El desafío de la empleabilidad en tiempos de Inteligencia Artificial
Cuando decidí escribir mi primer libro: ¿Hay Futuro!, hoy ya en manos de los editores para su tramo final, lo hice convencido que se precisan aportes concretos que intenten acercar el desafío de las organizaciones de “ser las respuestas estratégicas adecuadas a contextos de incertidumbre vertiginosa y acelerada”, y su impacto directo en el trabajo de las personas que lo integran.
De las múltiples disrupciones que analicé, hoy quiero hacer foco en la inteligencia artificial, no solo por el impacto directo y simultaneo que genera en el negocio, sino porque es “la fuerza aceleradora del riesgo de la empleabilidad”.
Estos meses de estudio, experiencias propias, muchas y muy buenas conversaciones y valiosos libros y artículos explorados, me llevaron a una conclusión: “nunca el destino de las organizaciones y las personas estuvo tan ligado como ahora”.
Pero como quiero estimular el protagonismo propositivo, sugiero no asustarnos ni denigrar a la inteligencia artificial, sino incorporarla a partir de lo mejor de nuestra humanidad, nuestro propósito y valores, desarrollando un camino que nos expanda.
No obstante, aquellos que aún no estén lo suficientemente preocupados por el tema, pueden leer antes el capítulo 2 del libro “21 Lecciones para el siglo 21”, de Yuval Noah Harari, titulado “Trabajo; cuando te hagas mayor, puede que no tengas un empleo”, y luego retomar este artículo.
Les presento pues, dos libros que me ayudaron a pensar, ambos editados en ingles en 2025, en los cuales los autores nos harán aportes concretos para responder a dos interrogantes clave:
- ¿Cuáles serán las características de las personas potenciadas por la inteligencia artificial?
- ¿Qué significará ser un líder “aumentado” por la inteligencia artificial?
Hablemos de personas “irremplazables”
En su Libro Irremplazable, para Pascal Bornet “el concepto irremplazable toca el núcleo de la identidad, el valor y la conexión humanos. Es la noción de que ciertas cualidades, contribuciones o vínculos son tan únicos e intrínsecos a un individuo o una organización que no pueden ser duplicados o sustituidos, ni siquiera por tecnología como la IA”.
Diferencia claramente la Inteligencia Humana como “única” por origen y desarrollo de la evolución, su versatilidad y capacidad de aprender más allá de los datos, su carácter inherentemente emocional y consciente, la capacidad de generalización de conocimientos entre dominios diferente, la creatividad y la interacción permanente con el entorno, la ética y moralidad que la guía, así como condicionada por los sesgos que la influyen y los prejuicios que limitan su versatilidad.
Para consolidar ese diferencial de valor, Pascal propone desarrollar tres “habilidades humanas únicas”.
La creatividad genuina nos permite innovar y soñar, hacer arte y resolver problemas de una manera que ninguna otra especie puede.
El pensamiento crítico nos permite analizar, cuestionar y tomar decisiones informadas y éticas, que es la piedra angular del progreso.
La autenticidad social nos permite construir comunidades, empatizar y colaborar, formando la base de las sociedades.
Sugiere que no tiene sentido una competencia con la IA, sino que las personas deben evolucionar a partir del potencial liberado, y para ello propone desarrollar tres competencias de “personas aumentadas con la AI”:
- Aumentar la experiencia personal con la AI, usándola de manera responsable, consciente y ética
- Enfatizar lo humano en el vínculo con la AI, estando atento a la creatividad genuina, el pensamiento crítico y la autenticidad social, forjando relaciones profundas y significativas, conexiones emocionales genuinas y la capacidad de juicio moral, así como guiar e influir positivamente en otras personas.
- Estar dispuesto al cambio: Enfatiza el desarrollo de la resiliencia y la adaptabilidad para prosperar en medio de los rápidos cambios y los mayores desafíos provocados por el avance de la IA, a partir de ser resiliente, flexible y cultivar “el arte de desaprender y aprender”.
Pascal Bornet también da un espacio a las empresas insustituibles. Para él, están a la vanguardia de la agenda tecnológica, tienen una visión clara con un retorno de la inversión medible, además de un plan flexible e integral a largo plazo para lograrlo. Siguen siendo ágiles, ajustando sus planes para alinearse con los cambios del mercado. Y son sus cualidades claramente humanas las que distinguen a las empresas exitosas, incluso cuando la tecnología se expande. Alinean el ritmo de la tecnología con la capacidad de adaptación de las personas.
En conclusión, el camino está en mano de empresas “humanizadas” y de “personas que se consideran protagonistas” y con cuyo “compromiso” la empresa puede “comprometerse. Y así llegamos a segundo punto: los líderes.
Ser Líderes más humanos
Esa promoción del estímulo y el acompañamiento por la “zona de disconfort”, es el desafío de los lideres, y así lo plantean Rasmus Hougaard y Jacqueline Carter, autores de “More Human, Cómo el poder de la IA puede transformar la forma en que lideras.”
Para ellos, «este momento no se trata solo de adoptar una nueva tecnología, se trata de moldear el futuro del trabajo». No hay duda de que la inteligencia artificial seguirá impulsando una transición a gran escala de la fuerza laboral. Este cambio plantea preguntas importantes para los líderes sobre cómo asumen la responsabilidad de predecir, preparar y gestionar los impactos en la fuerza laboral, la pérdida de empleos y la recapacitación con sabiduría y compasión. Y nos plantean que “los líderes humanos aportan no solo sus habilidades y conocimientos, sino también sus experiencias vitales, emociones e historias personales, ayudando a cultivar un entorno donde las personas se sientan vistas, comprendidas y valoradas, en tanto la inteligencia artificial puede simular respuestas y predecir el comportamiento, pero no puede replicar la calidez espontánea de una risa compartida, la seguridad de un asentimiento comprensivo o el poder motivador de una anécdota personal compartida en el momento justo”.
