Llegan los fríos invernales y junto al abrigo del cuerpo vale la pena intentar abrigar también el alma y la mente revalorizando algunos conceptos que parecen esenciales en un entorno social que no siempre se muestra amigable con la reflexión y el pensamiento.
Libertad
La libertad es la capacidad y el derecho fundamental que tiene el ser humano para actuar según su propia voluntad, eligiendo su forma de vida, decisiones y acciones. Este concepto implica necesariamente asumir la responsabilidad por los actos propios y respetar los derechos y libertades de los demás.
Esta definición, que podemos encontrar fácilmente en internet, nos marca con claridad el concepto. Se trata de un derecho fundamental pero que exige asumir una responsabilidad. Son las dos caras de esta esencial y valiosa moneda. También pueden hallarse en la red el pensamiento de los grandes filósofos, pero a los fines de estas líneas alcanza con lo antedicho.
Contrato social
Es un acuerdo implícito y conceptual dentro de una sociedad, donde los individuos aceptan ceder parte de su libertad y derechos naturales a una autoridad a cambio de protección, orden y seguridad.
Si bien los conceptos resultan claros y precisos, no todas las sociedades han logrado organizarse en base a ellos y asistimos globalmente a una polarización que exige el populismo de cualquier signo para lograr la concentración del poder inherente a la corrupción sistémica.
La resiliencia del ciudadano asombra en este contexto donde los gobernantes se hallan cada vez más alejados de sus objetivos y necesidades. Populismos de izquierda han utilizado un discurso de justicia social que han generado niveles de pobreza y desigualdad estructural inimaginables hace podas décadas. La ideología como discurso, la corrupción como sistema de gestión. Lo mismo puede ocurrir con el populismo de derecha y el uso de un discurso de la libertad si no va acompañado de una genuina gestión.
La libertad es un derecho, independientemente de los resultados que se obtengan con ella. El progreso económico y social es un objetivo y depende de las estrategias que se utilice para alcanzarlo y la eficacia y transparencia de la gestión.
Lo que hoy llamamos pensamiento económico es una discusión que lleva unos tres siglos de existencia, mucho menos que las ciencias físicas, matemáticas o biológicas. Su nacimiento está muy ligado al avance de la libertad humana y el trabajo individual. Los que hoy llamamos fundadores de ese pensamiento, como Adam Smith, Thomas Hobbes, Karl Marx, partieron con distintas visiones de un concepto de la naturaleza humana.
Y en estos tiempos parece sumamente necesario una nueva, seria y genuina discusión sobre la naturaleza humana, la libertad y el contrato social que brinde el adecuado contexto para su respeto y desarrollo. Ojalá estas líneas estimulen un saludable intercambio y el calor de las palabras convierta los fríos invernales en primaverales ideas y genuinos compromisos.
Resultan oportuno finalizar utilizando como disparador palabras de Enrique Shaw, para quien el ser humano es una unidad indivisible de cuerpo y espíritu, dotado de inteligencia, voluntad y libre albedrío.

