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La verdadera madre del borrego: disciplina y obediencia a rajatabla

¿Argentina ante virus sin privilegios? Vuelta de campana, realineamiento y valor de la otredad.

 

1. El cuentito del supuesto imaginario, inexistente hasta “anteayer”

 Argentina.  2019: En año nuevo el dólar cotizaba $ 38,85. El 11 de agosto del último mes de invierno, las PASO presagiaron un cambio de gobierno en diciembre. El 12 de agosto (día de la Reconquista) el dólar salta de $ 46,55 a $ 57,30. Varios deberes económicos “de fondo” flotaban aún pendientes.  La coalición ganadora acuerda con el gobierno saliente sobre ciertas medidas tipo cepo. La divisa del 28 de octubre trepa a $ 63,46. Ya los topes de septiembre a la compra habían provocado el reestreno del dólar blue, el dólar MeP y el contado con liquidación. En diciembre se implanta el impuesto país y el dólar turista sube a $ 81,90.  Ante el nivel de endeudamiento la renegociación con FMI y acreedores surge como objetivo número 1 de la lista de pendientes, pero, “una de cal y una de arena”: Argentina mejora la calidad de su democracia luego de 92 años sin que un gobierno no justicialista cumpliera íntegro su mandato y se produce un traspaso del mando presidencial civilizado, con ambos mandatarios actuando con dignidad. 

Argentina 2020: Focalizados en nuestra economía  ignorábamos que ya en China se despertaba desde un mercado en Wuhan la monstruosa  pandemia mundial. ¿Imprevisión letal? ¿Nadie vio venir este flagelo? ¿Un virus micronésimo cambia las prioridades del mundo y lo pone patas para arriba?  ¿Jamás imaginado? No. El genio inigualable de Bill Gates, haciendo de “whistle blower” descubre las debilidades impensadas del liderazgo mundial. En experiencia simulada los malos resultados fueron Gérmenes 1 vs. La Gente 0, sintetiza. Punto3 explica las sentencias de este Nostradamus moderno. Colorín colorado la vuelta de campana de expectativas en Argentina ha comenzado. 

2. El cuarto jinete del apocalipsis: la peste.

Como en el tango, las pestes son crueles y son muchas. Desde Grecia (peste de Atenas por la Guerra del Peloponeso), la peste antonina en el Siglo II en Roma, la peste justiniana que se llevó a 600 mil personas, la peste bubónica o negra, que en siglo XIV alcanzó en algunas zonas las dos terceras partes de la población. Durante la conquista de América, la viruela extermina un tercio de la población indígena. El cólera (1800), el escorbuto (siglo XVII), la fiebre amarilla (hasta el siglo XIX), la sífilis (originaria de América) padecida por el 15 % dela población europea hasta principios del siglo XX, la polio, la malaria y el sida han azotado nuestro planeta. La pandemia peor es hasta hoy la viruela (300 millones), la sigue el sarampión (200 millones), la peste bubónica (12 millones), el tifus (4 millones), el cólera (3 millones), la llamada peste española (para muchos, nacida en las trincheras de la Gran Guerra) que en 1919 mató en 7 meses más personas que ese conflicto. El SIDA se cobra 32 millones de personas. Últimamente, la gripe aviar, la gripe A, el Ébola y el dengue suman más del millón. El planeta devino en sistémico hace rato largo, y el interrelacionamiento multipolar llegó para quedarse. Todo tiene que ver con todo. Los equilibrios armamentísticos (más para mostrar que para usar) entre las grandes potencias son el testimonio que en una contienda nadie triunfa sino que todos pierden. El mundo en vilo en épocas de las mega comunicaciones que lubrican el derrumbe instantáneo de la economía mundial causada por la virosis y el cambio súbito de expectativas.  Ya la gestión de los problemas globales no puede quedar en mano de líderes individuales transitorios, sino en supra instituciones operativas y  permanentes de preservación del planeta. Strobe Talbott dirigente de la OTAN infectado con el virus, lamenta la “destrucción de mecanismos de cooperación mundial” y se pregunta si las generaciones jóvenes entenderán la importancia formidable de resolver problemas globales. Alarmantes noticias en Italia nos grafican la ferocidad de la pandemia, donde el comentario irónico habla de “simple gripe”. ¿ La enorme dosis de pánico e indignación por la situación heredada vivida como ajena,  originará que intereses creados sectoriales se moderen en beneficio de los colectivos? ¿El carácter de ultracontagioso revaloriza la otredad por el ineludible necesario del “me cuido y te cuido porque estamos todos expuestos”.

