(con la ayuda inspiradora de Charly García)
¡Cuántas dificultades tenemos hoy para comunicarnos sanamente!
¡Cuánta agresividad, mentira y desprecio por el prójimo se ha instalado en nuestro lenguaje cotidiano, degradando ecológicamente el trato entre las personas!
Muchos políticos utilizan en forma sistemática palabras de odio y desprecio, como un arma, como si fueran nuevos drones que buscan dañar el prestigio y la dignidad de sus oponentes. ¿Cuánto influye este trato en la gente, en las empresas?
No debemos perder la perspectiva que “… la comunicación no es sólo transmisión de informaciones, sino creación de una cultura … quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notoria capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad.”[i]
Charly García, con su lucidez poética -y musical- alza su voz para despertarnos de este mundo frío y deshumanizado, que nos impermeabiliza, anestesia y masifica:
“Tu tiempo es un vidrio,
tu amor un faquir,
mi cuerpo una aguja,
tu mente un tapiz.
Si las sanguijuelas no pueden herirte,
no existe una escuela
que enseñe a vivir.” [ii]
Estamos atravesados por una cultura lavada y pálida, en la cual no existe una búsqueda de la verdad y sentido de la vida. Nuestra desorientación nos lleva a preguntarnos cada vez más (como Pilatos): ¿qué es la verdad? Ésta se nos resbala como si fuera un vidrio, como un amor raquítico de un faquir, mientras las sanguijuelas ya no nos hieren: somos insensibles al dolor del prójimo y nos adormecemos en un mundo individualista, aislado, al que nos convoca permanentemente las redes sociales, fascinados por la IA (¿un nuevo superyo?) Y todo ello, mediatizado por los teléfonos inteligentes (?), la nueva “matrix”.
Pareciera que vivimos inmersos en una visión borrosa y desdibujada, sin GPS, desorientados, bombardeados de manipulaciones sutiles. Todo es válido en este mundo materialista, en el que se lucha por conquistar mercados, instalando “fakenews” y veladas adicciones.
Estamos ante una decisión decisiva: seguir construyendo la torre de Babel o edificar la ciudad de Dios. El desafío es desarrollar un mundo en el cual las decisiones más trascendentes, sean realizadas al final del camino, por el hombre y no por la IA. “Las decisiones delicadas … corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo, pudiendo así producir nuevas formas de descarte.”[iii]
Charly García nos sacude y despierta con sus imágenes poéticas, al decirnos que,
“La gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre,
se olvida de Dios.” [iv]
¿El hombre se ha escondido y olvidado de sí mismo detrás de la IA? Y Dios, pareciera que también, como si ya no existiera como categoría en el código fuente, desvalorizado e imperceptible en la “… infraestructura invisible de los sistemas.”
“No podemos limitarnos a invocar la moralización de la máquina … sin tener la valentía de poner una condición ulterior: la posibilidad de discutir el código ético que debe ser usado.”[v]
¿Cómo salir de este laberinto, en el cual cada vez somos más pasivos espectadores de un mundo que nos aleja de nosotros mismos y de Dios?
León XIV quiere iluminarnos y nos propone una llave, llamándonos la atención sobre una palabra que considera muy valiosa: “Desarmar”. Destaca esta palabra en distintos pasajes de su encíclica “Magnifica humanitas”.
Nos propone desarmar como una forma de toma de consciencia de lo que se esconde, para después armar, construir.
Por un lado, nos pide desarmar la IA, “… sustraerla a la lógica de la competencia armamentista, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio …”.[vi]
Descubrir que detrás del gran valor que tiene la IA como herramienta, facilitando y potenciando nuestro trabajo, también esconde una escala de valores que muchas veces se aleja de nuestros principios.
