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La Argentina: ¿de dónde viene y a dónde va?

Carlos Fara
Escrito por Carlos Fara

El presidente Mauricio Macri llegó a la presidencia con los siguientes mandatos:

  1. Cambio de estilo: más dialoguista, consensuador, abierto, más humilde;
  2. Cambios en el modelo económico: un punto de equilibrio entre las reformas de los ´90 y los excesos de intervencionismo económico de CFK; solo el 20 % aceptaba un cambio radical en diciembre de 2015;
    menos corrupción y mayor institucionalidad.
  3. Esto se vio sin duda reflejado en los 2,6 puntos de diferencia en el balotaje entre Macri y Scioli: la sociedad no apostaba a una refundación, sino a un proceso de construcción y corrección sobre la agenda que dejaba la ex presidenta.

En los primeros 10 meses del nuevo gobierno han sucedido muchas cosas, que a la vista de la opinión pública generaron un balance equilibrado, pero que le ha generado un cierto desgaste. Del 65 % de aprobación con que arrancó, ha perdido unos 20 puntos aproximadamente.

Los temas en los que se registra el mejor desempeño son la lucha contra la corrupción (sin duda alimentado por los resonantes casos que están saliendo a la luz de los 12 años de kirchnerismo), la lucha contra el narcotráfico, las jubilaciones y la política exterior. Las situaciones más deficitarias son las económicas (generación de empleos, tarifas, la reactivación) y la seguridad. Teniendo en cuenta que las prioridades de la población pasan más por estos últimos temas, se explican fácilmente las causas del desgaste.

Un capítulo importante son las tendencias de percepción en estos 10 meses respecto a temas estructuralmente relevantes como la llegada de inversiones y la generación de puestos de trabajo. Al respecto, existe más optimismo sobre el advenimiento de las primeras que sobre la concreción de los segundos. El arribo de inversiones ha mejorado su expectativa en términos del corto plazo, ya que casi la mitad cree que vendrán durante 2017. Este cuadro va acompañado de una visión positiva pero moderada sobre el futuro, no exultante.

En el plano de la dirigencia política, el podio es compartido sistemáticamente por el presidente, la gobernadora Vidal y el diputado Massa, principal figura opositora. Margarita Stolbizer se ha instalado como otra destacada opción fuera del oficialismo. La ex presidenta registra desde que abandonó su cargo bastante más imagen negativa que positiva pero estable, lo que indica que el efecto de los casos de corrupción tienen un límite.

Las próximas elecciones

Pintados los principales rasgos de la percepción ciudadana desde el 10 de diciembre pasado a la fecha, vamos a describir lo que podría esperarse de aquí hasta las elecciones de 2017.

En primer lugar, el punto más crítico del gobierno fue con el tema tarifas de servicios públicos, el cual se frenó con el fallo de la Corte Suprema. Ningún tema le generó tantos dolores de cabeza, aunque se embarcó en varias polémicas innecesarias que fomentaron el clima de desgaste. Si el oficialismo no vuelve a cometer errores políticos de semejante magnitud, entonces queda a merced de la mejora en la situación económica.

Cualquier progreso en las variables económicas impacta en la sociedad entre 3 y 4 meses después. De modo que los avances en la lucha contra la inflación se sentirán seguramente hacia fines de 2016. En lo que respecta a la reactivación, existen 2 consensos entre los economistas: 1) que el año próximo se podría crecer al 3 %, y 2) que esa recuperación va a ser más firme en la segunda parte de 2017, detectándose al finalizar el verano. Si estos pronósticos se cumplen, significará que las mejoras se harán sentir en los momentos que se vote.

La pregunta sobre las elecciones no es si el gobierno gana la elección nacional, sino si puede imponerse en la estratégica provincia de Buenos Aires. Ese será el gran dato político de 2017, ya que incidirá absolutamente sobre la percepción del “círculo rojo”, y las decisiones que tomen los actores políticos, mediáticos y económicos.

En ese marco, no deben esperarse grandes modificaciones en la composición de las cámaras legislativas, sobre todo en el Senado, en donde podrá haber cambios marginales. Sin embargo, si la alianza Cambiemos gana en territorio bonaerense podrá tener un avance sustancial, ya que sus partidos integrantes no realizaron una buena elección en 2013, cuyos diputados se renuevan en esta oportunidad.

El gobierno, a diferencia de la oposición, dependerá mucho menos del nivel de conocimiento de los candidatos que presente, ya que la elección será un gran plebiscito sobre la gestión Macri. Si el clima pre electoral es que “las cosas no están fantásticas, pero algo se avanzó”, el oficialismo está en condiciones de cumplir su objetivo político de mínima.

Sobre el autor

Carlos Fara

Carlos Fara

Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales, Estrategias de Comunicación y Marketing Gubernamental.Vicepresidente de CADAL.

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