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Mímesis y corrupción II

Iba a titular este escrito “¿Qué diría René Girard sobre Compliance?” y así retomar, solo por el momento, la saga 2019-2020 “¿Qué diría tal filósofo sobre Compliance?”. Pero el proceso de escribir -pensar-escribir me arrojó en otro lugar. De todos modos, comencemos con la pregunta que no fue, para honrar el trabajo realizado.

René Girard, pensador francés fallecido en 2015, les diría dos cosas a los Compliance Officer. (1) Que sosieguen el entusiasmo; no van a erradicar la corrupción con los códigos de ética y las líneas de denuncia porque la violencia existe desde Caín y Abel. Y, como ya dijimos antes, la corrupción es una forma de violencia. (2) Que Compliance en las empresas regula una rivalidad. Girard dice: “El objeto de las prohibiciones es siempre algún probable objeto de contienda mimética o la contienda mimética en sí misma, de manera directa o indirecta (…)”.

Expliquemos y expliquémonos

Recordemos el relato bíblico de Caín y Abel (Génesis, 4). Ambos hermanos, hijos de Adán y Eva, presentan sus ofrendas a Dios: el resultado de su trabajo, los cultivos, el ganado. Dios mira con preferencia la ofrenda de Abel y desata el enojo de Caín; “su rostro se descompuso” dice el texto. Caín le pide a su hermano que lo acompañe al campo y Caín mata a Abel.

Con este relato, los invito a ubicarnos en un plano mítico. Girard afirma que las sociedades humanas se unen y se desunen alrededor del deseo mimético (o imitativo): deseamos el mismo deseo del otro, para luego querer lo que tiene el otro. Ejemplo encontrado en YouTube: en una habitación llena de juguetes, un niño pequeño toma un juguete. En la misma habitación, un segundo niño va a querer ese mismo juguete y no otro. Probablemente tironeen del juguete, hasta que uno de ellos comienza a llorar. A esta motivación primitiva, que compartimos con los animales, Girard la denomina rivalidad o contienda mimética.

Si bien aún no leí lo que Girard dijo sobre Caín y Abel, puedo suponer que va por este lado. Caín deseaba lo mismo que deseaba Abel, agradar a Dios con su ofrenda de los mejores frutos de su trabajo, pero esta complacencia solo la obtiene Abel. En el sentido mimético, Abel “gana” la contienda.

En la empresa, hay deseos que confluyen, hay deseos que se imitan y objetos por los que se compite. El deseo de éxito, el deseo de innovar, de crear, el deseo de construir algo juntos, el deseo de emprender, el deseo de ganar dinero, el deseo de reconocimiento, el deseo de vencer al competidor. Todo ello convive en la organización; se van sumando integrantes con más o menos las mismas fuerzas motoras. Y conviven también en el mercado; se van sumando nuevos jugadores.

Yo diría que en la empresa el objeto de contienda mimética no es el dinero, sino la dominancia: dentro de la organización, en el mercado, en la sociedad. Y todo acto de corrupción -público o privado- entendido en sentido amplio, incluyendo fraudes, sobornos, extorsión, colusión, evasión, acuerdo de precios, nepotismo, etc. son todas manifestaciones del deseo de apropiación. Y esta contienda, me parece, no solo puede darse entre integrantes de la empresa, sino entre el empleado y la empresa o entre la empresa y el Estado, o ¿entre los mercados y los Estados?

Es así como pienso que Compliance regula una rivalidad mimética. En su versión anglosajona, regula la codicia del empresario y en su versión latinoamericana, la codicia del funcionario público.

Girard, quien también formuló la teoría del chivo expiatorio, afirma que, en todas las culturas, la desunión se salda con una víctima. Es decir, la violencia ejercida entre miembros de una misma sociedad se sustituye, se purga con la ejecución de una víctima -inocente- que une a todos en contra de ella. Pero también dice algo interesante, sobre la persecución. Cuanto más se persigue a alguien, más cerca está éste de convertirse en víctima inocente.

Girard escribió esto en los 70’s. Hoy, los resultados del pensamiento débil no dan motivos para el coraje. Culpabilidad e inocencia resultan construcciones tan frágiles que la unión no termina de llegar. 

Sobre el autor

María Marta Preziosa

Dra. en Filosofía por la Universidad de Navarra. MBA por IDEA. académica investigadora y docente en universidades de la región. Especialista en antropología y ética empresarial con foco en la gestión del cumplimiento normativo y cultura organizacional.

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