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¿Lo digo o no lo digo?

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Cuando me pongo frente al teclado para escribir un artículo imagino que vos estás del otro lado de la pantalla, como si tuviéramos una conversación virtual, entonces me surge la pregunta si te lo digo o no te lo digo.

Quiero contarte algo, pero no sé si estás preparado para entenderlo. Para ello, necesito de tu ayuda. Por mucho tiempo me sentí solo al exponer temas, parecía que no encontraba las palabras adecuadas para ser entendido.

Buscarlas es la tarea más difícil que tengo, porque si pretendo que me entiendas, tengo que encontrar un lenguaje común, con ese vocabulario que vos puedas comprender lo que quiero contarte.

Mi primera clase de Física III fue frustrante; escuchaba al profesor tratando de sumergirnos en una realidad la cual a mí me parecía ciencia ficción. En el lapso de un mes debí aprender todo un vocabulario nuevo, inclusive abrir mi mente a definiciones mucho más amplias de esas palabras que definen conceptos, como “Universo”.

Hace unos días un amigo escribe en el post del grupo “Yo sigo pensando que el Universo y el tiempo son infinitos”, a lo que le respondo “¿Qué definís como Universo?”. Las palabras poseen contenidos que permiten a nuestras mentes comprender ese concepto. ¿Vos pensás que el Universo y el tiempo son infinitos o apostás a la teoría del Big Bang? La cuestión no se encuentra en una u otra teoría, sino en la matriz de la definición de Universo, pues el resultado del Big Bang podría ser una burbuja dentro del Universo o tal vez ser todo el Universo.

Juguemos con la teoría de la relatividad de Albert Einstein, imaginá que vos estás en un tren pasando por la estación y yo estoy en el andén viendo pasar el tren. Ambos participamos de la misma realidad, pero las percepciones son distintas. Cada uno definiría los conceptos desde la percepción particular que experimenta.

Claro, la física no se te da, entiendo. Dejame cambiar de perspectiva y te propongo pensarlo desde lo religioso. En el Evangelio de Mateo podemos leer a Jesús respondiendo: “muéstrenme la moneda con la que pagan el impuesto. Ellos le presentan un denario… Den al César lo que es del César y a Dios, lo que es Dios”.

Ese diálogo sucede luego de una reacción de Jesús cuando entra enojado al Templo y denuncia a los Sacerdotes de quedarse con el dinero recaudado por el impuesto para el sostenimiento del Templo. Por eso Jesús les da esa respuesta, llama a los sacerdotes a recapacitar su lugar en la sociedad.

Lo religioso tampoco te cabe. Veamos algo del presente. ¿Suponés que el mundo está a las puertas de la Tercera Guerra Mundial? A través de los Medios ves conflictos armados en localizaciones diversas, pero no muestran un flujo que los vincule.  La respuesta no puede ser una sensación porque tu vida y tus negocios dependen de esa respuesta.

Podría comentarte mucho sobre este tema, pero la cuestión no es si te gustaría escucharme, es si podés comprender lo que estoy dispuesto a mostrarte. Te lo digo o no te lo digo, no es un juego, es una decisión sumamente importante que nos obliga a escuchar a la persona que tenemos enfrente. Por ello, antes se requiere de inducir los contenidos necesarios y definiciones que te permitan comprender mi apreciación de la situación mundial.

Lo podés observar en lo que damos en llamar Inteligencia Artificial. Antes de encargarle una tarea debés entrenarla, dotarla del conocimiento que le permita interpretar tu pedido y con ello, recién puede gestionar la información.

Hace un tiempo pregunté qué es inteligencia a un grupo de amigos y obtuve cinco definiciones distintas y profundamente distantes. Entonces ¿cómo podemos decir cuán cerca o lejos se encuentran los desarrollos de IA para sustituir al ser humano? Primero deberíamos preguntarnos ¿cómo definimos ser humano? Te propongo que le preguntes a tus amigos y luego contá cuántas definiciones obtenés.

El problema que hoy enfrentamos radica en las definiciones de los conceptos, los cuales no debatimos: solo tomamos una palabra y la llenamos del contenido que suponemos debe contener y luego vamos con ella al debate o creamos una realidad o gestionamos un negocio. Una forma de representar esta situación es la Torre de Babel.

Todo esto que te cuento fue investigado en 2023 por tres científicos: . Ding, Michael Horning y Eugenia H. Rho que trabajan en Virginia Tech. Ellos estudiaron la polarización semántica en el lenguaje, es decir cómo las mismas palabras se usan con diferentes significados. Esta evidencia la experimenté personalmente, durante mucho tiempo no lo advertía y culpaba a las personas, hasta que empecé a escuchar a mis lectores y entender dónde se producía la fractura del diálogo. Hoy comprendo el problema y qué debo hacer.

Nos informamos a través de una gran variedad de Medios y todos ellos publican noticias con una vaga interpretación de la realidad y con variados significados de las palabras. A vos te toca decidir si te alcanza con el artículo o liberarte y buscar las fuentes, los contextos, la historia.

Hace un tiempo vi una película española en la que, en una parte de la trama, un matrimonio, digamos mayor, cuyo marido es un hombre de carácter explosivo, que pierde la paciencia con facilidad y explota a los gritos; la esposa, que conoce perfectamente al vecindario, se limita a insultarlo y provocarlo en voz muy baja. Finalmente, el hombre es denunciado por sus vecinos por violencia de género y ella se queda con el departamento. Lo que suponemos que sucede a veces no es lo que realmente sucede y los medios y redes suelen jugar con esto.

Construimos escenarios en base a nuestra percepción. ¿Te imaginás situaciones similares de la actualidad? Distinguir la situación real requiere de saber leer y entender los contextos, quienes son los actores reales y cómo corren los flujos de poder para alcanzar objetivos que nunca son exhibidos.

Comprender la realidad es un trabajo que nos enfrenta a dilucidar sistemas complejos dinámicos. Los artículos simplifican un evento, son el resultado de la capacidad y filtros en la gestión del conocimiento que sucede dentro del cerebro del periodista. Sé que esto te lleva a un gran esfuerzo intelectual, pero es indispensable para entrenar la mente de forma de mejorar tu capacidad de contrastar y validar información.

Nos enfrentamos a estas dos dificultades: poder develar los sucesos de la realidad y dialogar con palabras que definen cosas distintas. En esa ensalada yo quiero comunicarme con vos.

Lo mismo te sucede a vos cuando hablás a tus empleados o a tus hijos de cuestiones complejas, y al ver sus rostros te preguntás: “¿por qué no me entienden?” Cuando tomás conciencia despertás en la Torre de Babel y te enfrentas a mi dilema “lo digo o no lo digo”. En definitiva, la pregunta que siempre me hago es ¿Qué debo saber de vos para armar mi mensaje…?

Sobre el autor

Pablo A Bevilacqua Mayan

Analista de Sistemas. Gestión de Riesgos. Gerenciamiento de Activos Físicos del Estado. Asesor en CONICET.
Gestión de Riesgos del Estado con Financiamiento BID. Insurance Broker Management (CEO - Insurance's Broker) Insurance Product Development Portfolio Development Training Work Groups Staff Training In Company.

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