Valores

Limpiolux: “Queremos ser la mejor empresa para el mundo”

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La historia, la visión y el propósito de Limpiolux, que obtuvo el primer premio entre las grandes empresas por su proyecto Inclusión 360, en la 15º edición del Premio ACDE Enrique Shaw, entre proyectos de inclusión social presentados por empresas de todo el país.

La distinción, que busca incentivar a compañías grandes, medianas y pequeñas que, a través de acciones concretas, para poner en práctica los valores cristianos orientados al bien común, es un vehículo concreto que tiene ACDE para promover el legado de su fundador y próximo beato de la Iglesia Católica.

El proyecto ganador en esta 15º edición del Premio ACDE Enrique Shaw fue el denominado “Inclusión 360”, presentado por Limpiolux, una compañía actualmente en manos de la tercera generación, que brinda servicios de higiene a empresas. El programa premiado que consiste en la integración laboral para personas con barreras crónicas de acceso al empleo, combinando formación, acompañamiento personalizado y desarrollo de habilidades para promover una inserción laboral sostenible a personas con barreras crónicas de acceso al empleo.

Su enfoque humano y sostenido busca generar empleo genuino y oportunidades de crecimiento, con impacto positivo en las trayectorias personales y sociales de quienes participan. “La nuestra es una empresa con valores de familia: el 80% de las personas que contratamos vienen de sectores de gran vulnerabilidad a quienes brindamos una oportunidad de empleo formal. En definitiva, queremos ser la mejor empresa para el mundo”, dijo entusiasmada su CEO, Cecilia Peluso, al recibir el reconocimiento. Ella dirige la empresa desde 2008 y pudo conjugar su pasión por

 

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El origen

Limpiolux es una empresa de origen familiar, con 70 años en el mercado, de mano de obra intensiva que incluye servicios de “facility”: higiene, mantenimiento de edificios y otros servicios complementarios. Fundada por su abuelo paterno, Peluso recuerda que comenzó casi de casualidad, cuando quería vender una máquina lustradora y non conseguía cómo ubicarla. Por eso, pasó rápidamente y con éxito, a ofrecer el servicio integral de limpieza. Luego se fue profesionalizando, extendiendo sus servicios a otras áreas del país y llegando a contar, actualmente, con 3.000 colaboradores en su plantilla. “Empezó a generar su red de clientes y para expandirse tenía que contratar a otras personas, pero tenía como meta que pudieran desarrollarse y así mantener a su familia como él mismo había podido hacer. Este mismo propósito sigue siendo nuestro foco hoy” confirma la directiva.

Sobre todo, se muestra muy agradecida a su propia crianza, a su familia y a la educación que recibió, en la que se promovían valores como la confianza, el respecto y una comunicación abierta. El fundador falleció en 1981 y su esposa, siguió estando presente en la empresa hasta cumplir los 100 años, acompañándolos en cada celebración, una costumbre que lejos de perderse se transformó en una marca de identidad.

Es una “Empresa B” desde 2021 y se enfoca en un modelo de negocio de impacto social vinculado al desarrollo de la fuerza laboral, que se basa en la contratación de personas con barreras al empleo y su inserción en programas de formación que aumenten su empleabilidad. La propia Cecilia Peluso fue copresidenta de Sistema B Argentina desde 2021 a 2024 y, además, es miembro del Directorio de Sistema B Internacional desde 2023.
Los valores fundantes. Si pudieran enumerarse los rasgos distintivos sobresalen el ser y hacer comunidad, constituirse en una empresa de puertas abiertas: un lugar de pertenencia al que acudir cuando surgen problemas, generando vínculos sanos con las personas. “Esto es muy relevante porque contratamos personas con barreras al empleo: acostumbradas a no confiar, que no las terminen contratando… Queremos generar un entorno en el que se gesta y fortalezca la cultura de la organización” se entusiasma Cecilia al pasar revista al ADN empresario.

Se resiste a rotularse como una “distinta” sin más, porque destaca que lo que sí buscan es ser una empresa mejor para aportar valor a una sociedad mejor”, en un camino que se enorgullece de poder compartir con cada integrante.

La insistencia en mostrarse como una empresa de “puertas abiertas” y hacer hincapié en la inclusión no es un detalle menor: para el 42% de los colaboradores que se acercan, es su primer trabajo formal; el 60% de los ingresantes no logró aún la terminalidad educativa del nivel primario o secundario y el 80% vienen de barrios vulnerables. 

“Tomamos decisiones a través de una visión de stakeholders y a través del reporte GRI (Global Reporting Initiative), un informe de sostenibilidad que utiliza un estándar internacional para que empresas y organizaciones comuniquen sus impactos económicos, ambientales y sociales de manera transparente y comparable, cubriendo áreas como la gobernanza, la huella de carbono, la diversidad y el consumo de recursos y que facilita la toma de decisiones estratégicas y mejora la reputación”, continúa. Han desarrollado una sistematización de datos, con su trazabilidad, estadísticas, etc. que les permite mostrar y gestionar la consecución de los objetivos planteados. “Todo se hace más fácil cuando la gente entiende cuál es el propósito y que todo se gestiona con esa mirada. Así, podemos generar programas de acompañamientos a partir de datos y evidencias concretas y no se suposiciones”, cierra. Por ejemplo, saben cómo se componen las familias de la empresa, cómo son las condiciones de vivienda y los vínculos, a nivel de salud física y mental; por lo que a través de esa realidad pueden gestionar programas de desarrollo y acompañamiento. Esto los ayuda a tomar decisiones y diseñar programas específicos (para madres en período de lactancia que tienen que volver a trabajar que había deserción; para terminar la secundaria y mostrarse orgullosos con el título obtenido e incluso para seguir estudiando… Pero también le facilita establecer protocolos de emergencia por inundaciones o incendios, dada la mayor siniestralidad de sus viviendas por la zona o por su construcción. Incluso, acompañar a las personas que están en edad de jubilarse, que genera un momento crítico de incertidumbre. En definitiva, programas realistas asentados sobre datos concretos y pertinentes.

“Hay una actividad que hacemos en que el CEO (en este caso, yo) compartimos un espacio en un desayuno o un almuerzo con personas de distintas áreas de la compañía, sin jefes, con línea directa con el único objetivo de compartir dónde estamos y hacia dónde vamos”, ejemplifica. 

Para concluir y a modo de síntesis, Peluso se enorgullece del objetivo de Limpliolux: levantar la vara de la empleabilidad, para que la gente pueda decidir si quiere seguir trabajando con allí o bien generar que esa huella social a partir de su recorrido en la empresa pueda capitalizarse si deciden tomar otro rumbo. Y cierra con un sueño que persigue y que intenta contagiar por cada rincón de su empresa: “seguir trabajando para cerrar una herida abierta que es la equidad social”.

Sobre el autor

Tristán Rodríguez Loredo

Licenciado en Economía (UCA), Magister en Gestión de Empresas de Comunicación (U. de Navarra) y en Sociologa (UCA). Editor de Economía y columnista en Editorial Perfil.

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