Hay una mayúscula responsabilidad del no comunicador cuando asume ese rol, pero también de la audiencia en la cesión de su atención.
Cuando los no comunicadores toman el camino de la comunicación, ocurre lo que ocurre. El problema de la infocracia sobre la que pone el ojo Byung Chul Han, a mi modo de ver, radica en la confusión generada por la distancia entre la capacidad innata de comunicar, y la capacidad desarrollada y entrenada de hacerlo bien. Por eso, en el caso de Florencia Peña comunicando en Luzu la (no)muerte del papá de Messi, hacer leña del árbol caído en este contexto es hasta necesario si llama a la atención de todos.
No es que el fenémeno del fake sea nuevo y sea solo responsabilidad de los improvisados: Paul McCartney también tuvo su muerte. Pero la agilidad con la que se crean no tan solo mensajes, canales, medios, formatos, tiene que estar acomapañada de un escalamiento prudencial del fenomeno de la comunicación para el que los comunicadores se forman y se forjan. Todos podemos usar tik tok, pero un comunicador puede comunicar en tik tok mejor que un no comunicador. En la era consolidada del prosumidor la reflexión tiene que escalar fuerte, y rápido…Porque todos pueden estar delante de un microfono y subir contenidos, pero la comunicación de un saber útil y necesario, además de interesante, para la vida en sociedad, va a saber hacerla un comunicador.
En este caso, las marcas se alejarán por la desconfianza generada por semejante error, los nodos de audiencia probablemente también. Pero el llamado a la reflexión no debe ser solo del comunicador que contrató a Florencia Peña para una función para la que no era idónea, como ocurre en tantos otros casos. La responsabilidad también ha de ser de audiencias, de educadores, de otros profesionales de la comunicación. No ejerce la docencia el no docente, no ejerce la abogacía el no abogado, por más que todos podamos ayudar a nuestros hijos a estudiar o a nuestros amigos a superar los problemas legales. El preciado y necesario servicio de la comunicación no debiera ser ejercido por los no comunicadores, saber prudencial que no se entrena en un curso de cuatro encuentros o estando arriba de un escenario interpretando un personaje. Pero para fortalecer este camino de madurez ciudadana, la reacción tiene que ser de todos.
¿Cómo? Creo que el mejor modo es no regalando nuestra atención, cuidándola, madurándola. La principal responsabilidad de las audiencias en torno a la comunicación descansa en la madura y responsable cesión de la atención.

