Icono del sitio ACDE Portal Empresa

Coronados de gloria vivamos

Escuchar este artículo

Cada cuatro años, la Copa del Mundo nos invita de nuevo a ensayar relatos épicos que nos den sentido de pertenencia. Las marcas despliegan sus recursos creativos para subirse a esa ola de orgullo colectivo.

 

La Argentina —ese país desclasado que se avergüenza de su pobreza porque alguna vez estuvo llamado a ser una potencia mundial—, cada cuatro años ensaya una narrativa épica que lo redime: cuidado con nosotros, que no nos damos por vencidos nunca, y somos capaces de superar todos los obstáculos a fuerza de talento y amor a la camiseta. Así es como Pasarella levantó la primera copa y el Diego la segunda y Leo la tercera. Y quién sabe si este año les cerramos la boca a los amargos y la levantamos de nuevo.

Las marcas se hacen un picnic con eso. Quilmes teoriza: aunque no hubiera razones, “hay corazones para creer”; Fernet Branca celebra lo intensos que somos; TyC Sports se despacha con un desafiante “ahora van a ver de qué estamos hechos”; YPF destaca la simbiosis entre los jugadores y la hinchada, que retroalimentan su energía; ESPN se divierte con la cábala del 3+1 y Mercado Libre juega con las palabras: “si hay entrega, lo mejor puede llegar”. Así, decenas de marcas invierten sus pesos con un objetivo único: ocupar un lugar de privilegio en el apasionado corazón de los argentinos.

Así como Milei declama que vino a despertar leones, las marcas usan sus spots para intentar tocar alguna fibra que nos conecte de nuevo con el orgullo nacional, por si eso nos empuja, al final, a consumir sus productos. Así es como lo intentan:

Aunque el Mundial es un buen pretexto para sentirnos especiales cada tanto, quizá le falte el ingrediente que toda épica necesita: al menos por ahora, le falta un enemigo con el que confrontar. Brasil no está en su mejor momento, no odiamos lo suficiente a Francia (y mucho menos a España), Países Bajos no nos provocó todavía, Inglaterra no se destaca. Quizá, por eso, pueda convertirse en un ensayo de otro tipo de epopeyas: una en la que luchemos contra nuestros propios fantasmas. Y les ganemos. Ojalá.

Salir de la versión móvil