Agenda para el crecimiento

Ledesma y el triple impacto en Jujuy

Escrito por Ignacio Duelo

Un caso para tomar de muestra

Para todos los empresarios comprometidos con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, la teoría del triple impacto es una referencia clara en sus decisiones de fondo. Las organizaciones que producen bienes y servicios deben tener rentabilidad para asegurar la continuidad de sus operaciones, pero también tienen que asegurar beneficios para la comunidad que las rodea y el ambiente que los cobija.

La teoría del triple impacto recibió su nombre de John Elkington, que en la década del 90 buscó una expresión para incluir al ambiente como un tercer pilar en el eje de la sustentabilidad empresarial. En 2004 se explayó sobre ello en su libro: “The Triple Bottom Line: Does It All Add Up”. No fue ese el primer término que acuñó Elkington: ya había sido el primero en hablar de “excelencia ambiental” y “consumo verde”, este último con el fin de convocar a los ciudadanos a tomar sus decisiones de compra también con un criterio ecológico y de esa manera presionar a las compañías para que se comprometieran con el cuidado del ambiente.

Un caso testigo

Ledesma es una empresa argentina líder en la producción de azúcar, papel y cuadernos, alcohol y bioetanol. También es la primera exportadora de cítricos del país, y participa en los mercados de carne y granos. Desde 1908, año en el que se fundó, la compañía desarrolla la mayoría de sus actividades en Libertador General San Martín, ciudad jujeña de unos 60.000 habitantes que prácticamente se fundó de manera contemporánea a la creación del ingenio azucarero, donde trabajan alrededor de 6.000 personas.

A un lado de la ciudad se extiende el Parque Nacional Calilegua, que la compañía donó en la década del 70 y es un tesoro de biodiversidad junto a una reserva privada de 100.000 hectáreas de bosques nativos -mayormente de selva subtropical- constituida por Ledesma en los inicios del siglo XXI. Esta breve descripción da al lector una idea del escenario en el que la compañía desarrolla sus actividades.

El pilar social

Ledesma lleva adelante, desde hace más de 50 años, una intensa labor social en toda la región Yungas de la Provincia de Jujuy. La compañía ha construido miles de casas, un hospital y varias escuelas y clubes, y ha implementado infinidad de iniciativas para mejorar la vida de los habitantes de la región.

En la actualidad, un equipo de más de 30 personas trabaja en una Oficina de Relaciones con la Comunidad abierta a la calle, donde cualquier vecino puede iniciar una conversación para plantear inquietudes o presentar propuestas, y gestiona además un Centro de Visitantes, dos clubes y un conjunto de centros educativos distribuidos en la región.

Empresa y ambiente

Ledesma trabaja sobre el eje conceptual de Paisaje Productivo Protegido, que demuestra que los ecosistemas silvestres pueden ser conservados a largo plazo integrando sistemas productivos gestionados de forma adecuada. La empresa conserva dos hectáreas de ambientes naturales por cada hectárea en producción. La superficie total de esa área de conservación es de casi 100.000 hectáreas, el equivalente a 5 veces la ciudad de Buenos Aires.

Ledesma desarrolla en este inmenso santuario verde un programa de monitoreo ambiental con relevamientos de flora y fauna. El avistamiento de un yaguareté en enero de 2021 fue un indicador de las buenas condiciones del ecosistema y de 50 especies que aparecen en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Más de la mitad de la energía que consume Ledesma proviene de fuentes renovables, y fundamentalmente del residuo vegetal de la caña de azúcar que queda en el campo después de la cosecha, parte del cual la empresa recolecta para procesar como insumo energético.

Un círculo virtuoso

Así pues, un paraíso natural de 175.000 hectáreas crece en silencio junto a 40.000 hectáreas de caña de azúcar y 2.000 hectáreas de cítricos, con una ciudad de 60.000 habitantes en el centro. Con la conservación del entorno natural, Ledesma se asegura buenas condiciones para la tierra, y la naturaleza tiene una conversación silenciosa con la producción a lo largo de todo el año. En el medio, la comunidad se beneficia con las inversiones, los salarios y el trabajo social de la compañía, y a la vez le procura el conocimiento y la mano de obra necesaria para llevar adelante la producción de bienes con sello sustentable, como el papel Ledesma NAT, 100% caña de azúcar.

En Jujuy, entonces, hay una compañía que pone en práctica aquella sentencia de San Juan Pablo II expresada en la carta encíclica Centesimus Annus y citada por Francisco en Laudato Si: “La capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donación originaria de las cosas por parte de Dios”. Con eso en mente, la tarea es clara y la responsabilidad, mayor.

Sobre el autor

Ignacio Duelo

Gerente de Comunicación Institucional de Ledesma. Licenciado en Ciencias Políticas con especialización en Relaciones Internacionales (UCA) y Magister en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones.

Deje su opinión