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Resignificando los desafíos laborales

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Introducción

Las cosas no pasan. Uno hace que las cosas pasen». John F Kennedy 

La incertidumbre y la complejidad se han transformado en el nuevo contexto de negocios, de las empresas y, por ende, de nuestra vida laboral.  Las recetas tradicionales no resultan. La nueva realidad es la transición permanente, con disrupciones de acelerado impacto transformador en negocios, tecnología, datos e inteligencia artificial y en las personas, y mi empresa o negocio está inmersa en esta realidad y, junto con ella, mi carrera profesional navega en el mismo mar de incertidumbre.

Liderar la resignificación de este desafío es tomar mi protagonismo en el timón de esta navegación, porque la experiencia de vida es demasiado valiosa como para tercerizarla.

Es a partir de este desafío que compartimos un encuentro híbrido con casi cuarenta asistentes el pasado jueves 26 de marzo, desde la sede central de ACDE. 

Propusimos una experiencia rápida de Búsqueda Creativa en un recorrido desde cuatro momentos:

La búsqueda creativa es un proceso personal, que tiene ciertas reglas esenciales. 

Les compartimos el recorrido que propusimos.

El punto de partida

Realizamos una encuesta previamente tratando de identificar el punto de partida, y pudimos concluir que:

1.Cuando observamos la vida laboral como un todo, partiendo de mi empresa, su realidad y contexto, llegando a mi rol, mi equipo, mis lideres y liderados, mis pares, mis metas, mis desafíos, las expectativas, las rutinas, intensidades y disfrutes, el 56 % se encuentra en una situación de armonía laboral y como protagonistas de su hoja de ruta, mientras que el 44 % precisa poder trabajar algunos o varios de estos aspectos.

2.Al indagar sobre el impacto de aquellos factores que les resultan más movilizante, los participantes en promedio se manifestaron impactados por al menos dos de estos factores, entre otros:

  1. Cambios en su vida personal
  2. Pérdida de atractivo del trabajo que realizan
  3. Hechos objetivos de la vida laboral
  4. Percibir que su empresa ya no es la misma

Y así comenzamos la experiencia.

El recorrido. ¿En qué mar vamos a nadar?

Como primer paso partimos de entender el contexto en el que se desempeña mi empresa o negocio.  Por ello miramos el entorno estratégico en base a cuatro aspectos: ¿cómo cambia el mercado en el que competimos, como cambia nuestra industria para dar propuestas a ese mercado, que tendencias tecnológicas, sociales, culturales y económicas influyen y generan disrupciones y en cuanto la macro armoniza o agrega más desestabilización?

Al preguntarle a los asistentes ¿qué está pasando en la “pecera” donde vive la empresa o negocio? ¿cuáles son las nuevas reglas, oportunidades y riesgos? ellos destacaron:

Era tiempo de ver como su empresa o negocio navegaba en este mar.

¿Y cómo se desenvuelve mi empresa en ese mar?

¿Cómo se vincula mi organización con ese mercado? Aquí combinamos posicionamiento y estrategia empresarial, organización, estilos de liderazgo y cultura, proyectos en curso, metas y objetivos entre otros aspectos, y observaban evidencias de una respuesta estratégica permeable, innovadora, creativa, ágil, adaptable, orientada al logro y fiel al propósito.

Los participantes nos devolvieron en partes iguales dos visiones muy polarizadas:

Recordemos ese contraste entre el mar en el que nadamos y estas respuestas, y la ruptura de armonía con lo que nos trajo hasta aquí en nuestra carrera.

En este mar picado los invitamos a ver a continuación sus propios espacios de desempeño y logro.

¿Cuáles son mis espacios de oportunidad?

Como bien decía Jorge Wagensberg, científico y divulgador español: “Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”.  ¿No habrá llegado tu momento de cambiar de preguntas?

Los disparadores fueron en crudo: ¿Qué rol tengo y que valor genero?, ¿Qué potencial me desarrolla? ¿Cómo me relaciono? ¿de que proyectos soy parte? ¿Cómo soy reconocido?

Aqui los participantes pudieron elegir entre las siguientes opciones, que tuvieron mucha adhesión (más de 4 promedio por votante). 

Y tu, ¿cuáles hubieras elegido?

Porque estas opciones comienzan siempre a partir de hacernos las preguntas correctas y lograr que las restricciones se transformen en desafíos y oportunidades.

Eligiendo caminos valiosos

Llegamos así la pregunta clave: ¿tenemos adecuadamente “prendidas” las luces de nuestras prioridades, nuestra propia percepción y deseos de desarrollar el potencial para transformarlo en nuevo talento, las expectativas de hacerlo, el espacio que la vida personal y la armonía laboral personal requieren, y la guía ordenadora final que resulta de nuestro propósito, alimentado por nuestros valores y nuestra fe?

En el modelo de Resignificación es aquí donde la persona elige, impulsa, promueve, descarta y por sobre todo armoniza. Es el espacio de protagonismo, en el cual dejamos de ser “victimas de nuestro contexto” para proponer caminos que nos desarrollen y dialoguen con nuestro propósito.

Si nuestro propósito vital incluye el bienestar de aquellos que “nadan en el mismo mar que nosotros”, y de los que te sientes “un poco responsable de influir y ayudar”, ¿no sería mi ámbito profesional el lugar para poder desarrollarlo?  

Eso sí, como dicen Hougaard & Carter en su libro Compassionate leadership, “antes de atender a los niños, póngase la máscara de oxígeno”. Traducido: no puede ayudar a otros si primero no se ayuda a si mismo: busque su nuevo espacio con entusiasmo, recorra, converse y escuche, aprenda, adquiera, y desde ese proceso podrá ayudar a los otros.

¿por dónde comenzar? Tres pasos:

  1. Soltar.  Saque de la mochila todo aquello que no necesita para el camino
  2. Llevar. Sueños y motivos para el viaje, coraje para dejar atrás el ego y querer aprender, resiliencia (no como abnegación, sino como aprendizaje apasionado), mentalidad de principiante, emocionalidad viva, dejando dialogar el pensar y el sentir. 
  3. Contar. ¿Quién va a ser nuestro compañero de ruta, aquél con el cual conversar sobre lo que vamos descubriendo?

y lo más importante, … tener esperanza que Dios nos tiene reservado algo, que aún no conocemos, y una alegría para compartir a lo largo del camino, como bien cerraba Santo Tomás Moro su oración del buen humor: Dame, Señor, el sentido del humor. Concédeme la gracias de comprender las bromas, para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda comunicársela a los demás.

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