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Multiplicá lo recibido

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3º Encuentro ACDE Joven: ¿qué estoy haciendo con todo lo que recibí?

 

¿Qué estoy haciendo con todo lo que recibí?

Esa fue una de las preguntas que quedó resonando después del 3° Encuentro ACDE Joven, realizado este martes bajo el título “Multiplicá lo recibido”, con Felipe Ballester Molina, fundador de pm2, una red global de católicos profesionales, estudiantes y emprendedores que busca integrar la fe con la vida profesional.

Durante su ponencia, Felipe compartió algunos conceptos que invitan a mirar de otra manera nuestros talentos, nuestro trabajo y aquello que recibimos a lo largo de la vida.

El punto de partida fue la Parábola de los Talentos (Mateo 25, 14-30) y tres preguntas muy concretas:

¿Qué recibí? ¿Qué estoy haciendo con eso? ¿Y al servicio de quién lo estoy poniendo?

Porque antes de multiplicar nuestros talentos, primero tenemos que reconocerlos.

Y no se trata solamente de aquello en lo que somos buenos. También de todo lo que recibimos gratuitamente: nuestra familia, educación, oportunidades, habilidades, personas y experiencias que fueron formando quiénes somos.

Como compartió Felipe: no podemos multiplicar lo que no sabemos que tenemos.

El primer desafío, entonces, es reconocer nuestros dones sin compararnos con los demás. En un mundo donde es tan fácil mirar qué hace el otro, cuánto avanzó o qué logró, quizás la pregunta más importante sea otra:

¿Qué recibí yo y qué quiere Dios que haga con eso?

El trabajo también puede ser servicio

El trabajo es una parte importante de nuestra vida, pero no puede convertirse en toda nuestra vida. Tiene que estar ordenado dentro de ella, y no nosotros alrededor del trabajo.

Al mismo tiempo, puede ser uno de los principales espacios donde poner nuestros dones al servicio de los demás.

Desde nuestro rol, nuestro equipo, una empresa, un emprendimiento o incluso una conversación.

Y multiplicar talentos no siempre significa hacer algo extraordinario. También puede ser trabajar con excelencia, ayudar a alguien, compartir un contacto, escuchar o simplemente estar disponibles para otro.

La pregunta pasa a ser:

¿Dónde puedo poner hoy mis dones al servicio de los demás?

 

Dar el 100% en el presente

Otra de las preguntas que surgió durante el encuentro fue:

Si mi vida terminara mañana, ¿estaría haciendo lo mismo que hago hoy? ¿Estaría dándolo todo?

No desde la presión, sino desde la invitación a estar más presentes. A animarnos a ir a fondo con aquello que sentimos que estamos llamados a hacer, disfrutarlo y recordar que estamos de paso.

No controlamos todos los resultados, pero sí podemos decidir qué hacemos hoy con aquello que recibimos.

Identificarlo. Agradecerlo. Ponerlo a disposición. Ofrecerlo a Dios.

Porque al final no se trata de tener más talentos que otros, sino de ser fieles con lo que recibimos y animarnos a multiplicarlo.

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