En primera persona

Gastón D´Andrea: “Si lo único que recibiste fueron palos toda tu vida, difícilmente llegues a ser astronauta”

Cimarrón hubiese sido una Pyme del montón si no fuera por su Capital Humano: allí trabajan unos 10 jóvenes que supieron estar en prisión. Todos reincidentes. Ninguno había pasado más de ocho o diez meses sin delinquir una vez que eran liberados, hasta que ingresaron en la empresa. Uno de los últimos empleados en ser contratado ya lleva tres años en la empresa: es una persona que pasó 30 años en la cárcel en total y recuperó una dignidad que nunca antes había podido tener. Otro de sus empleados montó un taller en su casa y empleó a otras dos personas que habían compartido pabellón.

El fundador de Cimarrón es Gastón D’Andrea, quien está convencido de que la única solución para frenar la inseguridad es dar a las personas dos cosas: un trabajo y un sueldo digno. Tras disertar en la Jornada Joven de ACDE, dialogó con Portal Empresa sobre cómo la pobreza puede superarse con conocimiento y una sociedad que deje de ser indiferente:

¿Qué harías para que otros jóvenes en situación de vulnerabilidad puedan desarrollar su potencial?

Como acción práctica, haría algún tipo de capacitación y acompañamiento por parte del Estado, porque no hay otra. Hay que acompañarlos mucho, porque son pibes que nunca tuvieron nada. Si se los acompaña, hay muchos que son brillantes. Hay que detectar por dónde puede ir cada uno y después capacitarlo, porque el conocimiento es fundamental.

O mismo el Estado debería emplearlos en alguna tarea formativa…

Es que el Estado debería emplearlos: hay una ley que obliga a que el 2% de de los municipios debería emplearlos y no lo hacen.

Para mí también es importante el primer empleo. Porque, por ejemplo, si salís de la cárcel y sos recepcionista en un municipio, estas un tiempo y después te puede surgir una oportunidad en otro lado, pero lo importante es que alguien confió en vos por primera vez.

En Cimarrón hay pibes que estuvieron con nosotros, que capaz compramos una maquinita entre los dos y se la llevaron a la casa y ahí emplearon a otro pibe que también estaba en la calle. Me parece que va por ahí, brindarles conocimiento. Yo vi pibes que no sabían leer ni escribir. Entonces, si no sabés leer ni escribir y lo único que recibiste fueron palos toda tu vida, difícilmente seas astronauta.

Tal vez no astronauta, pero tal vez puedan llegar a ponerse una panadería, un taller o algo similar.

Bueno, yo hablando en una mesa política propuse eso, dar algún servicio. No tiene porque fabricar sillas, puede ser masajista o cortar el pelo, hay muchas cosas que pueden hacer.

La autora (izquierda) con Gastón D´Andrea, fundador de Cimarrón.

¿Qué importancia tiene la ética en la viabilidad de nuestro desarrollo como país? ¿Y qué rol ha tenido la falta de ética en el país que tenemos hoy?

Donde las clases más vulnerables y más desprotegidas son invisibles, ahí está la falta de ética. ¿Una madre a quién cuida más, al hijo más débil o al más fuerte? Al más débil va a cuidar, porque corre más riesgos.Eso falta: tener la sensibilidad de ver al otro. Sin ir más lejos, si vamos a cualquier casa de algún barrio popular o en conflicto, saldríamos corriendo. La realidad de la gente que vive ahí es que su vida está en peligro todo el tiempo. Los pibes se crían con la serie “El patrón del mal” y quieren ser todos narcos, sicarios. Porque en los barrios bajos, el prócer no es San Martín, el prócer es el rocho que pudo comprarse una casa afuera y salir de ese barrio. Es compleja la situación. Lo que para mí hay que dar es cariño, afecto, cultura,arte, ciencia, educación, conocimiento, todo eso es fundamental para que alguien pueda ver otra cosa. Yo tengo una familia más o menos bien económicamente, pero es una familia genial.

El conocimiento a mí me salvo. En la cárcel misma yo tenía otra forma de ver las cosas. No podía entender que alguno robe o mate a otro por las zapatillas. ¿Cómo lo matas? Está en la misma situación que vos y vos le sacas las zapatillas para dárselas al policía que teda una levadura o alcohol etílico para hacer un vino. Entonces esa suma de estupidez, ignorancia y de brutez termina siendo tremendo, más con la droga que circula en la cárcel y que al servicio penitenciario no le importa, sos un numero para ellos. Ellos, en vez de contener al sector de la población que está en la cárcel, lo escuchás al guardia cárcel hablar como se habla en la cárcel, él se contamina de eso y el vocabulario y la forma de expresarse en cana, lo saca a la calle, porque no están preparados para hacer ese trabajo.

¿Qué valores pensás vos que tienen que tener los jóvenes?

Lo que me parece a mí es que estamos en una sociedad muy narcisista, donde cada uno mira su ombligo. Nadie mira un poquito hacia afuera. Pediría un poco mas de sensibilidad. Pero yo cuando era un pibe era un pelotudo, entonces por ahí yo no puedo pedir nada…

¿Y la familia?

La familia es fundamental. La familia te forma. Yo conocí un pibe que estaba hace 5 años (en la cárcel) y nunca nadie lo iba a ver. Yo me muero si mi mamá sabe que estoy preso y no me viene a ver. Imaginate lo que son cinco años sin que te vengan a ver, tampoco lo llamaba, nada. Y el pibe la esperaba, así que imaginate que son pibes que crecen con mucho dolor, mucha indiferencia. Ven todo y nunca pueden tener nada. Nada como sinónimo de una familia, educación o afecto. No estamos hablando de unas zapatillas, son cosas intangibles que son las que verdaderamente a uno le dan contenido.

Con la colaboración de Agustín Fernández Garcés y Pedro Ylarri.

Sobre el autor

Mariela Lorena Gallotti

Mariela Lorena Gallotti

Lic. En Administración (UBA, Medalla de Honor). Es miembro del Consejo de Redacción de REVISTA EMPRESA desde 2014. Corresponsal para Argentina del portal de noticias Community of Insurance.

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