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Eucaristía y vida empresaria (Parte III)

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Escrito por Portal Empresa

Conferencia pronunciada por Enrique Shaw en el VI Congreso Eucarístico Nacional, en Córdoba, en octubre de 1959. (Y dominad la tierra… ps. 57 y siguientes). Viene de parte II

 

6° Bienaventuranza 

Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios 

Evidentemente esta bienaventuranza implica la pureza moral y particularmente esa pureza -la referente al 6° y 9° Mandamiento- a que el uso corriente ha limitado la palabra. Esta es indispensable pues su falta provoca una «pesadez» que traba la vida espiritual. 

Pero es mucho más amplia que eso. El corazón es símbolo de lo más profundo, más vital de un ser. «Limpio de corazón» quiere decir que el corazón está orientado en una sola dirección, sin dobleces, «segundas intenciones» ni engaños aún a sí mismo; es decir, un corazón «íntegro», y que quien lo tiene ha optado por ser lógico con la fe que profesa y que conscientemente procura, dejar de lado todo lo que turbe la unión con Dios. 

De ese modo, libres de los intereses personales que nos ciegan e impiden ver la realidad, veremos a Dios y sus criaturas tales como son. Hay una estrecha vinculación entre la integridad de una persona y su capacidad para ver claramente, entre el obrar rectamente y el ver, conocer, a Jesús. Ocurre algo semejante a cuando un rayo de luz penetra súbitamente a través de una ventana y hace que veamos partículas de materia que hasta ese entonces no habíamos observado: percibiremos en todo lo que nos rodea un encanto y un significado totalmente nuevo.Esto nos hace comprender el por qué, aunque a veces ello suceda recién después de un largo tiempo, fallan aún aquellos empresarios inteligentes pero que actúan con soberbia o picardía: ellos mismos se han cegado a la luz, les falta sabiduría. 

Y para que no suceda como a esas madres que, por no querer perder el dominio sobre sus hijas, en ningún pretendiente ven suficientes condiciones para casarse con ellas, pues lo que de veras quieren no es la felicidad de ellas sino satisfacer sus propias ambiciones, los dirigentes de empresa deben cuidarse de actuar guiados únicamente por un auténtico y continuamente purificado deber de empresario. Si en algún momento se apartaran de él y para tomar un ejemplo cualquiera, si por vanidad o por represalia hacia un competidor o sindicato, alguno insiste en seguir determinada política comercial o gremial, aunque consejeros desapasionados le sugieren que no con- viene, con ello sólo logrará perjudicarse él y a quienes lo rodean, pues su actitud necesariamente le habrá impedido ver la realidad, no sólo divina sino también humana. 

Y si preguntáramos sobre el mejor medio de lograr esta limpieza de corazón, este control y sana orientación de las apetencias sensuales de todos los tipos para así, entre otras cosas, poder ver la tierra y el cielo en su verdadera perspectiva, creo que la contestación es obvia; es necesario «poner el corazón» en la fuente de la pureza y de la sabiduría: en la Eucaristía. 

7° Bienaventuranza 

Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios 

Pacíficos son los que tienen paz en su corazón y la irradian alrededor de ellos. Es lógico que sean llamados hijos de Dios porque precisamente fue el Hijo de Dios, Quien se encarnó para hacer la paz entre la tierra y el cielo. 

No necesito extenderme sobre esta actitud pues no requiere muchas aclaraciones; baste decir que es el aceite del orden social. Hay muchas personas que desean ardientemente un nuevo orden social y son quienes estamos de acuerdo por lo menos en lo que critican del actual; pero resulta que quieren imponerlo por la violencia y ahí reside el error. 

En cuanto a la actividad diaria del dirigente de empresa, en esta época en que estamos todos tan llenos de trabajo y preocupaciones y con tanta propensión a irritamos cuando alguien nos trae un problema adicional, tal vez grande para él, pero pequeño para nosotros si lo comparamos con otros que tiene la empresa, ¡qué mejor estímulo que esta bienaventuranza para aplicar alegremente ese bálsamo del orden social que es el espíritu de paz! 

8° Bienaventuranza 

Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos 

Cada vez que la conciencia nos lleva a ejecutar algo (por ejemplo, extremar las medidas antes de despedir o suspender personal sin causas suficientemente fundadas), o nos impide utilizar procedimientos (como ser ofrecimiento de coimas para obtener un beneficio exclusivo) que la competencia utiliza o, lo que es más doloroso, que socios o colegas presionan para que utilicemos; en otras palabras, cada vez que por cumplir nuestro deber de estado encontramos incomprensión, esta bienaventuranza nos anima no sólo a cumplir con nuestro deber sino a hacerlo con alegría.

Y los Obispos Argentinos, en lo que podría parecer un comentario expreso, luego de manifestar que nuestra tarea de dirigente de empresa Es a menudo tan difícil porque padecéis la pesada herencia de los errores de un régimen económico inicuo que ha ejercitado su ruinoso influjo durante varias generaciones, nos recuerdan que no es lícito apartarse, por seguir el ansia del lucro o del dominio, de la línea inflexible de los principios cristianos y que por otra parte ellos son los de mayor eficacia para lograr la auténtica felicidad también sobre la tierra terminando por indicarnos donde encontraremos la fuerza para aplicarlos: en una intensa vida eucarística.

Digresión: la soledad del empresario 

Hoy en nuestro país, muchos de los dirigentes de empresas se sienten solos, incomprendidos. No se les escapa que ningún dirigente sindical quiere, ni siquiera acepta, hablar a solas con él, por miedo «a comprometerse», que «los muchachos piensen mal»; comprueban también con pena que hay personas que los llaman por teléfono a sus domicilios particulares a las once de la mañana o a las tres de la tarde y muchas de ellas no quieren creer que a esa altura del día llevan ya muchas horas intensamente dedicadas a promover la Empresa… 

Tienen la impresión que hubiera una barrera, o al menos, para usar la expresión en boga, una cortina, entre él y los demás miembros de la empresa, que cuando algún obrero lo quiere ver es sólo para pedirle algún favor… Cortina que se hace tanto más difícil de levantar cuanto más grande es la empresa y por lo tanto más difícil de mantener o siquiera establecer, el contacto personal, de hombre a hombre. 

¡Qué soledad la del dirigente de empresa! 

Soledad que sólo la Eucaristía puede colmar. En ella no sólo nos unimos a Cristo, sino que nos unimos a los demás. La liturgia continuamente nos recuerda que, así como son muchos los granos de trigo y sólo uno el pan, y muchas las uvas, pero sólo uno el vino que luego se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo, así nosotros, aunque muchos, somos uno en Cristo. 

En la Eucaristía se superan las barreras artificiales, individuales o colectivas, fruto de inadecuadas estructuras económico-sociales, que nos separan, con frecuencia inconsciente e involuntariamente, de los demás partícipes de esa comunidad de actividades, de intereses, de vida que debe ser una empresa72. 

La Eucaristía es pues el gran medio para el logro efectivo de esa aspiración de sentirse, y ser, verdaderamente humanos, pues une entre sí a los hombres en el Hombre-Dios, pues Cristo, por la Comunión, nos une a Sí fusionándonos misteriosamente en nosotros

Conclusión 

Estas pues son, a mi entender, algunas de las actitudes que nos inspira el Sermón de la Montaña. 

Todas son eminentemente positivas y es evidente que nada tienen que ver ni con esa resignación pasiva con que corrientemente se las confunde ni con ese resentimiento que desgraciadamente empaña y amarga a muchas personas poseedoras por otra parte de una voluntad y celo firmísimos. 

 

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