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La educación como camino de un futuro sostenible

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En este cuarto 4º encuentro anual de la Comisión de Sustentabilidad, bajo el lema “Educación: un compromiso indispensable para transformar el futuro”, el centro de atención es considerar los desafíos que enfrenta la educación, como elemento central en la construcción de un proyecto de humanidad sustentable, en el cual no sólo se considera bajo este concepto  el aprovechamiento y resguardo futuro de los recursos naturales, sino al cuidado de la principal materia prima de esta Casa Común que es el ser humano, perspectiva impartida por el Papa Francisco en su segunda encíclica “Laudato si, mi Signore”.

En la apertura de la jornada, Víctor Valle, presidente de ACDE, destaca una perspectiva integral respecto a la educación, que la considera como forma “de cuidado, dignidad e inserción”, en un mundo dominado por el cambio constante y vertiginoso, donde el propio conocimiento está en constante evolución. En consecuencia, emerge en consecuencia la responsabilidad social de la empresa en función de la cual, es necesario que éstas formen a las personas para adaptarse a los cambios incesantes que se producen en el mercado laboral.

En tal sentido, entre los principales desafíos que surgen en este mundo tecnológico y de nuevos saberes, se presenta para la empresa el desafío del ingreso de los juniors que se incorporan al mercado incorporar y, para los seniors, el de adaptarse a roles que fluctúan y que, en algunos casos, desaparecen ante los sucesivos cambios en el ámbito del conocimiento. Ana Pico, directora ejecutiva, en tal sentido, recuerda que el fundador de nuestra asociación, Enrique Shaw “llevaba la sustentabilidad en las venas (…) siempre con la consigna de la persona en el centro y nosotros desde ese lugar pensamos el desafío de cómo las empresas deben involucrarse para darle potencia a la educación, crear acuerdos y para que eso genere un desarrollo sostenible”.

Para pensar sobre aquellos aspectos que necesitan especial atención, entre un amplio espectro de cuestiones, y que advierten sobre la necesidad de una acción inmediata por parte de cada uno de nosotros en pos de mejorar el presente inmediato y el futuro, en el primer panel denominado “Educación y desarrollo humano: diagnóstico y desafíos en Argentina”, contamos con la presencia de Ianina Tuñón (investigadora del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina) y Víctor Volman (Director Ejecutivo de Argentinos por la Educación), panel moderado por Adriana Sirito, socia de ACDE.

Para este primer abordaje, en un primer momento, la atención se centró en identificar las diferentes realidades y condicionamientos culturales y sociales de los niños en sus primeros años de vida. Al respecto, Ianina plantea que hay que repensar los primeros estímulos en el mundo privado de los hogares, como es el fomento de la lectura pero que también existe una corresponsabilidad del mercado con las mujeres y hombres insertos en el mundo del trabajo; ello en función de la necesidad de contacto de los niños en los primeros seis meses con sus padres, especialmente con su madre, ya que “la escuela no puede hacerse responsable de todo”.

La Dra. en Ciencias Sociales advirtió que tal situación de inequidad en los niveles de alfabetización que se detectan ya en la sala de 4 años, lo cual encuentra su punto de máxima expresión en tercer grado, etapa en la que uno de cada dos niños no alcanza la comprensión lectora requerida lo que, de manera directa, “afecta el capital humano, clave para el desarrollo del país”, tal como lo destacó Víctor Volman por su parte.

Como dato duro y preocupante destacado por los disertantes, se encuentra que, de cada 100 niños, sólo 10 culminan los estudios de nivel secundario, lo que evidencia “una desigualdad desde el origen” que compele a “impulsar acuerdos políticos, porque en la Argentina necesitamos que no haya grietas en la educación” como medida indispensable para el avance del país, tal como lo destacó Volman.

Asimismo, el director de Argentinos por la Educación plantea la necesidad de superar las tensiones y desacuerdos de toda índole que puedan interferir en la superación del nivel educativo como también impulsar una modificación de la política pública educativa que, entre otras cuestiones, tienda a un balance en la elección de autoridades directivas ya que, en términos generales, advierte que los docentes de menor práctica sólo acceden a escuelas que tal vez requieran de un nivel superior de experiencia y, a la inversa,  en los colegios que presentan menos problemática en el aprendizaje, se encuentran docentes y autoridades de mayor tiempo en el ejercicio de su rol.

Desde otro punto de análisis, Volman plantea que entre los desafíos se encuentra la superación de los desacuerdos entre docentes mismos sobre los contenidos educativos y la necesidad de enfatizar la enseñanza de matemática ya que sin ésta “no hay recursos de lenguaje que genere inteligencia artificial”, convergiendo con Tuñón, en que las desigualdades iniciales se concentran en aspectos tales como la alfabetización y enseñanza de la lógica. En tal sentido, ambos coinciden y enfatizan en que ello no es una cuestión que se acota a lo académico, sino que la desigualdad en dichas materias se traslada con el tiempo al mundo del trabajo.

Dicha mirada revive la advertencia del Papa Francisco en la Encíclica mencionada inicialmente, al señalar que “Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos”.

En otro plano de análisis focalizado en las potencialidades específicas de cada región, Inanina propone una gestión colaborativa entre lo público y lo privado que brinde mayor autonomía a la escuela para pergeñar su contenido educativo, lo que podría ser una vía superadora que vincule el mundo académico con el laboral. Reforzando dicho criterio, Volman advierte que, si bien ” no puede cambiarse que la educación esté detrás del mercado laboral, hay cuestiones estrechamente básicas que la educación tiene que dar”.

Estos criterios vertidos, nos conducen a los postulados de León XIV en el Jubileo del Mundo Educativo, en el cual destacó el lema que ha marcado su pontificado “In lllo uno unum” (“En Aquel que es, somos uno) donde la educación se erige como un espacio de encuentro y colaboración. Así, el Santo Padre convoca a fortalecer los vínculos entre escuela, familia y sociedad. Para ello, en una profunda reflexión advierte sobre la necesidad de que cada uno de nosotros sea parte de un proceso de avance inclusivo: “No podemos cerrar los ojos ante estos reclamos silenciosos de auxilio; al contrario, debemos esforzarnos para identificar sus causas profundas. La inteligencia artificial, en particular, con su conocimiento técnico, frío y estandarizado, puede aislar aún más a estudiantes ya aislados, dándoles la ilusión de no necesitar a los demás o, peor aún, la sensación de no ser dignos de ellos. El papel de los educadores, en cambio, es un compromiso humano, y la alegría misma del proceso educativo es plenamente humana…” [1]

 

 

[1] León XIV: Renovar la educación desde la interioridad y la alegría. Vatican News.

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