En su homilía en la misa de acción de gracias por otro aniversario del nacimiento de Enrique Shaw (26/2/1921), el celebrante y arzobispo emérito, Cardenal Mario Poli e historiador que participó en el proceso de canonización iniciado por ACDE y la Acción Católica Argentina, animó a tomar al próximo beato como un “amigo del cielo” al que acudir para su intercesión.
En un nuevo aniversario del nacimiento del venerable siervo de Dios Enrique Shaw, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) convocó a una misa de acción de gracias en la basílica Nuestra Señora del Pilar (Junín 1898), en el barrio porteño de Recoleta.
La celebración fue concelebrada por el cardenal Mario Poli, arzobispo emérito de Buenos Aires; monseñor Daniele Liessi, encargado de negocios a.i. de la Nunciatura Apostólica; monseñor Santiago Olivera, vicepostulador de la causa; el presbítero Gastón Lorenzo, párroco del templo; y el presbítero Daniel Díaz, asesor doctrinal de ACDE, junto con otros sacerdotes que acompañan el proceso de canonización.
En su homilía, el cardenal Poli enmarcó la conmemoración en el inicio del tiempo cuaresmal, al señalar que “todos los años la Iglesia nos invita a emprender el camino cuaresmal”, un tiempo que dispone a los fieles a celebrar el misterio de la Pascua, centro de la fe cristiana.
Recordó que durante los 40 días previos al triduo pascual, la liturgia propone revivir la experiencia del pueblo de Israel en el desierto y contemplar el ayuno y la oración de Jesús ante las tentaciones, como camino de conversión y renovación de la alianza bautismal.
Hacer por los demás, la regla de oro
Al reflexionar sobre el Evangelio, destacó la exhortación a orar con confianza y perseverancia, y subrayó la bondad providente de Dios Padre. Citó la “regla de oro” propuesta por Jesús -“Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes”- y afirmó que, si se practicara, “otra sería nuestra Argentina”.
El purpurado evocó también una enseñanza de san Hipólito de Roma sobre la imitación de la bondad divina, y señaló que esa senda fue recorrida por Shaw, cuya vida cristiana -afirmó- tradujo en obras concretas los dones recibidos en el Bautismo.
El cardenal Poli recordó que Shaw fue bautizado el 25 de abril de 1921, dos meses después de su nacimiento, en la iglesia de Santa Magdalena de París, y que a lo largo de su vida renovó su compromiso bautismal.
Hecho providencial
El arzobispo emérito estacó como un hecho providencial el encuentro que tuvo en 1944 con sacerdotes que le hablaron de la obra del canónigo Joseph Cardijn, impulsor de la pastoral obrera, lo que despertó en él el deseo de dedicarse al apostolado en el mundo del trabajo.
Según expresó, esa inquietud lo llevó a pedir la baja en la Armada para formarse como empresario, ámbito en el que procuró aplicar la Doctrina Social de la Iglesia. Remarcó su convicción sobre la centralidad de la persona humana en la empresa y su postura de que el despido de trabajadores no debía ser la primera solución ante las crisis, sino tener en cuenta a las familias y los derechos laborales.
(AICA)
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