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Política y poder en la era del transhumanismo

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Recientes noticias dan cuenta del retroceso y desmoronamiento de la democracia como forma representativa de gobierno y el consecuente malestar ciudadano. Entre otras, en un artículo publicado en el diario La Nación, su autor daba cuenta de dos prestigiosos informes que señalan que el proceso de autocratización ha llegado al corazón mismo del orden liberal de occidente (1).

Casi el 75% de la población mundial vive hoy bajo regímenes autocráticos, mientras que el resto en países donde la democracia se encuentra en franco deterioro. Y este retroceso y desmoronamiento obedece a varias causas: el declive de la hegemonía occidental y el surgimiento de un orden multipolar, la desigualdad social y económica sistémica, la falta de representación y el descontento ciudadano hacia sus gobernantes, el acelerado impacto de la desinformación y la incertidumbre generalizada, el predominio del debate político en redes sociales y el surgimiento de caudillos y líderes anticasta, entre otras. Todo ello ha contribuido a profundizar el malestar y la desilusión de los gobernados y su desconfianza hacia el mismo sistema político y hacia sus líderes, quienes ya no los representan.
Es este desencanto, este malestar y esta bronca ciudadana lo que está dando origen a una nueva forma de poder, el tecnopopulismo postideológico, sustentado no ya sobre ideas sino sobre algoritmos desarrollados por los ingenieros del caos, tal como afirma Giuliano da Empoli en su obra así titulada (2). Afirma este autor que los ingenieros del caos están aprovechando este malestar y desencanto, transformando la naturaleza misma del juego democrático, en efecto, ya no importa el debate de ideas y la realidad objetiva, todo ha quedado reducido a una cuestión de emociones individuales y a un solo parámetro de juicio, el “me gusta”. Por tanto: “La indignación, el miedo, los prejuicios, el insulto, la polémica racista o sexista se propagan en la web y generan mucha más atención y compromiso que los debates soporíferos de la vieja política (…) En la actualidad, la irrupción de Internet y las redes sociales en la política transforma una vez más las reglas del juego y, paradójicamente, a medida que depende de cálculos cada vez más sofisticados, corre el riesgo de producir efectos cada vez más impredecibles e irracionales” (3).
Entre otros efectos ya evidentes, la irrupción de internet y de las redes sociales ha ocasionado la ausencia de espíritu crítico y de la reflexión individual acerca del deber ser de las cosas y de la realidad misma. El hombre ha dejado de pensar por sí mismo y es movido emocionalmente desde afuera por un relato, por un colectivo social o por un líder mesiánico, en los que canaliza su desencanto y su desilusión. Pero, como afirmó un teólogo protestante, quien deja de pensar por sí mismo entrega su conciencia al mundo, y entonces cualquier mentira puede parecer verdad; es allí donde la estupidez colectiva toma el control y la presión social domina la conciencia individual, siendo esta estupidez más enemiga del bien que la maldad misma(4).Entendiendo por estupidez no la falta de inteligencia, si no el dejar de pensar por sí mismo y dejar de ser persona con juicio moral1. La y responsabilidad propios, para pasar a ser un simple instrumento fácilmente manejado y alienado al juicio y a la opinión mayoritaria y masivamente aceptados, e inducidos por alguien.
De modo tal que, en la era de la democracia digital, del algoritmo y de los “me gusta”, la prevalencia de las emociones, la ausencia de ideas y de espíritu crítico están siendo aprovechados por los ingenieros del caos para dar lugar a una nueva forma de poder y de dominio social con efectos impredecibles.
Con razón afirmaba uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, anticipándose proféticamente a esta nueva era, hace ya más de 70 años: “El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto”(5), frase recordada por el Papa León XIV en su reciente Encíclica Magnifica Humanitas, y que el sentido central de nuestra época consistirá en ordenar el poder de tal forma, que el hombre, al usarlo, pueda seguir existiendo como tal. Tanto es así –decía Guardini- que la perversión del poder se torna cada vez más amenazadora y ello significa, sencillamente, la destrucción de lo humano.(6)
En la era de la inteligencia artificial y del paradigma tecnocrático, dice el Papa León XIV en su Encíclica, el poder tecnológico adquiere un rostro inédito predominantemente “privado”, y la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, es por ello que se necesita un nuevo marco espiritual, ético y político. “Por eso, quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notable capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad. Es un poder que debe ser continuamente iluminado por la búsqueda de la verdad y el respeto de la dignidad humana, para que la cultura que se genera en la red no se convierta en instrumento de distracción excesiva, de homogeneización y de dominio, sino en un espacio en el que puedan madurar la libertad interior y el pensamiento crítico”(7).
Nos parece oportuno concluir estas breves líneas con una frase que resume el desafío más profundo que afronta hoy el hombre en la era tecnocrática que sueña –como dice el Papa León XIV- con superar los límites de la condición humana: “El hombre sólo existe en cuanto referido a Dios, y por ello su carácter se define según la manera como entienda esta relación, la seriedad con que la tome y lo que haga de ella (…) Dios es la realidad que fundamenta toda otra realidad, incluso la humana. Cuando no se le hace justicia, la existencia enferma”(8).

1 La Nación (3-04-2026): Los autócratas ponen en jaque a la democracia, por Daniel Zovatto
2 Giuliano da Empoli: Los ingenieros del caos, Ediciones Anaya Multimedia –Madrid 2024, pág.36
3 Giuliano da Empoli: obra citada, págs. 86 y 171
4 Dietrich Bonhoeffer: Teólogo protestante alemán (1906-1945), movimiento de resistencia al nazismo.

5 Romano Guardini: El ocaso de la edad moderna. Ediciones Cristiandad – Madrid 1981, pág. 94
6 Romano Guardini: El Poder, en Cristianismo y Hombre Actual Nro 49, Ediciones Guadarrama –Madrid 1963
7 León XIV: Magnifica Humanitas, 136
8 Romano Guardini: obra citada.

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