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Una cultura saludable y armónica

Los valores y comportamientos alineados ofrecen una sociedad con una cultura más saludable y armónica. ¿Alguna vez te has sorprendido afirmando que “esa no era mi intención” durante una situación que te tomó por sorpresa? Existe un dicho que dice: “no hagas cosas buenas que parezcan malas.”

Aparentemente todas las personas de la política tienen buenas intenciones, pero las encuestas muestran que “a los de a pie” nos parecen malas. No hay mas que sentarse en un bar y escuchar las conversaciones con quejas hacia la Política de uno y otro lado.

La intención puede ser un concepto complicado, especialmente cuando se trata de caracterizar y promover valores en cualquier sociedad, escuela, partido político, lugar de trabajo, grupo de amigos, etc. Entonces, uno puede imaginarse lo difícil que puede ser para las instituciones y organizaciones crear valores para que sus integrantes ejemplifiquen con el fin de crear una cultura inclusiva y feliz en la sociedad. La intención puede ser buena, pero si no hay expectativas definidas para que los comportamientos fomenten estos valores, son absolutamente inútiles.

Tomemos el “respeto” como un ejemplo de valor: muchos de nosotros compartimos este valor. Sin embargo, para una persona, el respeto puede significar una cosa y para otra persona puede tener otro significado. Lo importante aquí es que ambas interpretaciones pueden considerarse “correctas”. La verdadera pregunta que deben hacerse las sociedades es, ¿qué espera su cultura? Es necesario identificar cómo se comportan sus integrantes en situaciones cotidianas para demostrar los valores más críticos de la sociedad. Suena tan simple, pero a menudo se pasa por alto, y es increíblemente importante responder a esta pregunta si desea una cultura intencional y cohesiva. ¿Y la Política?

Una de las tantas funciones de la Política es ayudar a organizar la sociedad, ayudar a tener valores y comportamientos alineados, ocuparse de la actividad de una sociedad democrática, y entonces resolver los problemas que la sociedad necesita. Es una vocación y profesión que busca el bien común.

Muchas veces tengo la sensación de que la Política nos trae soluciones para problemas que antes no teníamos.

Evidentemente la política argentina ha fallado en esta construcción del bien común, por el contrario, en lugar de generar armonía y felicidad, ha construido divergencia y tristeza. Ha buscado el bien individual de la Política. Que no es lo mismo que construir diversidad. En la diversidad se comparten valores y comportamientos que enriquecen a la sociedad. Inclusiva. Feliz.

No veo en nuestra Política una real reflexión de las lecciones aprendidas, cómo por ejemplo podemos ver en Brasil a través de la Justicia de ese país.
Pero hubo un tiempo que existían valores, creencias y comportamientos saludables y armónicos. Aquel tiempo en el cual la Política nos dio los próceres de este país y una cultura. ¿Cómo recuperar aquello que hemos perdido?

En este año de elecciones, todos los partidos políticos y todos los candidatos nos cuentan sus buenas intenciones. Pero si ya todos han fallado en las últimas seis, siete u ocho décadas, ¿qué hará diferente nuestra Política esta vez para que realmente podamos ser felices viviendo y trabajando en armonía en nuestra querida Argentina?

Sacrificaría mi existencia, antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición. – General José de San Martín.

Sobre el autor

Eduardo P. Reilly Grant

Eduardo P. Reilly Grant

Licenciado en Comercialización (U. Morón).Estudios de posgrados en Negocios (UCA, MBS, IAE). Fue docente en la Universidad de Morón y UTN.

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