer de mi vida, escribo lo que te adjunto y que también ha me ha surgido del corazón, que pretende ser un poema, inspirado en la sed que creo sentía Enrique.
Recordando a Enrique Shaw
Cuando hablamos de sed
Parece que fuera solo material
Que la saciamos con el
agua
¿Pensamos que tenemos sed amar?
Acaso no buscamos
A la mujer que amaremos
Hasta la muerte.
No sentimos sed de saber,
De conocer los grandes interrogantes
De este mundo y también de
La otra vida.
Los hombres de FE sentimos
sed de pensar en “la vida eterna”.
No sentimos la sed de la amistad
¿Cuándo la soledad abruma nuestra vida?
No sentimos la sed de la alteridad
Si no sabemos enlazar el yo
Con “el tú en libertad”.
No sentimos la sed de la justicia
Frente a la ausencia de la misma.
No sentimos sed del bien común
Frente a una sociedad
Que sacia su sed en la abundancia.
No sentimos la sed de la honradez
Cuando el ladrón presume de su vida.
No sentimos sed de tirar la primera piedra
Sin pensar en tener la autoridad moral para hacerlo.
No sentimos sed de una educación superadora
Cuando se perdió su proyecto de excelencia.
Habrá sed, si no existe una espiritualidad genuina
De exigencia intima, de compromisos duraderos.
Si a la vacilación ante DIOS,
No tratamos de superarla.
Pensando que solo la saciaremos
Cuando estemos en la MESA JUNTO A EL.
Celso Enrique Arabetti
18 de diciembre 2025