3. Bill Gates sintetiza: no estamos preparados para la próxima epidemia. 

En abril de 2015 en una conferencia TED Bill Gates (BG) nos advertía que el próximo gran desastre no sería un hecho bélico, y que lo que vendrá no será obra de misiles sino de los microbios o virus.   “El mundo falló en no invertir en la complejísima tecnología combinada de parar epidemias. Sin embargo fue formidable la inversión  para disuadir una eventual guerra nuclear. Ébola, epidemia con suerte donde sólo murieron 10 mil personas porque estaba circunscripto en África Occidental y no en grandes urbes, por la naturaleza del virus – no era aéreo – porque el enfermo atacado caía gravemente en cama y no podía trasladarse y contagiar.  Un verdadero fracaso mundial. Si lo que viene es una epidemia donde la suerte no acompañe los cálculos estimados pueden llegar a un costo mundial de 3.000 billones de dólares y la cifra de fallecidos puede ascender a 10 millones si como ya ocurriera en la gripe española de 1918/19 donde murieron 33 millones de personas se trata de un virus aéreo. ¿Médicos con logística militar sumados a la OTAN? ¿Disciplinas rígidas a rajatabla para controlar el planeta?

4. ENUMERACIÓN DE OBJETIVOS TEMPORARIOS TIPO RECETA. Increíblemente ante la magnitud de la pandemia, la salud y la vida de los líderes de los principales países del planeta queda supeditada al resultado positivo o negativo de un análisis viral. Pruebas al canto. Luce que la aislación casera, aplanar la curva de contagios para dilatarlos, prepararse para la suba de los casos más graves con suficientes camas/puestos, contener por comunicación y control a los contagios leves ambulatorios, selectividad en la prueba individual del coronavirus sólo a aquellos con síntomas claramente indicativos, y privilegiar la vulnerabilidad. El Social distancing (aislamiento) prueba matemáticamente su valor indiscutible.

Dejamos los detalles a nuestros valientes y valiosos profesionales médicos y epidemiólogos y equipos, un verdadero valor llave diferencial en nuestra Argentina. Va además el homenaje para Li Wenliang, el fallecido médico chino que anunció el brote.

5. Disciplina y obediencia sumisas a rajatabla: reselección de prioridades. ¡Cuánto nos cuesta a los latinos cumplir esta propuesta! Especialistas en “diseño a medida” acomodados a la opinología individualista, el acordar comportamientos colectivos dista de ser una virtud. Los resultados están a la vista. Afortunadamente, el temor (y no el terror) es el mejor elemento para modificar y aglutinar las conductas individuales y colectivas. ¿La epidemia es una muestra no gratis precisamente, simultánea con el calentamiento global, que nos interroga sobre si los excesos (cuando las dosis exceden las tolerancias recomendadas) por su efecto planetario requieren ya de instrumentos e instituciones globales que operen en tiempo y forma?  El control de estas variables no está en el radar de nuestra Argentina de hoy. Lo que sí está es una reselección de prioridades nacionales que fortalezca nuestra crónica debilidad institucional.  Corazón y nervios y músculos y empeño deben estar alocados al supremo fin del control de la epidemia. La prioridad es también – por su conexión con la cara económica del problema – la renegociación de la deuda externa. No hay espacio moral para utilizar el coronavirus como un evento que nos distraiga mientras se resuelven circunstancias políticas que carecen de entidad ante tamaña pandemia. El aborto, la muy discutible intervención de algún poder judicial, la demanda selectiva de perdones, califican para el archivo hasta que el país mejore.  La salud y la vida colectivas son la primera prioridad dela Nación. Individualidades ajenas al sagrado bien común abstenerse y si es para siempre será mejor. A fines de agosto de 2019, desde el Portal Empresa de ACDE, bajo el título de “Solo la contrición amplia y explícita soldará la grieta”, anticipándonos a este tipo de contingencias nos preguntábamos entre muchas otras cosas: “¿Qué fenómeno climático, económico o plaga terminal servirá para aglutinarnos en una causa común supra intereses creados?”. Hoy, la respuesta está en los diarios. El herramental para la lucha comprende agua, jabón, alcohol en gel, aislamiento, acatamiento, disciplina social y obediencia sumisas a rajatabla en el cumplimiento de las medidas tomadas por las autoridades que nos guían.  Que decidan los que saben. No hay gobierno ni oposición sólo argentinos. Nunca más mensajes desalmados en las redes sociales. Superar la pandemia será un mojón que nos servirá para renacer. Que la convalecencia nos sirva para colgar en el perchero oxidados desencuentros de décadas, uniéndonos fraternalmente y sin privilegios despreciables, de una vez por todas. ¿Qué necesitamos para que esta vez sea LA VEZ?  Copiando a Bill Gates ojalá seamos capaces del “Gérmenes 1 vs. Argentinos 2”, que nos devolverá un volver a creer para volver a poder. Disciplina férrea en la “otredad” del te cuido/me cuido. Templanza y cumplimiento…… sin dispersión hay y habrá país.

Sobre el autor

Ignacio González García

Ignacio González García

Contador, Catedrático Consultor, Síndico del diario La Nación y Director de IDEA.

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