León XIV también nos propone desarmar las palabras.[vii]
“La primera contribución que podemos hacer a una civilización más humana es prestar atención a nuestras palabras”. “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra.”[viii]“El poder de las palabras es enorme y lo experimentamos en nuestra comunicación cotidiana, cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para bien o para mal.[ix] “La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra.”[x]
“Todos debemos, por tanto, hacer un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, sobre los prejuicios de los que están impregnadas y sobre la agresividad, abierta o encubierta, que las motiva”.[xi]
Tenemos que detenernos y escudriñar el sentido de las palabras que utilizamos. ¿Somos conscientes del lenguaje militar que empleamos en las empresas? Estrategia … táctica … conquistar mercados … posicionarnos … derrotar la competencia … estar en las trincheras … fuerza de ventas … guerra de precios … etc.
¿Qué provoca este lenguaje en nuestras actitudes y comportamientos? ¿Somos soldados o colaboradores del bien común?
Charly García concluye su canción diciéndonos:
“Miro alrededor, heridas que vienen
sospechas que van y aquí estoy
pensando en el alma que piensa,
y por pensar no es alma, desarma y sangra.”[xii]
¿Miro alrededor … estoy despierto …sospecho o confío …? ¿Me estoy desarmando y sangrando, en un mundo que va perdiendo el contacto humano y el roce con la piel? ¿Hemos perdido el” olor a ovejas”, el contacto con quienes nos rodean, como diría el papa Francisco?
Además de desarmar, tenemos que Armar, construir la nueva ciudad.
León XIV nos presenta como modelo, imitar a Nehemías. Él recibe la noticia del estado desastroso en que se encontraba Jerusalén. “… Antes de actuar, ayuna, reza e intercede por el pueblo … examina en silencio los lugares destruidos. No impone soluciones desde lo alto. Convoca a las familias, confía a cada una un tramo de la muralla para reconstruir, escucha los temores, coordina los esfuerzos y hace frente a las oposiciones. El relato muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo: sacerdotes artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes. Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos, incluso antes que las piedras.”[xiii]
Solamente restableciendo una relación dialogal entre nosotros mismos, que sea de escucha mutua y respeto, podremos construir la ciudad y engendrar corrientes de vida, valorando el aporte y la riqueza de todos, y descubriendo –como dice José Kentenich- que “… el que está ante mí también ejerce la acción de engendrar vida respecto a mi persona, tal como yo frente a él. Si no asumo la corriente de vida que brota del otro, si no la incorporo en mi corriente de vida, no se logra generar una fuerza creadora, no se produce la acción de engendrar. La persona que está ante mí es un ser espiritual vivo, y éste no sólo se deja formar por otro: a su vez también quiere actuar creadoramente … no consiste únicamente en actuar engendrando sino también en ser formado uno mismo por esa acción de engendrar … Este proceso llega a establecer una profunda y real comunidad de vida.”[xiv]
De esta forma seremos capaces de construir una nueva ciudad y ser portadores de la paz … un don entregado por Jesús a sus discípulos el día de Pascua … una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante.”[xv][xvi]
[i]Magnifica humanitas, ptos 135 y 136. [ii]Charly García. “Desarma y sangra”. Álbum Bicicleta de Serú Girán. [iii]Magnifica humanitas, 102 [iv]Charly García. “Desarma y sangra”. Álbum Bicicleta de Serú Girán. [v]Magnifica humanitas, 107 [vi]Magnifica humanitas, 110 [vii]Magnifica humanitas, 214 [viii]Discurso del Papa León XIV a los representantes de los medios de comunicación (12 de mayo de 2025). [ix]Magnifica humanitas, 214 [x]Discurso del Papa León XIV a los representantes de los medios de comunicación (12 de mayo de 2025). [xi]Magnifica humanitas, 214 [xii]Charly García. “Desarma y sangra”. Álbum Bicicleta de Serú Girán. [xiii]Magnifica humanitas, 8 [xiv]José Kentenich. “Desafíos de nuestro tiempo”. Editorial Patris (1985), págs. 43 y 44. [xv]Magnifica humanitas, 228.
