ACDE Hoy

En memoria del «aspirante a santo»

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…la santidad es más que nunca

una urgencia pastoral”

(San Juan Pablo II)

Querida Comunidad Diocesana: 

Hace unos años comenzó el proceso de canonización de Enrique Shaw. Hombre que ha contribuido a la construcción de nuestra Patria, fraterna y solidaria; aún en lo breve de su vida, supo aprovechar los talentos dados por Dios, haciéndolos fructificar, poniendo lo que estaba en sí. Nos ha dado el ejemplo de cómo vivir la vida bautismal, amalgamar lo que Dios nos da y ofrecer nuestra respuesta generosa a dejarlo hacer y hacer también nosotros.

 Enrique supo descubrir, valorar y vivir, aquello que les compartía en el último Encuentro anual de la Causa de los Santos en Argentina: “la vocación primera que nos hermana y nos une es justamente la santidad, que es propia de nuestra realidad bautismal. El Bautismo es llamada, inicio y concreta posibilidad a la santidad”.

Podríamos preguntarnos si la vida de un hombre puede darnos “lineamientos pastorales”, es decir, algunas pautas que orienten el servicio pastoral para una determinada diócesis. (…)

Presentación

Al inicio de esta carta, les hablaba de Enrique Shaw, hombre “aspirante a santo”, como tan acertadamente se lo llama y, por lo tanto, un claro modelo de vida cristiana. Hombre cercano a nosotros en el tiempo, por ser de nuestra patria y, también, por haber formado parte de nuestra diócesis castrense, ya que fue miembro de la Gran Familia Naval.

Los testimonios que recogemos son de lo más elocuente, un joven que vivió- con una gran radicalidad- el evangelio y lo supo manifestar, también, en el ejercicio de los valores recibidos en su formación militar.

La sana integración, contradiciendo la disociación que, tristemente, solemos experimentar cuando la fe es “de momentos y en ocasiones” o, bajo la excusa “de respeto” no se la manifiesta públicamente-. Integración radical de la fe con el ejercicio de su vocación militar, Shaw es un claro ejemplo (…).

Su paso por la Armada

¿Cómo nos puede iluminar Enrique, venerable siervo de Dios, para que quienes integramos la diócesis que peregrina en nuestros hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y Federales de Seguridad, niños, jóvenes, familias, consagrados, seminaristas, capellanes, diáconos y, también su obispo, vivamos siempre con entrega generosa y alegre la vida del evangelio? Para que nos veamos impedidos- por una convicción del corazón- a claudicar, renegar u ocultar nuestra fe. De igual modo que ¿quién se imagina desertando de las Fuerzas? ¿Renegar de ellas? O ¿Qué pierda su prestigio por alguna actitud de sus miembros? Qué así tampoco nos imaginemos desertar, renegar o desprestigiar nuestra fe. (…)

Esposo y padre de familia

Pasemos a otro estadio de la vida del venerable siervo de Dios, como fue su vida familiar. Con una preparación evangélica desde su noviazgo, recibiendo el sacramento del matrimonio y en la educación desde la fe, para con los hijos. El testimonio que recibimos de estos años de vida, lo tenemos- podríamos decir- en “primera persona”, ya que varios de sus hijos viven entre nosotros y nos han compartido las vivencias con su padre.

Una de las cualidades que más se destacaban en él, era el don de la alegría, procuraba estar siempre alegre- especialmente el tiempo que pasaba con sus hijos y con su esposa, no mostrar con ellos las preocupaciones de su trabajo, no con el afán de ocultarles nada sino simplemente para que- el pasar de ellos con él- les sea agradable. (…)

Propuesta espiritual: “Peldaños en el amor de Dios”

Presentada la propuesta y viendo los testimonios en torno a Enrique Shaw, nos queda por dilucidar, las fuentes de las que bebió para responder a ese anhelo grande de vida cristiana.

