Valores

Manteniéndome viva

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Life goin’ nowhere, somebody help me».

 Stayin´ Alive, Bee Gees (1977)

Escuché -hace ya un tiempo- una entrevista a un personaje muy reconocido y rápidamente garabateé este texto. Lo llamé provisoriamente Falsete Intelectual pero me detuve cuando Google me dijo que el falsetto, aunque se llame así, es una correcta técnica del canto. ¡Es la técnica vocal de los Bee Gees! Abandoné ese título con pena porque había imaginado que decía lo que quiero decir.

Durmió el escrito hasta este fin de semana, cuando -en circunstancias que hoy no vale la pena relatar- me encuentro con un texto de Roberto Mariani que sintetiza poéticamente mi aburrimiento -en aquella entrevista y hoy, en general.

“Dice Antonio Machado: Despertad, cantores: Acaben los ecos, Empiecen las voces. ¡Eso: acaben los ecos y empiecen las voces!” (Revista Martín Fierro, 4 de julio de 1924)

Mariani arenga de este modo a los escritores porteños de aquel tiempo. Yo podría haberle dicho lo mismo al entrevistado, si el enojo que me provoca no pareciese envidia, si el aburrimiento que me provoca no pareciese condescendencia. Machado lo dice mejor: ¡acaben los ecos, empiecen las voces!

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A la vez que me fascina el uso de tecnologías de la comunicación y las redes sociales es increíble ver cómo se replican al infinito ciertos textos, imágenes y sonidos. En este caso, el medio no es el mensaje. Machado y Mariani habrán usado la máquina de escribir pero su sermoneo converge con el mio. Aunque no sé si se sintieron tan incómodos como yo escribiéndolo; aunque no sea relevante que yo me aburra; aunque sea preocupante que cierta ira me mantenga atenta y viva.

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La vida intelectual -sí, un término presuntuoso- requiere del desarrollo de una voz propia. “»Cantar con toda la voz», pedía Mariani con los versos del Martin Fierro. Canalizar esa voz es interiormente trabajoso e intrincado. Y no siempre hemos querido saber que no se necesita pedir permiso para lograrlo. Quizás requiera de algunas resignaciones, quizás de ciertos riesgos. El destete de los bienpensantes, el vuelo del alma mater, el haber vivido lo pensado, el haber pensado lo vivido, el leer menos y observar más. El riesgo de ser “lo único” que somos -y “lo únicos” que somos-.

El desarrollo de la voz propia también implica dudar de ella; seguramente alguien ya dijo algo sobre tal tema antes que yo. Y, quizás, coincido con ese alguien. Sin embargo, este acuerdo no es una excusa válida para esconderse detrás. Tampoco, para no mencionar a ese alguien. Nobleza. Quizás todavía solo digo lo que vio otro. Nobleza. Quizás todavía no veo lo que digo.

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Recorto, comparto y hago mías algunas palabras del Manifiesto de la Revista Martín Fierro:

«Frente a la incapacidad de contemplar la vida sin escalar las estanterías de las bibliotecas (…) Y sobre todo, frente al pavoroso temor de equivocarse (…) Martín Fierro cree en la importancia del aporte intelectual (…) previo tijeretazo a todo cordón umbilical (…) Martín Fierro sabe que “todo es nuevo bajo el sol” si todo se mira con unas pupilas actuales y se expresa con un acento contemporáneo».

(Buenos Aires, 15 de mayo de 1924)

Estas coincidencias me llenan de energía.

Sobre el autor

María Marta Preziosa

Dra. en Filosofía por la Universidad de Navarra. MBA por IDEA. académica investigadora y docente en universidades de la región. Especialista en antropología y ética empresarial con foco en la gestión del cumplimiento normativo y cultura organizacional.

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