Hace unas semanas me acerque al Arena a ver a Pedro Aznar y David Lebón.
Me encontré con un pedazo de mi propia historia. Cada canción refería a un momento de mi propia vida, se enhebraban recuerdos bordados en la memoria.
¡Cuánta riqueza han construido los jóvenes músicos del ayer en términos culturales!
En esta etapa de la vida me apasiona leer e indagar sobre la poesía oculta en las canciones y de paso disfrutar de la música.
¿Que tendrá que ver esta introducción con un enfoque cristiano? Mucho, creo…
Alla por los `80 Serú Girán hablando de las “nuevas olas” decía que sentado frente al mar pensaba en el porvenir y se preguntaba…. “¿será como yo lo imagino o será un mundo feliz?”
Hoy, 46 años después, creo que vivimos en un mundo que se parecía a como lo imaginaba Charly en sus maravillosas letras.
Hay que reconocer que estamos peor como sociedad…
En la canción Desarma y sangra, – una de las más bellas, musicalmente hablando – y con una poesía encriptada pareciera que el autor realiza una autorreferencia y señala con una cierta tristeza… “No hay escuela que nos ensene a vivir”.
La famosa escuela de la vida que te enseña contenidos bastante distintos y distantes de los curriculares.
La vida te trae desafíos que no se responden con frases aprendidas de memoria.
Es particularmente interesante el segundo párrafo de la canción que deja ver una mente perturbada por una idea errada de Dios. Charly nunca habló del significado de esta canción así que me atrevo a interpretarla.
El ángel vigía descubre al ladrón, le corta las manos, le quita la voz… Mayor castigo para un musico pianista no puede haber.
La gente se esconde o apenas existe
Se olvida del hombre,
Se olvida de Dios.
Pareciera referirse a un Dios castigador – figura que cuando yo era chico ya era parte de la cultura y sigue siendo en tantísimos casos.
En ese Dios yo tampoco quisiera creer.
Termina la canción diciendo:
Y aquí estoy pensando en el alma que por pensar no es alma, desarma y sangra…
¡Qué parecida al alma de los fariseos que tenían un diez de nota en conocimientos e intelectualidad religiosa!
Podemos caer en la tentación de pensar que esto no es tan así. Embebidos en organizaciones donde todos pensamos parecido, o encerrados en los claustros parroquiales podemos pensar que todo ha evolucionado para mejor.
Pero el mundo afuera se sigue desarmando y sangrando.
Y nosotros seguimos pensando y no advirtiendo que la imagen de un Dios Padre, misericordioso, cercano, un Jesús, imagen del Amor encarnado y un Espíritu Santo que nos invita a ser Iglesia peregrina, muchas veces no permea sobre nuestros hijos, familias, empresas y comunidades.
Alma que por pensar no es alma
El alma nos llama a la coherencia, a involucrarse, a “mirar lo que pocos quieren ver” como también dice Charly en su canción “Cinema Verité”.
Si fuéramos fieles a la Palabra como muchas veces decimos es muy factible que el mundo fuera un lugar de mayor encuentro y fraternidad.
El Papa Francisco, en una carta en 2018 refiriéndose a casos en los que la Iglesia ocultó comportamientos deleznables de sus sacerdotes, dice: “no supimos estar donde teníamos que estar, no actuamos a tiempo. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños. Cuanta soberbia, cuanta autosuficiencia”.
Ojalá podamos hacer que nuestra alma deje de pensar y sea un alma atenta y comprometida con lo que nos rodea.
Gracias a Dios son muchos los ejemplos que nos rodean de gente comprometida de verdad y muchas veces de manera silenciosa, en seguir propagando la Palabra de Dios y el amor a los demás. .
