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Algo más que una pasión

Escrito por Ernesto Rey

En política la pasión tiene un tono emocional bueno y sin duda necesario, pero en ocasiones patológico, muy diferente a otras pasiones como sucede en el fútbol. Importan más las formas que la verosimilitud de los contenidos. Importan las habilidades natas y aquellas que son desarrolladas con entrenamiento. Importan las caras, el movimiento de nuestras manos, el de los pies y el tono de voz y que quien recibe el mensaje lo sienta como sincero con independencia que realmente lo sea. Todo eso que se estudia y se entrena en posgrados en comunicación que mejoran el perfil de los candidatos. Messi, un dotado por la naturaleza como lo fue Maradona, mejoró en 20 años de fuerte entrenamiento la precisión de sus tiros libres. Todos estos son recursos valiosos, pero algunos funcionan a pesar de estar construidos a partir de datos falsos. Nuestra decadencia como país en más de un siglo, nos interpela y enseña que “cuando la verdad no es importante, en el mediano y largo plazo cualquier propuesta terminará en un fracaso”.

¿En qué se diferencian sustancialmente de la pasión futbolera de la que vemos en política?

Mi hermano fana de Boca, que vive en España hace 40 años se ha cansado de decirme que soy gallina y de “Riber”, tanto como yo de recordarle que cuando fue con sus tres hijos a ver la final al Real Madrid… “vino el tercero”. Él no niega que vino el tercero ni yo puedo negar que nos fuimos a la B. En política, la verdad no es imprescindible y en no pocas oportunidades se niega lo evidente. La familia Kirchner se enriqueció junto con algunos de sus ministros, sus secretarios, sus choferes, sus asesores, su contador y hasta su jardinero. Néstor, un obsesivo del control total nada menos que de los superávits gemelos del país y diariamente, no se daba cuenta de los bolsos que guardaban en su casa y su mujer parece que tampoco. Joyas, inmuebles, plazos fijos nada común en profesionales monotributistas exitosos del nuestra querida Patagonia.  Un oncólogo a quien consulté sobre este tema, me explicó que muchos pacientes niegan tener un tumor aún contando con pruebas científicas irrefutables que lo confirman. La negación de lo evidente no funciona solo en política y es inherente al ser humano. La diferencia es que, en lugar de afectar a un solo ciudadano, la mentira destruye la calidad de vida de millones de personas. Así Argentina destruyó su famosa y pujante clase media que se destacaba como un diferencial en todo Latinoamérica.

La dosis de corrupción de políticos, sindicalistas y empresarios hizo pasar la pobreza del 5% en dictadura al 40% en democracia. Inadmisible e imputable a quienes nos gobernaron estos años. Los dólares escondidos por ciudadanos argentinos en el exterior o en sus casas, o en cajas de seguridad para que el Estado argentino no lo saquee, son la defensa natural ante el predador serial de la clase media argentina, el Estado Nacional.

Los famosos cuadernos donde empresarios, sindicalistas y políticos confesaron años de fechorías deben ser el “Nunca Más de la corrupción”.

Será importantísimo para la vida republicana conservarlos y rescatar su contenido. No desanimemos cuando comprobemos que el 90% de las causas prescriban o se declaren con algún vicio formal procesal. El sistema está armado -no casualmente- con altas dosis de complejidad y lentitud premeditadas para que así suceda. Si alguna causa fuera irreversible o un juez insobornable, un puesto en el senado a perpetuidad permitirá a los actuales procesados emular a Menem. Un reconocimiento profesional no menor son las habilidades, contactos, estrategia y experiencia de los abogados de los poderosos involucrados Podrían lograr que el “Gordo Valor” diera cursos de motivación de equipos y resiliencia en las mejores universidades del país. A algunos de ellos, defensores de Cristina los conozco muy bien de mi vida profesional. Solucionan el problema ético poniéndose desodorante a la hora de asistir al Palacio de Justicia.

¿Somos todos los ciudadanos argentinos responsables por igual? Por supuesto que no. Decir fueron todos es el espejo de decir no fue nadie.

“El apunamiento del erudito ha hecho más daño a nuestro país que la presunta ignorancia del menesteroso”. A pesar de la ilegalidad y las molestias de los cortes de calles, no son los pobres ni los indigentes los responsables claves del punto en el cual estamos hoy. La matriz Argentina benefició a dueños de medios corpos y korpos, a grandes y medianos empresarios, a gobernadores, intendentes, sindicalistas y muchos más. Por eso cuesta y costará más destruir estas capas mafiosas que nos ahogan. Pero debemos asumir que esa dificultad no debe llevarnos a la rendición.

¿Cómo se corta tanta impunidad? Si bien son varias las cosas que podemos hacer, si tuviéramos una sola bala de plata habría que recurrir al poder judicial. “Dependemos del accionar honesto y eficiente de la Corte Suprema de la Nación”, el último control de legalidad en una democracia. La responsabilidad actual de la Corte, es similar a la que tuvo la Corte cuando en setiembre de 1930 convalidó el golpe militar. Delincuentes hay en todo el mundo, pero en Argentina el sistema está armado para que sea más caro ser honesto que ladrón. Difícil resulta juzgar tanto moral como judicialmente a muchos empresarios cuando actúan racionalmente de acuerdo a esos incentivos adaptándose como regla de supervivencia. El tango se baila de a dos, pero uno hace de hombre y debemos aceptar la asimetría brutal entre el poder del Estado y el de un particular por poderoso que sea o se crea.

Tengamos esperanza que no implica ingenuidad o subestimación del problema. Tengamos la esperanza que se genera a partir de nuestro fuerte compromiso en la acción. La esperanza que nuestros hijos y nietos que están por irse del país no lo hagan, y los que se fueron regresen. Nada más desolador de no mantener la familia cercana como era tradición en nuestro país y seguramente lo podremos lograr a partir de 2023.

Hay dos condiciones necesarias para que ello ocurra. En primer lugar, que la Corte asuma su histórica responsabilidad institucional y, en segundo término, que cada uno de nosotros, pueda aportar en su cotidianeidad el ejemplo concreto de vida.

actitud+aptitud

Sobre el autor

Ernesto Rey

Costos y mejoras de Rentabilidad. Ex vicedecano UCA Económicas. Miembro consejo directivo IAEF. Ex Gerente y Director de Empresas.  Miembro de ACDE. 

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1 comentario

  • La bala de plata está en la cartuchera de cada conciencia del ciudadano argentino. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.