Este comentario sobre el guion de la serie de Netflix titulada Al este del Edén (Kazan & Stuart, 2026), no tiene carácter literario o cinematográfico sino específicamente filosófico. Es decir, no comparo esta versión de la nieta de Elia Kazan con la película de su abuelo (protagonizada por James Dean en 1955) que no he visto, ni tampoco con la novela original del Premio Nobel John Steinbeck (1952) que no he leído. En este breve texto (con spoilers) me limito a reconstruir cuál es la idea sobre la libertad que elabora esta serie protagonizada por Florence Pugh.
El relato de la serie pivota filosófica y bíblicamente alrededor del conflicto entre Caín y Abel y recrea una y otra vez la rivalidad entre hermanos en los personajes de Charles y Adam y Caleb y Aaron (no hace falta aclarar que tienen las mismas iniciales). La tesis de la serie es explícita: el personaje del tutor chino, Lee, explica cómo el resentimiento y la venganza son consecuencia del rechazo de alguno de los padres hacia los hijos. Leí por ahí algún comentario diciendo que Al este del Edén trata sobre el bien y el mal. Me parece que es más específica y compleja a la vez, incluyendo alguna inconsistencia con su propia tesis.
Por un lado, Adam y Aaron más que representar al “bueno” de Abel son personas que tienden a negar una parte de la realidad o son hijos que parecen buenos en el sentido de que aparentan cumplir con las expectativas paternas. Por otra parte, Charles y Caleb más que malos, son quienes viven de forma atormentada sus sentimientos e impulsos internos y claramente ambos son explícitamente rechazados por sus padres varones. En la segunda generación, la de Aaron y Caleb, se suma el rechazo que ambos reciben de la madre.
En el relato bíblico del Génesis capítulo 4, Dios gusta y acepta la ofrenda de Abel y rechaza la de Caín. El texto dice de Caín que al experimentar el rechazo “su rostro se descompuso”. Charles y Caleb están todo el tiempo “descompuestos”, contrariados, a punto de explotar. En la Biblia, luego de que Caín engaña a Abel, lo lleva al campo, a un lugar aislado y lo mata. En la serie, Caleb “mata psicológicamente” a Aaron mostrándole una verdad que al otro se le hacía difícil ver, lo que motiva que se enliste en el ejército y muera de verdad.
La explicación de la tesis en boca de Lee continúa con la explicación de la palabra hebrea “timshel”. En el libro del Génesis 4, 6-7, “timshel” significa gobernar algo, tener señorío sobre algo y se menciona luego del pecado, “chattat” que significa desviarse del camino o errar en el blanco. El pecado está siempre ahí agazapado en la puerta, dice el texto bíblico, pero uno puede gobernarlo, enseñorearse sobre él. La pregunta que plantea Lee en la serie es si esto es un mandato o es una posibilidad. El guion decide subrayar la idea de posibilidad, es decir, de que uno siempre puede elegir aunque siempre esté presente la posibilidad de salirse del camino correcto o de errar en el blanco.
En esta línea, el personaje de Cathy/Kate que interpreta Florence Pugh es la cristalización del pecado pero en el sentido de las palabras que se usan en el relato bíblico: aparece como una amenaza en la puerta de la casa de los Trask, está siempre esta agazapada para dar el zarpazo a los que actúan bien con ella y se aparta de su propio camino (mata a sus padres, abandona a sus hijos y marido, se cambia de nombre). Algo que, a mi parecer, no cierra de la construcción de este personaje es que su maldad no se explica por la tesis que expone Lee, es decir, no es resultado de un rechazo recibido de su padre o de su madre; su ser despiadado (y su reconciliación con su yo-niña) no llegan a explicarse claramente
En la serie también hay algo de la imitación y replicación de la violencia tal como la explica el filósofo francés René Girard en su teoría del deseo mimético. Según dicha teoría se imitan no solo los objetos de deseos del otro, sino el modo de ir en su busca; este impulso genera acercamiento, pero también rivalidad. Hay triángulos de deseo entre ambos pares de hermanos con Cathy o Abra, pero no parecen estar plenamente elaborados en la trama moral del relato. Ahora bien, para Girard, uno de los movimientos que más se imita es el de la violencia. En Al este del Edén, sí queda claro que el rechazo de un padre hacia su hijo tiende a replicarse en la siguiente generación de forma acrítica y violenta, salvo que la mímesis pueda ser detenida por una intervención clara de la conciencia y de la libertad, como diría Girard. En este caso, es el tutor Lee quien hace las veces de la conciencia y hace reflexionar a Adam para que no vuelva a rechazar a su hijo. Adam antes de morir elige libremente (timshel) ofrecerle a Caleb su perdón por la muerte de Aaron, la aceptación de su ser tal como es, liberándolo de la cadena de repetición de violencia mimética. Adam agoniza y por primera vez viendo cara a cara el error y fragilidad de su hijo es verdaderamente misericordioso y bueno.
