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Paisajes productivos protegidos

Paisajes productivos protegidos
Escrito por Alejandro Brown
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Cómo unir producción de alimentos y fibras con protección de la naturaleza

Sin duda la naturaleza es uno de los bienes más preciados que tiene la humanidad, nos brinda bienes (biodiversidad) y servicios (agua, fijación de carbono, protección de cuencas, oxígeno…). Pero también ha sido por miles de años la principal limitación al crecimiento poblacional humano. Pestes, predadores, escasez, catástrofes, pusieron en duda muchas veces nuestra supervivencia. Es así como desarrollamos la agricultura y domesticamos animales, para tener un futuro más previsible. Y ello nos fue separando, al menos en la cotidianidad de nuestras vidas, hasta llegar al mundo actual, urbanizado, donde vivimos la naturaleza como parte de nuestro esparcimiento, de nuestras vacaciones, y fuimos desarrollando una imagen bucólica de la misma, alejada de nuestros ancestrales temores.

Hoy la naturaleza depende de nosotros, de lo que los humanos decidamos hacer con ella. Y no es una afirmación pedante, de semidioses, sino una lectura correcta de nuestra forma de vincularnos con ella. Hoy la naturaleza necesita de más y mejor producción, porque sólo así tendremos previsibilidad como país, dependeremos menos de aprovechar directamente los escasos recursos naturales en un mundo en crecimiento, y tendremos la estabilidad social necesaria que asegure la gobernanza de nuestro sistema social y pensar en la protección de la naturaleza y actuar en consecuencia.

El ambientalismo ha sido muy exitoso en poner en agenda la temática ambiental, pero no es el sector que podrá enfrentar los múltiples desafíos. Las soluciones concretas en los territorios provendrán del sector productivo que enfrenta la cotidianidad de la relación con la naturaleza.

Es por ello que desde ProYungas, una fundación de carácter ambiental, nos orientamos a construir “puentes” entre la mirada ambiental y el accionar productivo en el Norte Grande de la Argentina. Elegimos este amplio espacio subtropical por incluir los ecosistemas más biodiversos de nuestro país, como selvas subtropicales (Yungas y Selva Misionera), bosques secos y matorrales (como Chaco y Monte), arbustales y pastizales altoaninos (como la Puna) y extensos humedales (como Iberá y el Bañado La Estrella). Todos ellos inmersos en una creciente matriz productiva pujante y diversa (azúcar, soja y otras oleaginosas, arroz, algodón, frutales, ganado, plantaciones forestales, diversas maderas nativas). El 90% de la expansión agropecuaria y forestal se concentra en esta región, donde confluyen valores tan diversos y una población marginada con más del 50% de los hogares con NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas).

Paisajes productivos protegidos

Con el objetivo de encontrar caminos adecuados y virtuosos, que permitan vincular las distintas actividades productivas y el mantenimiento de importantes superficies silvestres, hemos desarrollado desde ProYungas, el concepto de “Paisaje Productivo Protegido”, un programa que a través de 5 líneas de acción (Planificación, Monitoreo, Buenas prácticas, Comunicación y Alianzas territoriales) busca por un lado poner en valor los esfuerzos del sector privado en la protección de la naturaleza, y por otro generar un marco de confianza que permita paulatinamente ir mejorando el desempeño ambiental y social de las empresas inmersas en estos territorios de alta valoración ambiental y social.

Este concepto que desarrollamos de manera inicial con una empresa agroindustrial del sector azucarero (Ledesma, en Jujuy), lo hemos ido ampliando incluyendo empresas citrícolas, ganaderas, yerbateras y forestales (CitrusVil, San Miguel, Argentilemon, Citromax, Vicente Trapani, ARAUCO, MASISA, Cooperativa Neuland, Asociación El Quebracho, Yerba Primicia), sumando una superficie de más de 2 millones de hectáreas entre Formosa, Corrientes, Misiones, Tucumán, Jujuy, Salta, Neuquén, pero también en Paraguay, Bolivia  y Chile. La mitad de esta superficie está destinada a la producción intensiva y la otra mitad constituyen ecosistemas silvestres generadores de importantes bienes y servicios ambientales.

Paisajes productivos protegidos

Como siempre la respuesta a los desafíos está en el diálogo, en la construcción colectiva de consensos que permita generar un mensaje optimista sobre nuestro futuro, mensaje que nuestros jóvenes buscan y necesitan, y que nos permita alejarnos paulatinamente de ese mensaje apocalíptico generalizado sobre el futuro de la humanidad. Los problemas que hayamos causado en nuestra “Casa Común”, nosotros mismos seremos capaces de solucionarlos adecuadamente, si trabajamos en ello. Sin duda este concepto de PPP es parte de esta estrategia y Argentina tiene la oportunidad de hacerlo, convirtiéndose en líder mundial de producción sustentable. Ese es el camino virtuoso que debemos emprender.

Sobre el autor

Alejandro Brown

Presidente de la Fundación Pro Yungas desde su creación (1999). Licenciado en Ecología (UNLP) y Doctor en Ciencias Naturales (UNLP).
Investigador del CONICET y docente universitario (UNLP, UNT) por más de 20 años.

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