Cuanto más vivo, más preocupaciones temporales tengo: 9 hijos, directorios de 14 compañías, más contento estoy de mi vocación de laico, de seglar y más aprecio la necesidad del sacerdocio, aún para la prosperidad material de un país. Si no hay una población capaz de esfuerzo, no hay desarrollo económico.
Amar a la Iglesia.
Hay familias que deliberadamente procuran santificarse.
Pero sin embargo, hay que mejorar.
Considerar:
- Vivir más unido a la Iglesia.
- ¿Cuáles son los medios a nuestro alcance para que cumpla mejor su función? En lo individual: unión a la Misa, breviario aunque sea yendo en colectivos. Cosas sencillas.
“Ver”: Cuando uno sale de las reuniones lo hace entusiasmado, pero después, poco a poco, se piensa consciente o inconscientemente:
. Los enemigos son más numerosos que nosotros.
. Los enemigos disponen de recursos inagotables.
. ¡Los enemigos qué bien organizados están!
Importa pues empezar bien, no dar golpes inútiles en el aire.
“Juzgar”:
Conocer la Acción Católica (en adelante “A.C.”).
Cómo Jesús vive en la A.C.
Sin embargo, el futuro de la Acción Católica y el futuro de la Iglesia, depende de cada uno de nosotros.
Saber que espera la A. C., que espera Cristo de cada uno de nosotros, en qué consiste la victoria de la Iglesia,
“Obrar”:
Hacerlo. Qué es lo que yo tengo que hacer?
Ganas de mejorar la Iglesia: santidad.
¿Queremos tener éxito? ¿Triunfar en la vida?
Los avisos nos dicen: ¡estudie en tal o cual academia!
¡Sí, tengamos éxito! ¡Seamos fieles hijos de la Iglesia! ¡Seamos santos!
Lo que Dios quiere es nuestra santidad; no es necesaria una organización para que nuestra santidad pueda influir. Sin embargo conviene recordar que la Iglesia, al igual que Jesús es humana y divina.
Aún si fuéramos todos santos no conquistaríamos todo el mundo.
¿Entonces para que estar en la Acción Católica? Salvar almas.
Por una sola alma Jesús hubiera muerto: si salvamos una sola alma ya la Redención no es inútil.
Un solo pecado mortal evitado -ofensa a Dios y daño al prójimo- ya justifica nuestro apostolado.
En resumen:
-Usar la inteligencia: pensar, estudiar, traer ideas y trabajar, para mejorar la organización, la vida interna de la A.C.
-Unión al Redentor en la Cruz con sacrificio, para así estar más libres y caridad.
– ¡Devoción a la Virgen y a San José, su esposo y nuestro patrón!
Encarnación
Jesús ha querido ser hombre no solamente en su naturaleza sino también en su acción.
Cristo necesita de nosotros (Cuerpo Místico)
La Iglesia debe ser fiel a Cristo.
La Iglesia igual que Cristo, debe ser divina y humana.
En la medida en que los cristianos son santos, Cristo actúa libremente en ellos, y la ayuda divina se distribuye entre toda la comunidad cristiana.
Los reglamentos en la A.C., son semejantes a los de una municipalidad (Ej. tráfico) tienen por objeto el facilitar la acción.
Iglesia militante: tener adversarios pero también nuestras insuficiencias, nuestros pecados.
No es motivo para estar descontentos.
En qué consiste la victoria de Cristo sobre esta tierra: en la Santidad.
La presencia del pecado es fuente de errores.
En la medida en que somos santos todas las virtudes aumentan. La prudencia, fortaleza, etc. son desarrolladas. El canónigo Jackes Leclerc me lo dijo a mí personalmente.
Rol de la santidad. Fin de la iglesia. Esta es un cuerpo: obediencia no quiere decir no traer ideas sino al contrario. Caso de Papas que modifican mucho en cuanto suben.
Unión con Cristo es unión con Cristo crucificado.
Como dice san Pablo: “me glorío en….” Y en la Cruz saltan a la vista: sacrificio y caridad = amar a Dios y al prójimo.
¿Qué hacer cada uno de nosotros? No respondemos bien a la gracia porque no rezamos bastante o porque no hacemos las mortificaciones necesarias para que dominado nuestro cuerpo, el espíritu esté más libre y Dios pueda reinar plenamente, dictatorialmente, en nuestro corazón.
Seremos fuertes y victoriosos en la medida en que somos almas de Iglesia.
Queremos la gloria de la Resurrección sin pasar por la Pasión. Fecundidad… sufrimiento
Mentalidad de Vencedores.
Conciencia de que todo acto que ejecutamos en el ejercicio de nuestra profesión es para bien o para mal de nuestros semejantes.
Como consecuencia del principio de unión y del principio de orden, se deduce como consecuencia la organización.
Solidaridad con nuestros compañeros de profesión y deseos de asegurar la organización de nuestra profesión en miras al bien común.
Espiritualidad del dirigente
Objetivo principal: Unión con la persona de Jesús para poder actuar como otros Cristos, o por lo menos sin dejarlo mal.
Objetivos parciales
. Procurar en todo la Gloria de Dios.
Que la gente se dé cuenta, por nuestra conducta, que creemos en Él, que pensamos en Él, que tenemos una visión espiritual de la vida, de los hombres, de las cosas.
.Tener el sentido de la Redención, el deseo de colaborar con Cristo en su obra redentora, de continuar la obra de la Redención, la misión salvadora de Jesús.
.Jesús, colgado de la Cruz, para abrirnos las puertas del cielo.
.De tomar parte con Jesús en la Redención del hombre
.Lo horrible del pecado
.Caridad hacia el pecador, pues Jesús murió por Él.
Compartir las intenciones que animaban a Jesús: en todo momento- y en particular cuando se sufre- pensar que, como María, estoy ayudando a Jesús en la Redención.
Que la gente sienta que Dios les quiere.
Medios:
- Estar descontentos con nosotros mismos.
- La unión con Jesús, hijo de María.
- Para ello trabajar con María, como María.
- Ser fieles a las llamadas de la gracia.
Prácticas:
– Unirse a la Misa, la acción principal de Jesús ya comulgando, ya espiritualmente.
– Ofrecimiento actos del día al Sagrado Corazón.
– Meditación.
– Sentido de la necesidad de penitencia.
– Jaculatorias.
Textos extraídos de carpeta 5, 6 y 7 de Enrique Shaw AyBEES páginas 2702/2729 y 2995/3004 transcriptas por Silvia Bertani y recopiladas por Sara Shaw de Critto y Sara Critto de Eiras.