Nos presentan un enfoque de “liderazgo aumentado”, desde la perspectiva de la imagen, en el Enfoque del líder aumentado por la AI (de More Human de Rasmus Hougaard y Jacqueline Carter).
Para ellos el liderazgo empieza por la mente, que determina nuestras decisiones. Las decisiones determinan las acciones. Las acciones moldean nuestro liderazgo, que precisa desacelerar y dar un paso atrás para ampliar el plano visual.
Y allí es donde nos puede ayudar la inteligencia artificial, a tomar mejores decisiones, responder con más calma a la adversidad, mantener polaridades y ambigüedades y no nos afectarnos tanto las incógnitas, en un enfoque que proponen de “líder aumentado”. Bien contextualizado nos dará información que nos resultaría imposible de lograr por nosotros mismos.
El líder que así puede ampliar la visión luego puede pasar a la acción, navegando con una “brújula” que lo acompañe en tres planos del liderazgo, que ilustra la imagen de la Brújula del Líder Humano (de More Human de Rasmus Hougaard y Jacqueline Carter):
-El liderazgo de sí mismo
-El liderazgo de otros
-El liderazgo sistémico
Veamos rápidamente los tres componentes que ellos sugieren trabajar en el liderazgo: la conciencia, la sabiduría y la compasión.
La consciencia
La conciencia en la disciplina de liderazgo es el reconocimiento y la comprensión consciente de las propias emociones, prejuicios, fortalezas y limitaciones, así como de la dinámica dentro de un equipo u organización y el contexto, con la intención de cultivar claridad mental, agilidad y presencia ejecutiva, con conocimiento de tu equipo y tu negocio, sabiendo cómo están conectados tu estrategia, tus valores y tus objetivos.
Es allí donde la AI nos amplia la capacidad de considerar información de fondo relevante que ayuda a otros a comprender una situación, tema o afirmación de forma más completa, sea en la autoconsciencia, la consciencia relacional o situacional.
Sabiduría.
Cuando desplegamos nuestra sabiduría, accedemos a múltiples niveles de nuestra inteligencia: intelectual, emocional y social. Podemos obtener conocimiento a través de nuestra mente, corazón e instinto, y actuar de manera que sirva a los mejores intereses de nuestra gente, nuestra organización y la sociedad en general. La sabiduría es el juicio reflexivo, mesurado y perspicaz que nos permite mantener la visión global en mente mientras actuamos para aportar el mayor beneficio a las personas implicadas.
El líder, aumentado por la inteligencia artificial, fomenta la sabiduría aprovechando la capacidad humana para hacer preguntas y, al mismo tiempo, aprovechando la increíble capacidad de la inteligencia artificial para generar respuestas.
La sabiduría va más allá de los datos y los hechos. Abarca reflexiones sobre cuestiones éticas, implicaciones a largo plazo y dinámicas de equipo. Los líderes deben hacer buenas preguntas, cuestionar las respuestas, pensando despacio al estilo de Daniel Kahneman, asegurándote que la inteligencia artificial no cree tu realidad, y manteniendo una mente humilde, capaz de superar las limitaciones del ego y centrada en el bien común.
Compasión
La compasión es una cualidad humana fundamental que refleja la capacidad del líder para entender y conectar con los demás. Forma parte de fomentar un entorno laboral donde tanto individuos como equipos prosperen, creando una cultura inclusiva en la que cada miembro del equipo se sienta valorado y comprendido, independientemente de su origen o rol, proporcionando apoyo emocional y orientación. Alli la inteligencia artificial puede proporcionarnos una visión sobre dinámicas humanas complejas que por nuestra cuenta nunca podríamos ver.
Porque la compasión es la capacidad de los líderes para hacer las cosas difíciles de manera humana. Requiere coraje y fortaleza. A menudo significa tener conversaciones difíciles o tomar decisiones difíciles. No es cálida y agradable, es difícil. Líderes compasivos, mediante datos concretos ofrecen a los empleados retroalimentación dura pero adecuada. Hacerlo implica tomar decisiones difíciles por el bien de la organización, incluso cuando esas decisiones afectan negativamente a las personas. Requiere presencia consciente, coraje y resiliencia, como esa capacidad de prepararte proactivamente para afrontar los desafíos sin perder el equilibrio, inteligencia emocional y propósito
Y todo ello es posible solamente a partir de la confianza que generamos en el otro, que es lo que nos hace únicos y nos permite conectar de verdad con las vulnerabilidades a partir de los valores compartidos.
Conclusión:
La inteligencia artificial no es el enemigo: debería darnos los recursos para trabajar en forma más eficiente y tener más tiempo para invertir en tu gente, haciéndote un mejor líder. La inteligencia artificial tiene el potencial de transformar nuestro liderazgo, pero solo si estamos dispuestos a invertir en un camino para elevar nuestra humanidad.
Y si el camino que las personas tienen que recorrer será largo y difícil, … mejor que vayamos comenzando pronto y sin ambigüedades, pues el tiempo que nos consumimos decidiendo no es nuestro, es de ellos.
Y eso me animó a escribir un libro.
