Management

Liderar nuestra propia vida en tiempos inciertos

Ya lo anticipó McLuhan en 1996 cuando expresó que la estabilidad de la vida interior de las personas en la modernidad dependería de cómo logren equilibrar las técnicas de la comunicación y la capacidad de reacción de cada individuo ante la aparición veloz de nuevas situaciones por resolver.

Pero… ¿qué se ha puesto a prueba en este nuevo contexto pandémico? De seguro se puso en juego nuestra salud, pero también nuestros valores, nuestra capacidad de adaptación, nuestros recursos económicos, nuestra inteligencia emocional, nuestra esencia… lo mejor y/o lo peor de cada ser humano.

De un momento para otro el mundo colapsó radicalmente en la forma de actuar que tenía hasta entonces. Y con él, la ciencia, que nos acostumbró a tener respuesta para todo, quedó desnuda de saber en este punto.

Si bien más cercanos a una película de ciencia ficción, estas circunstancias nos hacen pensar en describir el escenario emergente con el acrónimo VUCA (*), usado inicialmente por el US Army College en la década de los 90 para englobar las características del mundo surgido tras el fin de la Guerra Fría: un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, un mundo donde los cambios se dan incesantemente, con celeridad y con alta complejidad, lo cual hace muy difícil su interpretación.

Dicho término fue luego acuñado por el entorno organizacional para describir la velocidad en que se producen los cambios, la constante dinámica del mundo, la falta de comprensión para determinar el curso de eventos futuros y su posible solución ante conflictos que pudieran surgir.

De todas formas, el término VUCA pareciera ser insuficiente como para describir hoy, en 2021, este contexto imprevisible profundizado por la crisis sanitaria y socioeconómica mundial derivada de la pandemia por el coronavirus, que ponen en suspenso nuestra vida por un plazo que aún no está determinado con certeza.

¿Cómo predecir resultados cuando las variables cambian a tal velocidad y de manera inesperada? ¿Cómo obtener información adecuada para asumir nuestras decisiones en un entorno en el que resulta imposible visualizar o predecir la relación de causa-efecto de nuestras acciones? ¿Cómo ser asertivos cuando en el contexto escasea la claridad respecto de las consecuencias que tendrán las variables involucradas?

Según propone Bob Johansen, miembro del Institute for the Future y autor del libro Los líderes hacen el futuro, el entorno VUCA actual debe gestionarse, por contraposición, desde un nuevo VUCA mediante cuatro habilidades de liderazgo aplicables tanto a entornos laborales como a proyectos personales: Visión, Entendimiento, Claridad, Agilidad.

Si nos referimos a la visión como característica para superar la volatilidad, si bien las circunstancias externas turbulentas actuales conducen a la falta de posibilidad de poner el foco en la visión global y de mantener los proyectos activos según lo previsto, proponerse nuevos objetivos más realistas y acordes a lo nuevo emergente puede resultar más asertivo. Construir una nueva visión que le dé un sentido superador, un propósito mayor y que considere la adaptabilidad y la capacidad de aprendizaje como elementos estables, garantiza una guía definitiva para la toma de acción, más allá de cada circunstancia en particular.

Por otro lado, la hiperinformación y la falta de conocimiento aumentan la incertidumbre y con ella disminuye la capacidad de asumir desafíos con mayor confianza. Sin embargo, desde el aspecto individual, compartir las experiencias de otros, buscar en fuentes confiables, contactar profesionales competentes para obtener información valiosa, puede ayudar a reducir la ansiedad que nos genera la falta de saber. En este punto, hay que considerar que el mindset que hasta antes de la pandemia se utilizaba para analizar los problemas en muchos casos hoy ya no sirve. A más entendimiento, menor incertidumbre.

No solo hay que trabajar en desaprender sino en pensar, investigar y comprender cuáles son los nuevos problemas que van surgiendo para volver a aprender y aprehender nuevas formas de gestión de conocimiento. Este abordaje, realizado en forma colaborativa desde el aspecto colectivo permitirá cocrear soluciones más integrales que tengan mayor grado de cobertura más allá de la perspectiva individual.

A su vez, con la claridad se puede enfrentar a la complejidad haciendo foco en los elementos centrales de la situación, simplificando lo máximo posible el caos para tomar decisiones con base en la información clara y real. Pero fundamentalmente cobra importancia el término agilidad para responder a la ambigüedad. La tendencia es la flexibilidad para responder rápidamente a los cambios que se van sucediendo. Previamente, se pueden ir evaluando y probando respuestas posibles para poder avanzar rápidamente en caso de que alguna se vuelva certera, en pequeños ciclos, con revisiones sucesivas para aumentar la posibilidad de mejora. Anticipar y ensayar el futuro con múltiples y nuevas alternativas permite la adaptación del enfoque al presentarse alguno de los escenarios analizados.

Aún es temprano para analizar las consecuencias de la actual pandemia, aunque es necesario anticipar las posibles tensiones que surjan al intentar retomar las rutinas anteriores y renovadas en los planos de educativos, laborales, de salud y especialmente en los personales.

Trabajar desde la individualidad en la búsqueda del sentido para cada uno, que alimente la propia visión, desarrolle la empatía para poder conectar con los demás, que permita discernir y crear junto a otras nuevas soluciones a nuevos problemas y principalmente, poder sumergirse en las nuevas maneras de pensar, desaprender y aprender para estar flexibles para lo que vendrá.

Por último, que las organizaciones promuevan la confianza entre sus miembros y especialmente se alineen al paradigma vitalista, el cual tiene como eje a las personas y prioriza la dimensión intra e intersubjetiva de quienes la componen. La resiliencia como camino para el empoderamiento colectivo y legitimación de las personas a participar conforme a su sentido de la vida y necesidad de trascendencia. Liderar tu propia vida en tiempos de incertidumbre.

 

*VUCA significa Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad.

#Publicada originalmente en el El Hilo de la EPC (Universidad Austral)

Sobre el autor

Mariana de Ángeli y Silvana Muscio

¿Cuál es tu opinión?