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Fatiga de materiales

Imagen de anuario del 2021
Escrito por Hernán Maurette

Esta vez, y a modo de anuario, publicaremos una mirada retrospectiva de 2021 que nos proyecte algunas tendencias para 2022.

Así como aumentamos la frecuencia de publicaciones cuando hay noticias que analizar, en las últimas dos semanas no emitimos nuestro panorama habitual para no caer en rutinas improductivas.

La grieta, siempre la grieta. El año que empezó con la toma del Congreso norteamericano -y que ardió de rabia en las protestas por la muerte de George Floyd, al estilo del volcán canario- terminó con los incendios contra la Casa de Gobierno y la sede judicial del Chubut, muy cerca en tiempo y espacio de los incendios mapuches. Dice Diego Genoud en su panorama semanal que en la estepa patagónica se escuchaba la misma música de fondo que hace 20 años: “Que se vayan todos”.

Como si no quisiese ver lo que se viene, este año murió Carlos Menem.

La república -que evidencia un proceso de fatiga de materiales en todo el globo- sigue dando pasos en favor de la democracia plebiscitaria que se ha puesto más binaria que nunca en Chile, que decidió por la izquierda por sobre la derecha; por el antisistema Pedro Castillo en Perú, y que estuvo directamente ausente en Nicaragua. El caso argentino fue diferente; la mimetización de propuestas entre el oficialismo y la oposición parió expresiones de izquierda y de derecha que, al menos por ahora, son minoritarias. Pero dejó de manifiesto la relativización del poder legislativo, cuyo peso específico desciende escalones a los saltos en los últimos años.

Daniel Ortega en NicaraguaEl caso nicaragüense nos trae a colación otra grieta. Recientemente, rompió relaciones diplomáticas con Taiwán. Sólo catorce países mantienen relaciones con la isla que China reconoce como parte de su país. Pero en el caso de los Ortega, patio trasero oficial de los Estados Unidos, esto podría producir una reacción específica. Tengamos en cuenta que los norteamericanos acaban de desconocer el resultado electoral que favoreció al dictadorzuelo centro americano por fraudulento; que hace pocos meses un movimiento popular -llamado San Isidro- se levantó contra su gobierno amigo y vecino de Cuba, y que unos sicarios asesinaron al presidente de Haití cuando empezaba a extender ilegalmente su mandato.

Si navegamos allende el océano veremos que la Eurasia central está envuelta en una carrera armamentística que sólo puede terminar en guerra. A primera vista tenemos a Rusia, que obtuvo el apoyo de China para sus aspiraciones sobre la región ocupada en Ucrania. Por su parte, el conflicto entre Irán e Israel está tan cerca de allí como lejos de resolverse. A modo de postal, el premier israelí visitó al príncipe heredero de los Emiratos Árabes, luego de que se anunciara la compra a Francia de 80 aviones de combate y doce helicópteros militares, siendo que los Estados Unidos le tenían vedada esa operación a EAU por no mantener relaciones con el Estado judío.

Todavía resuena el pedido que el entonces flamante presidente Joe Biden hiciera a sus pares europeos en la reunión anual de la NATO para que aumenten en dos por ciento el presupuesto de gastos militares. Eso fue después del G7, pero antes de la neutra COP 26, a la que faltaron tanto Vladimir Putin como Xi Jinping, aunque en este último estaba justificado ya que por esos días obtenía el permiso para eternizarse en el poder.Joe Biden en el encuentro de la OTAN

Biden no ha logrado diferenciarse de su antecesor. Su llamado a boicotear los Juegos Olímpicos de Beijing recuerda el boicot cerealero a Rusia de 1980, en plena guerra fría. Aunque mejor en materia de modales, el demócrata aplica la misma política; fundamentalmente en lo que concierne al First America, que hunde a los Estados Unidos en el mayor aislamiento previó a la Primera Guerra Mundial. Los argentinos podemos entenderlo: la inflación se ha despertado sin consultar.

En nuestro país, como sucede desde hace años, el ministro inflacionario es el único que puede realizar las grandes reformas estructurales. En los próximos meses seguramente veremos aparecer en escena y con sus más diversos disfraces, a la reforma laboral y a la ortodoxia fiscal. Hay que reconocer que la inflación es un ministro tan tosco y despiadado como eficaz.

Ante ese escenario es de prever que se profundice el cambio conductual de las fuerzas de seguridad en favor del gatillo fácil y la mano dura. Quieren evitar que la gente, como en La Matanza, vuelva a intentar incendiar una comisaría.

La derechización de la sociedad se evidencia en la falta de tolerancia ante los discursos progresistas y la necesidad de actitudes firmes por parte de la autoridad para evitar que la nave zozobre. El vacunatorio VIP y el Olivosgate hicieron más por la Real Academia Española que 200 conferencias magistrales sobre el lenguaje inclusivo.

Hablando de cuestiones armadas, en plena crisis, pero ante la creciente hostilidad internacional, la Argentina ha puesto en marcha un proceso sorprendente de rearme sostenido mediante el Fondo de Defensa (FonDef) instaurado en la gestión de Agustín Rossi.

Cambiando de tema, el apagón a lo largo de seis horas de WhatsApp, Facebook e Instagram, el día previo a la asistencia de la empleada arrepentida al Capitolio, evidenció la importancia de estas grandes corporaciones en la vida actual de una manera mucho más cruda a la que lo había hecho el Covid-19. Son las mismas corporaciones que merecieron el pedido de regulación por parte del G7. Son las mismas que protagonizan la más dura de las batallas de estos años: el ciber combate, el hackeo, ya que la carrera espacial es una materia aún oscura para el común de los mortales; un agujero negro para quien quiera entender las finalidades ulteriores.

Un combate parecido al de la ciberdefensa llevan a cabo las criptomonedas contra los bancos centrales. Las filtraciones a las que ya nos tienen acostumbrados los grupos de periodistas de investigación son rastros de aquello.

Maximo Kirchner en el congreso argentino, diciembre de 2021Visto todo esto, ¿qué importancia tiene si Máximo Kirchner asuma en el PJ bonaerense? Tal vez lo más evidente sea la flamante tonsura que luce el hijo de Néstor, que también parece sufrir la fatiga de materiales.

Sobre el autor

Hernán Maurette

Politólogo. Consultor en asuntos públicos. Lidera el Comité de Comunicación de ACDE. Premio a la Trayectoria Profesional del Consejo Profesional de RR. PP. del año 2021

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