Management

El propósito superior

Escrito por Antonio Argandoña

Me entró la curiosidad al ver un breve artículo que trataba de explicar las conclusiones de una reunión académica sobre el «propósito superior» en una Escuela de Negocios norteamericana. No me aclaré demasiado. Hay, decían, un propósito de la persona, de cada persona, y un propósito de la organización. Definían el propósito superior (higher purpose) como un fin prosocial que trasciende los fines habituales de los negocios. Algo que opera en la intersección entre los fines del propósito superior y los fines del negocio: beneficios, cuota de mercado, valor para el accionista…

Una definición más formal lo presentaba como la dimensión más profunda dentro de nosotros, nuestro núcleo, nuestra esencia, donde tenemos un profundo sentido de lo que somos, de dónde venimos y a dónde vamos… El propósito aporta conciencia a la cultura y la organización se convierte en un sistema moral. No es, decían, caridad ni responsabilidad social corporativa, que pueden perseguirse independientemente de las decisiones del día a día.

Un propósito superior auténtico debe actuar como el árbitro de las decisiones de la empresa, como el filtro con el que se miran todas ellas. La organización debe actuar en la intersección de los fines de la empresa y de los fines de su propósito. A la empresa corresponde conectar su propósito con el de los empleados, desarrollando una cultura de cuidado para ellos, como una familia.

Me acordé de mi colega Juan Antonio Pérez López, cuando definía el propósito o misión externa de la empresa como de qué necesidades de qué personas (clientes) iba a cuidarse, y el propósito interno como qué necesidades de las personas que están dentro de la empresa iba a atender cuando estas personas se cuidasen de las necesidades de sus clientes. No es un añadido a los objetivos de la organización como negocio, sino algo más profundo.

Esto se ponía de manifiesto en uno de los papers presentados en ese congreso, en que un par de investigadores explicaban que los cuidadores de un zoo, incluyendo aquellos que limpian las jaulas, sentían que estaban usando sus capacidades y talentos para resolver un problema del mundo real: preservar especies en peligro de extinción y educar al público hacia el mundo natural. Me pareció una magnífica ilustración de las dos misiones de Pérez López.

 

# Artículo publicado originariamente en blog Economía, Ética y RSE, de la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa del IESE (España)

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