Management & Capital Humano

La gestión desde el paradigma de la economía civil

Marisol Cuadrado
Escrito por Marisol Cuadrado

En el contexto de un mundo globalizado, y particularmente en nuestro país, con realidades turbulentas, cambiantes y competitivas, las organizaciones necesitan ser sustentables, versátiles, profesionales, transparentes y creativas al aportar a la calidad de vida de las personas como su fin último. La profesionalidad, junto a la versatilidad y la eficiencia son medios que facilitan en todo tipo de organizaciones -aún en las pymes- a alcanzar sus objetivos estratégicos y operativos.

La profesionalización aporta a planificar con la mirada puesta en la meta a alcanzar, analizando lo que sucede en la realidad y en su entorno. La flexibilidad y la posibilidad de adecuarse a los cambios considerando el plan estratégico, y el reconocer a la técnica como un medio son claves.

A partir de la relevancia en la gestión para la toma de decisiones, es necesario superar una visión de las tareas administrativas con fines sólo formales (exigencias legales, fiscales, etc).

Considero la gestión integral como un estilo que interrelaciona, la planificación, la organización, la dirección estratégica y la administración de los recursos materiales, legales, financieros y tecnológicos entre otros de una organización, con el propósito de que puedan alcanzar el fin por el cual surgen. Desde la perspectiva de la Edc (Empresas de Economía de Comunión), a dicha definición, agregamos que interrelaciona a las personas, por la razón que cada parte que conforma a la gestión es responsabilidad de una persona que integra de un equipo de trabajo.

En este estilo de gestión, desde su diseño e implementación, la centralidad de la persona es un eje vital. El área de administración se encuentra integrada y relacionada al resto de las áreas, aún cuando el responsable sea un profesional externo. En el proceso de toma de decisiones, se analizan los números de la gestión; consideramos que detrás de cada número, hay personas con una vida personal y comunitaria social. Las decisiones se toman transitando un proceso, y se comunica desde la realidad particular y no solo desde un resultado como en el paradigma tradicional.

En la práctica

A nivel operativo se desarrollan estrategias, soluciones prácticas y concretas para la cotidianeidad administrativa, diseñadas considerando a toda la comunidad organizacional a partir de la realidad particular de cada responsable y su equipo de trabajo.

Según, Luigino Bruni y Stefano Zamagni (2003), algunos de los valores que identifican a la persona son: comunión, gratuidad, relación, solidaridad. Sin embargo, el pensamiento económico dominante considera a las personas desde una perspectiva individualista y atomística. Este pensamiento no ha sido capaz de dar cuenta de los fenómenos económicos complejos (típicos de una economía globalizada y dinámica).

Desde nuestra experiencia, en las organizaciones vemos un estilo de trabajo en que las personas tienen actitudes individualistas, y con escasa tendencia a generar trabajo en equipo y desde una mirada integral, viendo el todo; siempre se ve solamente lo propio. Evidentemente lo hacemos en contra de nuestra identidad de persona en relación y comunión con otros. Rescatamos la definición que tiene esta perspectiva de centralidad de la persona, destacando que es un ser relacional, comunicacional. Con estas cualidades sostenemos que tenemos que poder experimentar en la gestión y administración de nuestras organizaciones la experiencia de nuestras raíces del humanismo civil.

La persona

La visión de la centralidad de la persona y la gestión integral, operativamente nos plantea la multiplicidad de relaciones que se establecen entre quienes participan, directa o indirectamente, de la gestión adminsitrativa.

Persona e interrelación son conceptos vitales de la gestión integral y en la operatividad de la gestión se entrelazan. La interrelación se sustenta en el principio de la gratuidad entendiéndose como don de si, y por lo tanto una persona se relaciona con otra distinta a sí misma ya no en función de lo que el “otro” le puede servir o dar para la organización (relación instrumental) sino desde lo que el otro puede y está llamado a dar, desde el sentido intrínseco.

La gestión con centralidad en la persona, se asemeja a las prácticas organizacionales tradicionales de desarrollo humano que aportan a generar buen clima laboral, a que las personas trabajen dando lo mejor de sí, a que sus criterios de decisión pongan en el centro a las personas en los distintos aspectos, y facilita también la posibilidad de crear equipos de trabajo participativos. La diferencia sustancial es que la visión de la Edc se hace desde motivaciones intrínsecas y por la importancia que tiene la persona por el solo hecho de ser persona, en el paradigma tradicional la principal razón es mejorar la rentabilidad.

Ambos paradigmas tal vez se puedan nutrir recíprocamente. Cuando se gestiona desde una perspectiva humana se tiende a no valorar los resultados, y cuando priman los mismos se nos olvida la dimensión de la persona. El desafío para mí está en el equilibrio.

Desde la visión de la centralidad en la persona, las empresas hacen experiencia de generar:

  • Comunidad laboral que genera bienes relacionales (en toda la organización incluyendo la comunidad externa y grupos de interés).
  • Circuitos administrativos acordes a la realidad organizacional y desde la centralidad de la persona.

Generar un proceso implica que cada responsable de área tenga que dialogar con sus pares, al menos, con sus subordinados y para que se comprendan es vital que se conozcan. Cuando no se trabaja desde esta dinámica, generalmente se producen malos entendidos que son propios de no conocer en profudidad a la otra persona y se toman como personales elementos propios de la vida del otro. Los procesos fluyen luego que las personas se conocen, dialogan y trabajan. Trabajar desde este estilo implica otros tiempos, para el sistema tradicional sería perder el tiempo.

Desde el paradigma tradicional la eficiencia está al servicio de los resultados, en cambio desde esta visión considera que la gestión es un medio para generar relaciones entre las personas y las áreas de una organización formando equipos de trabajo. Además permite generar información financiera y contable en forma oportuna, habitual y útil para optimizar la toma de decisiones, los recursos y mejorar los resultados, desde la centralidad de la persona. Son acciones concretas que permiten generar una cultura organizacional desde las raíces del humanismo civil como propone Stefano Zamagni.

Bibliografía
  • Bruni, Luigino y Stefano Zamagni, Persona y Comunión, Ciudad Nueva, Buenos Aires, Año 2003
  • Perdomo Boga Yaniré, Economía Biocéntrica y Comunidad, El propósito biocéntrico, Mastergraf, Montevideo, Año 2014
  • Bruni, Luigino y Cristina Calvo, El precio de la Gratuidad, Ciudad Nueva, Buenos Aires, Año 2009
Referencias
  • www.scuoladieconomiacivile.it, Benedetto Gui y Luigino Bruni,
  • http://www.aica.org/24559-zamagni-exhorto-empresarios-cristianos-medir-la-inversion-de-impacto-social.html Agosto de 2016.-
  • Proyecto: DESARROLLO DE COMPETENCIAS Y CREACION DE MODELOS DE GESTION EN LOS SISTEMAS FAMILIA Y EMPRESA QUE FACILITAN LA SUCESION INTERGENERACIONAL EN LAS EMPRESAS FAMILIARES Director/a: MBA Teresa Beatriz Olivi

Sobre el autor

Marisol Cuadrado

Marisol Cuadrado

Contadora con postgrado en Administración (UBA), diplomada en Doctrina Social de la Iglesia con Orientación en Liderazgo Público y acompañamiento de procesos comunitarios. Participa de Economía de Comunión.

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