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Ética e investigación científica: ¿un maridaje posible?

El nuevo milenio nos sorprende, como humanidad, en un nuevo contexto. No es tanto el siglo XXI como fecha de fuerte carga simbólica para una gran parte de la humanidad, sino los cambios que se están consolidando actualmente en el mundo lo que nos obliga a pensar y vivir de otra manera nuestro ser común: nuestra condición de seres humanos, hombres y mujeres. El presente trabajo trata de visualizar entonces, este nuevo contexto en que se mueve la ciencia.

El fenómeno de la globalización, ha afectado también de una forma aún poco conocida, a la trama de la sociedad en la cual ejercen sus actividades los hombres y, para el caso que nos interesa, la investigación científica. Deben reconocerse: la complejidad del contexto social en que actualmente se realiza la investigación científica; el factor político que interviene en la selección de las áreas de investigación; las consideraciones de tipo económico y comercial que influyen en la restricción de la divulgación del conocimiento científico y la selección de áreas de investigación que prometen rédito económico.

La diversidad de aspectos que influyen sobre este quehacer científico exige una atención individual y complementaria para mantener la integridad de ese quehacer. Se exige igualmente una reflexión sobre la responsabilidad por las expectativas y demandas de confiabilidad que la sociedad tiene y plantea legítimamente a la ciencia. Los valores, en tanto expresión de la diversidad de necesidades, intereses y deseos de los individuos, grupos sociales, clases y la sociedad toda, expresan la tendencia objetiva del desarrollo, a la vez que se traducen en conciencia valorativa, ideales y utopías. La transformación de la realidad exige, también, cambios en la conciencia, de manera que el pensar se haga voluntad y praxis de los sujetos sociales.

La transformación de los hombres y las mujeres en sujetos sociales comprometidos y responsables, tanto en la adquisición de conocimiento como en la búsqueda de los más genuinos valores humanos, debe ser la esencia de la preocupación educacional en los proyectos alternativos. Los seres humanos y su vida constituyen el criterio de los valores, el punto de referencia de lo significativo.

Como corolario, el trabajo pretende destacar la pertinencia de la ética a la ciencia, en calidad de autorreflexión y autocrítica que ha de realizar el científico en el plano individual y comunitario ante las dimensiones morales de su actividad investigadora, de su propia persona vista como agente responsable y de los beneficios y riesgos que su actividad supone para la sociedad que lo apoya y auspicia su investigación.

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Sobre el autor

Norma Jáuregui de Pivetta

Contadora Publica (UBA). Master en Sociologia (UCA). Diplomada en Antropologia Cristiana (UNIV. FASTA). Reviewer de la Asociacion Americana de Administracion. Fue Docente de Etica Empresarial (UCA).

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