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Adicciones: una realidad que nos duele. ¿Nos duele?

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En el marco de la semana en la que se conmemora el Día Internacional de Lucha contra el Tráfico y Uso Indebido de Drogas decretado por la ONU, se llevó a cabo el pasado 23 de junio la segunda jornada nacional ‘Hacia una cultura preventiva, adicciones: una realidad que nos duele’.

Convocada por la Mesa Nacional de Organizaciones que trabajan en Adicciones, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), la Universidad Católica Argentina y el Foro de Habitantes a Ciudadanos, la misma tuvo lugar en el edificio San José de la UCA, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Políticos, referentes sociales y académicos brindaron detalles de la situación en nuestro país. (ver nota Infobae; ver  Nota AICA). 

En la apertura, el rector de la universidad anfitriona, doctor Miguel Ángel Schiavone, aseveró que «la drogadicción y el peligro de convertirnos en un narco-estado debería ser considerado como prioridad en la toma de decisiones». Y agregó que en sólo 13 años el consumo de sustancias tuvo un fuerte aumento. «La SeDroNar y la OEA reconocen un incremento de la prevalencia del consumo en la Argentina tanto de alcohol, como de cocaína, marihuana, pasta base y éxtasis, entre otros.»En este importante espacio, me gustaría compartir algunos datos relevantes de como las adicciones y el consumo de sustancias psicoactivas impactan en la educación, el mundo laboral y las empresas. Del excelente trabajo de investigación sobre la base de 2000 personas en tratamientos de rehabilitación, realizado por un equipo de la Dirección de Política Criminal en materia de Justicia y Legislación Penal dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, “Consumo de Drogas, Delito y Vulnerabilidad Social, entre otros muchos indicadores encontramos que, de las personas en tratamiento, la primera razón por la que habían abandonado la escuela era el consumo de drogas. La segunda razón, es que no lograban interesarse en el estudio y se aburrían. (la incapacidad de mantener la atención y la ansiedad son dos de las características comunes que sufren las personas con adicciones). 

El estudio nos muestra, además, que la ventana de tiempo entre que un adolescente comienza a consumir, deja la escuela y comete el primer delito, es de apenas dos años.

El 57% de las personas de hasta 25 años menciona el robo como principal forma de aprovisionamiento de drogas. Y si se suman las respuestas “robo”, “robo a familia” y “venta de drogas”, las que aluden a actividades delictivas duplican a las que mencionan “trabajo”.

La encuesta incluyó una pregunta muy específica referida a la relación entre el consumo de sustancias psicoactivas y la vida laboral. Al respecto, se indagó si habían perdido algún trabajo a causa del consumo: más de la mitad de la población encuestada afirmó haber perdido al menos uno. Ante la pregunta ¿Perdiste algún trabajo por consumo de drogas? (mayores de 18 años) El 57% respondió afirmativamente.

El consumo de sustancias psicoactivas conlleva un alto grado de incompatibilidad con el desarrollo de la vida laboral

El título de esta nota se debe a que el día anterior a la jornada, desde la radio que tiene la Universidad Católica Argentina, el responsable de Compromiso Social, el licenciado Juan Cruz Hermida preguntó: “El título de la jornada dice hacia una cultura preventiva, una realidad que nos duele, ¿realmente nos duele como sociedad? “Mi respuesta fue: “a las personas que estamos cerca de la problemática, a las madres que sufren, sí. Como sociedad en su conjunto creo que nos debería doler más”. Respecto al tema podríamos definir la anosognosia, como la negación de una enfermedad y la incapacidad para comprender los verdaderos riesgos y consecuencias que ciertas conductas conllevan. La negación busca ocultar una realidad que no queremos enfrentar, mientras que la incapacidad de reconocer los riesgos nos lleva a sufrir penosamente las consecuencias sin encontrar explicación a lo que nos está pasando. Es importante que como sociedad dejemos de negar el problema (incluido el mundo laboral) y tomemos conciencia del riesgo y la dimensión del daño que las adicciones tienen sobre los individuos y la sociedad en su conjunto Cabe preguntarnos, ¿Qué se puede hacer desde las empresas y el ámbito laboral para enfrentar la problemática y ser parte de la solución? ¡La respuesta es: muchísimo! Sin dudas, en las compañías esta una de las mayores y mejores respuestas. Ante la consulta a las personas en tratamiento de qué proponían como solución para poder salir del mundo de las adicciones y no caer en el delito, las respuestas fueron categóricas:

La primera propuesta fue la de más y mejor educación, seguida justamente por la de tener empleo y capacitación laboral. Podemos ver entonces la importancia que tienen las empresas cualquiera sea su escala, como un actor fundamental en la solución de unos de los problemas más complejos que tenemos como sociedad.  En tercer lugar, se espera que el Estado cumpla su rol fundamental de cuidar a sus ciudadanos y combatan el narcotráfico quitando las drogas de las calles y en cuarto lugar rescatar la importancia de la contención familiar (incluidos los límites) como factor primordial de una sociedad sana.

En este sentido quiero resaltar el apoyo de ACDE, ABA, ADEBA, CAME, IDEA y el Foro de Convergencia Empresarial, como ejemplo de los primeros pasos que se pueden dar para salir de la negación y pasividad, para comenzar a asumir un rol de liderazgo en el proceso de rescatar a la sociedad del flagelo de las adicciones en nuestra bendita nación. 

Sobre el autor

Guillermo Fernández

Pastor, miembro de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA) y del Foro de Habitantes a Ciudadanos.

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