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Toma de decisiones y las PASO

Foto: Chequeado
Escrito por Ernesto Rey

Toma de decisiones y las paso

A partir del resultado de las PASO, el Presidente de la Nación confirmó que, corrigiendo errores, acelerará su rumbo y de ninguna manera lo cambiará. Le dará más velocidad y eficiencia para lograr el objetivo de reducir la pobreza.

¿El Presidente debe o no cambiar el rumbo?

Lo primero que tenemos que hacer es entender todos lo mismo por la palabra rumbo. En oportunidades el uso del concepto de rumbo se relaciona con comportamientos, con conductas, con valores. No es la interpretación en esta oportunidad.

En el proceso de toma de decisiones el rumbo es la alternativa o camino elegido para el logro de nuestro objetivo.

Respetando la decisión de quien es la máxima autoridad elegida democráticamente debemos analizar o no la conveniencia de cambiar o no el rumbo a la luz de los resultados obtenidos. Debemos ser precisos y diferenciar las alternativas elegidas (el rumbo) y los objetivos.

En no pocas oportunidades se hace un drama con el cambio de rumbo cuando en realidad el problema mayor en todo caso sería si se cambiaran los objetivos.

Para que existan alternativas, el decisor debe tener más de una opción. Si queremos ir a Mar del Plata podemos ir en auto, micro, moto o tren (todas estas son alternativas), pero difícilmente lleguemos a destino si tomamos la ruta 9. Aceptar que debemos cambiar el rumbo, dar la vuelta y tomar la ruta 2 es una muestra de inteligencia y de aceptación de los datos y no un menoscabo al poder del decisor. En una familia, como en política, la habilidad en comunicar un error y tomar otro rumbo nos permitirá llegar al objetivo y bancarnos el malhumor transitorio que sin duda ser revertirá si logramos llegar a destino.

El hecho de trazar un rumbo implica necesariamente la existencia de un plan. Difícilmente alguien sea exitoso en la elección de un rumbo si carece o se jacta de no tener plan.

La idea de un rumbo equivocado significa que la persona tomó un camino que no debería haber tomado y debe corregirlo si pretende lograr su objetivo.

Corregir el rumbo es tomar un camino alternativo y así llegar. Cuando los resultados no son los esperados y no se han logrado los objetivos no descartemos nunca la necesidad de analizar un cambio de rumbo.

Errores en los datos o en nuestra lectura inicial, cambios en el contexto o ámbito decisorio pueden requerirnos ajustes. A veces, debemos sortear tormentas y superar zonas peligrosas, cortes de ruta o desvíos. Sin cambiar nuestros objetivos, consultemos a quienes tienen experiencia. Escuchemos a quienes, a pesar de pensar distinto a nosotros, han alcanzado en sus países, empresas o familias los objetivos que nosotros perseguimos. La humildad y la sencillez no son puntos débiles de un líder sino lo contrario mientras tenga una clara visión de dónde quiere ir.

Si los resultados no son buenos, repasemos antes de acelerar. Si requiere un simple cambio de colaboradores, o un leve ajuste de tornillos estará bien hacerlo, pero si vamos camino al precipicio mejor no ser más eficientes en llegar. Nunca es un deshonor aceptar nuevas alternativas o rumbos que nos ayuden a lograr los objetivos.

La humildad y la sencillez son características propias de un líder visionario, que sin duda tomará el rumbo que nos conducirá a buen puerto.

 

*De Apuntes sobre Toma de Decisiones. 

Sobre el autor

Ernesto Rey

Costos y mejoras de Rentabilidad. Ex vicedecano UCA Económicas. Miembro consejo directivo IAEF. Ex Gerente y Director de Empresas.  Miembro de ACDE. 

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