Para esto quiero compartirles un “Plan espiritual” que diseñó y a los que llamó “Peldaños en el amor a Dios”3 y, según nos consta, procuró llevar adelante y cumplirlo a lo largo de su vida.

De este plan de vida espiritual, que es muy completo y profundo, “diseñado” desde la oración y la asistencia del Espíritu Santo, leemos lo siguiente:

Normas prácticas para cada día

1)Asistir a la Santa Misa todos los días que cómodamente sea posible (Procurando “vivirla” con ayuda del Misal, aunque al principio sea sólo con oraciones de actos forzados, no de amor). (Naturalmente comulgar durante la misma). Si no se pudiera asistir, rezar las oraciones litúrgicas.

2) Leer durante unos cinco minutos y luego meditar durante tan sólo otros tantos, algún trozo del Nuevo Testamento o de los Salmos procurando retener algún pensamiento durante el resto del día a modo de “ramillete espiritual”.

3) Rezar una tercera parte del Rosario con atención, humildad, confianza y perseverancia.

4)Con frecuencia durante el día hacer una cualquiera de las siguientes cosas:

  1. a) Ponerse en presencia de Dios. b) Hacer algún acto de adoración, amor, expiación. Recordar que más fuerza tiene para purificar el alma un sólo acto de amor a Dios, que todo el fuego del Purgatorio. c) Rezar alguna jaculatoria, como ser: “Jesús, tan manso y humilde, haced mi corazón semejante al vuestro”. Recordar que la paciencia es mucho más preciosa que el dinero, y si este último se tiene bien guardado poniéndose toda clase de cuidados para no perderlo, mucho más cuidado hemos de tener para no perder la paciencia. (…)

Desafíos para nuestra diócesis

Sin duda que, en nuestra Iglesia Particular castrense, es este un gran desafío, pero a la vez apasionante, ¿cómo predicar el Evangelio a los jóvenes y adultos de hoy? ¿Cómo ayudar a profundizar la fe y a la vez como acompañar a los jóvenes y adultos que se nos confían para ser testigos auténticos y valientes del Evangelio en sus realidades? ¿Cómo seguir evangelizando? ¿Cómo aprovechar cada instancia que se nos facilita para el anuncio del Evangelio? ¿Cómo generar que nuestra gente se encuentre de tal modo con Jesús, que se convierta en el horizonte de sus propias vidas e ilumine su vocación militar? (…)

Propuestas pastorales

Miramos estos desafíos desde la figura de Shaw, y podemos preguntarnos, ayudados por su ejemplo e intercesión, en cómo generar y fortalecer iniciativas pastorales para concretar esos anhelos de evangelización. (…)

Conclusión 

La razón de compartirles acerca de Enrique Shaw- además de lo que les he dicho anteriormente, que fue un hombre que alistó en nuestras Fuerzas, cercano también en el tiempo y argentino- es que el próximo 27 de agosto se cumplirán 60° aniversario de su Pascua. Circunstancia que nos pareció propicia aprovechar, desde la fe, para volver a renovarnos en el deseo de responder- al estilo de este venerable siervo de Dios- a la vocación que Dios puso en nuestro corazón, “ser santos porque Él es santo”. (…)

Quisiera que esta carta fuese compartida en los distintos ámbitos de nuestra Diócesis, se lea, reflexione y se trabaje en torno a ella, puedan conocer todos, la figura de este hombre “aspirante a santo” y puedan conocer también, el anhelo del obispo- obispo de cada uno de ustedes- en lo que refiere a la labor evangelizadora y, donde estamos invitados a comprometernos, según la propia vocación y servicio.

Sobre el autor

Monseñor Santiago Olivera

Obispo castrense, obispo emérito de Cruz del Eje (Córdoba). En la Conferencia Episcopal Argentina es delegado para las Causas de los Santos y miembro de la comisión de Liturgia.

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1 comentario

  • Me parece una semblanza maravillosa de nuestro venerable Enrique Shaw.
    Muy clara para proponernos a guiarnos en nuestra vida con su ejemplo.