Agenda para el crecimiento

Construyamos un programa para 2023

La Fundación Mediterránea, con 45 años de prestigiosa trayectoria, ha dado un primer gran paso al avanzar en los lineamientos de un programa que sirva de base a quienes resulten electos en 2023.

Dada la fractura de la coalición gobernante, no se esperan soluciones significativas para la grave crisis que atraviesa el país en lo que queda del presente mandato

En medio de la incertidumbre, el hecho concreto es que hoy no hay agenda, ni diálogo, ni propuestas, ni programas.

Increíblemente, el debate público se ha desplazado hacia el posicionamiento en las próximas elecciones. Al vislumbrar la caducidad de la actual gestión, los políticos levantan la vista para imaginar de qué manera se podrá seducir mejor a un electorado agobiado por la inflación y la pobreza. 

Sin pronunciarme sobre la eventualidad de considerar perdido el tiempo que resta hasta las próximas elecciones, considero valioso el paso de la Mediterránea, dado que permite aprovechar ese lapso definiendo prioridades y preparando reformas que resultan impostergables. Destaco también la incorporación de Melconian y su equipo, que viene a enriquecer la estructura de la Fundación.

Al mismo tiempo me pregunto por qué no deberíamos propiciar la integración en este esfuerzo de otros prestigiosos institutos para brindar aportes adicionales.

La Fundación Pensar viene trabajando desde hace meses con más de 30 grupos que analizan distintos capítulos en lo económico y social.

Pero además hay otras entidades como CIPPEC, FADA, IDEA, FIEL y CARI entre las que debería entablarse de inmediato ese diálogo constructivo que la dirigencia ha extraviado.

Esta interacción entre técnicos y la búsqueda de consensos sobre las reformas y los programas del próximo gobierno están llamadas a tener un impacto adicional trascendente si se considera la cuota de confianza que aportarán al comienzo de la nueva gestión.

Hasta ahora prevalece la idea de instrumentar un programa de shock que permita liberar las fuerzas de la producción y de los servicios. 

Esas reformas necesitarán superar las reacciones de sectores ideologizados y para ello, deberán apoyarse en la confianza y el aval de las instituciones que diseñaron el programa.

A nadie se le escapa que la gestión 23–27 es una oportunidad muy especial para encaminar el país hacia una senda de crecimiento. 

De allí la urgencia de coordinar todos los esfuerzos para que el 09.12.23 -sin improvisaciones- ya estén decididas tanto las medidas a adoptar, como el modo en que van a ser instrumentadas.

Y aunque suene ingenuo, sería aconsejable que -en la campaña electoral-se den a conocer las medidas que se van a adoptar, para “blanquear los costos políticos”. El electorado tiene que conocer a fondo la profundidad de la crisis y tiene que ser persuadido de que no hay salida sin sacrificio.

De nada vale ganar las elecciones si posteriormente “no se cuenta con el capital político” para llevar a cabo las reformas necesarias.

Sobre el autor

Gonzalo Novillo Saravia

Titular de Tixel SA. Abogado (Universidad Nacional de Córdoba).

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