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Regreso a las fuentes

Hernán Maurette
Escrito por Hernán Maurette

A una semana del llamado a hacer cuarentena, un balance provisional nos ayudará a concluir acerca de aquello que subsistirá una vez controlada la pandemia.

En primer término, habrá que ver qué queda del sistema económico vigente. Una nueva crisis económica y el modo en que los Estados Unidos prevé solucionarla no hace otra cosa que ratificar lo que dijimos en este blog el 24 de octubre de 2019, a 90 años del Jueves Negro. En materia política, nos enfrentamos a un endurecimiento de los regímenes políticos. Desaparece la intermediación de las instituciones republicanas y se establece un vínculo más directo entre el presidente y la gente, como decíamos en El Quinto Poder. Se trata del reemplazo paulatino de la democracia republicana a una plebiscitaria. Esto se observó en los últimos días. El Gobierno, que se debatía en la bicefalía, apareció firme y en control de la situación; el Presidente inspiró tranquilidad y confianza. Pero también hay que registrar el regreso de las Fuerzas Armadas, además de las de seguridad, de los médicos y de los enfermeros, al escenario público. No se escucharon voces de protesta cuando se vio el apresamiento de Juan Grabois por protestar en la vía pública en plena cuarentena por la muerte de un vendedor ambulante. Tampoco se criticó a la policía por contener a la gente, que quería acceder de cualquier manera a la estación Once del ferrocarril, para imponer una nueva modalidad de viaje, más espaciada. Pareciera que por estos días se impuso el criterio de la responsabilidad por sobre la candidez y el orden por encima del individualismo.

#SomosResponsables dijo la prensa y se hizo eco en la ciudadanía. Culturalmente, se terminó de imponer el formato digital. Al término del confinamiento la humanidad tendrá más claro cuáles serán las actividades que se pueden realizar mejor en forma presencial y cuáles virtualmente. Ha quedado golpeada la globalización. Impactó concretamente en el sector turístico y en el transporte de larga distancia en cualquiera de sus variantes; ni qué decir de los acelerados flujos inmigratorios que estaba experimentando el mundo. La urbanización de la población mundial, que marchaba a pasos agigantados, deberá revisarse; el hacinamiento no resiste a una pandemia de este tipo ni mucho menos a una por contagio aéreo. La conurbanización anómica y la economía informal quedaron jaqueadas, por lo que ponen presión en una olla que puede explotar de un momento a otro. Inversamente a la urbanización, se revalorizará la vida suburbana y rural que garantiza, además de cierto aislamiento, una vida más sana derivada del esfuerzo que exige el trato con la naturaleza. Ante tanto anciano solitario o hijo aislado en algún país remoto, por caso, quedó reivindicada también la vida familiar; se ponderó el valor de la comunidad y gran parte de la humanidad se vio forzada a revisar la trascendencia de la vida humana y a pensar en la existencia de un Dios providente. En síntesis, pareciera que habrá un retorno a los fundamentos.

Sobre el autor

Hernán Maurette

Hernán Maurette

Licenciado en Ciencias Políticas y magíster en Políticas Públicas. Se formó como periodista en el diario La Nación y trabajó en otros medios gráficos y radiofónicos. Tiene experiencia en cargos gerenciales y directivos de la comunicación y de lobby en el ámbito empresarial, en el sector público y como consultor independiente. Preside el Comité de Comunicación de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).

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