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Fe, trabajo y bien común: el legado vivo de Enrique Shaw en la empresa moderna

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En el marco de la conmemoración por el aniversario del fallecimiento del Siervo de Dios Enrique Shaw y la celebración del Día Nacional de la Comunidad Empresarial, el Cardenal Mario Poli ofreció una homilía destacando la vigencia de la Doctrina Social de la Iglesia frente a los desafíos contemporáneos como la Inteligencia Artificial y la economía global.

 

Un faro para la dirigencia empresarial de hoy

La figura de Enrique Shaw continúa iluminando el camino de los hombres y mujeres de empresa en la Argentina y el mundo. En una reciente homilía pronunciada por el Cardenal Mario Poli, se recordó la profunda coherencia de quien supo encarnar los valores evangélicos en el ámbito laboral y empresario, demostrando que la fe y la gestión empresaria, no solo son compatibles, sino profundamente complementarias.

La celebración adquiere este año un matiz especial en el marco del Día Nacional de la Comunidad Empresarial (instituido oficialmente hace tres años), recordando que la labor empresaria es, en esencia, una vocación de servicio al bien común, a la creación de puestos de trabajo dignos y al desarrollo humano integral.

“Enrique fue un providencial pionero en hacer efectiva la doctrina social de la Iglesia, aplicando sus principios en temas que reclamaban urgentes respuestas, como el mejoramiento de las condiciones de trabajo, los salarios justos y la responsabilidad hacia los trabajadores y sus familias.” — Cardenal Mario Poli

Los desafíos actuales: La Inteligencia Artificial y la centralidad de la persona

Durante su mensaje dirigido a la comunidad de socios y amigos de ACDE en la Basílica Nuestra Señora del Pilar en Recoleta, el Cardenal Poli vinculó la espiritualidad de Shaw con los dilemas de la actualidad, especialmente aquellos derivados de la irrupción de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial (IA). Citando la encíclica Magnifica humanitas y los fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia, advirtió sobre el peligro de anteponer el lucro desmedido a la dignidad humana.

Entre los principios fundamentales destacados en la homilía se subrayan:

De la teoría a la encarnación cotidiana

Uno de los aspectos más destacados de la prédica fue el énfasis en que la doctrina social no puede quedar reducida a meros postulados teóricos. Enrique Shaw transformó la gestión empresarial al impulsar decretos pioneros como las asignaciones familiares (convertidas luego en ley nacional), el respeto por los convenios colectivos justos y la formación integral de sus equipos de trabajo.

Incluso en momentos de extrema complejidad económica, donde los desajustes operativos exigían decisiones difíciles, Shaw mantuvo firme su convicción de que el capital y el trabajo deben marchar en armonía, rechazando de plano el materialismo que sacrifica al hombre en función del rendimiento financiero.

“No debemos aceptar jamás este materialismo que sacrifica a la persona humana al dinero y al lucro. Enrique fue un alumno adelantado y apóstol evangelizador de la doctrina social, demostrando que no es una utopía, sino un programa exigente para hacer más justas las coordenadas de la actividad laboral y empresaria.”

Un compromiso renovado para la comunidad empresarial

El Día Nacional de la Comunidad Empresarial se consolida, así como una fecha de profunda reflexión y renovación espiritual para los líderes de organizaciones. El ejemplo de Enrique Shaw, quien supo integrar su rol de esposo, padre, empresario y hombre de profunda oración con una sólida devoción peregrina, demuestra que la santidad es posible en los surcos de la vida cotidiana.

En este tiempo de profundas transformaciones tecnológicas y sociales, el compromiso de la dirigencia empresaria queda interpelado a custodiar la centralidad de la persona humana, haciendo de la empresa una verdadera comunidad de personas al servicio del desarrollo integral de la sociedad.

 

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