Testimonio & Valores

Cuaresma y cuarentena 2020

Pensamientos de Enrique Shaw

Enrique Shaw continuamente rezaba y en los tiempos de Cuaresma valoraba la “oración del cuerpo,” o sea la mortificación.

Entendía que “el camino de la perfección pasa por la cruz” (CF 2 Tm 4).

Esto puede proceder desde el exterior: habría que aceptar con paciencia muchas cosas, o de inspiraciones internas que mueven a realizar acciones meritorias…

Enrique impulsaba a sus hijos durante la Cuaresma a hacer “sacrificios” y a marcarlos dibujándolos en un papel con “florcitas.” Por ejemplo, no pelear, ordenar, ayudar en la casa e innumerables acciones que suponían autodominio y cumplir con las obligaciones de buen modo.

En estos tiempos de cuarentena es apropiado reflexionar sobre estas cuestiones y por eso se publica este texto inédito extraído de sus escritos. Hizo anotaciones para preparar una conferencia para el tiempo de Cuaresma y escribió lo siguiente: 

Hay cuestiones ignoradas y por lo tanto menos practicadas referidas al aspecto social de la penitencia. En ellas debe haber pensado el Papa Pío XII cuando escribía en tiempos muy duros: “Los males de nuestro tiempo sólo por medio de la oración y de la penitencia pueden ser conjurados.”

 Lo primero es pensar en la justicia. Si pecado es un acto contrario al orden establecido por Dios es evidente que hay que restablecer la justicia. Esto se logra mediante el restablecimiento de la unión, del orden moral desgarrado por el pecado.

La segunda es por Amor.

  • Amor a Cristo, uniéndonos a sus sufrimientos, consolándolo, compensando la frialdad propia y la de ajenos, y evitando que su Pasión y la Redención quede inútil.
  • Amor al prójimo: Cómo somos todos miembros de una sola raza y de un sólo Cuerpo Místico, es posible que completemos su Pasión, con actos vicarios, en beneficio de todos.

Pío XII, en la encíclica sobre el Cuerpo Místico escrita en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, dice:

“Saber cómo soportar la vida”. Esta es la primera penitencia… y el primer medio de santidad y perfección…

Pero las condiciones particularmente graves de la hora presente impelen a los cristianos, con mayor fuerza que nunca, a completar en sí misma lo que aún falta a los sufrimientos de Cristo (Col. 1,24).

Que por esto todos los cristianos, penitentes e inocentes, hermanados en la intención y en la obra de una nueva y saludable expiación, se unan al Supremo Pastor de las almas y único Salvador suyo, Jesucristo, el cordero del Sacrificio que borra los pecados del mundo.

 Es un misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: que la salvación de muchos depende de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo dirigidas a ese objeto y de la colaboración de los pastores y de los fieles, sobre todo de los padres y madres de familia.

Tener en cuenta y valorar los sufrimientos aceptados con aceptación.

 Pocos temas son tan consistentemente mencionados en las Sagradas Escrituras como la penitencia. También mencionados por la Santísima Virgen tanto en Lourdes como en Fátima.

 

Este texto está extraído por Silvia Bertani y Sara Critto de Eiras de la Carpeta 13, páginas 3061/3062 de Enrique Shaw archivado en AAy BEES Caja 131.

ACDE agradece a la Biblioteca Central de la Universidad Católica Argentina quien es la responsable de este archivo.

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Silvia Bertani y Sara Critto de Eiras

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