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¿Que diría Hegel sobre Compliance?

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El área de chismes filosóficos cuenta que Arthur Schopenhauer (1788-1860) -el amargo Schopy de muchos memes- ponía sus clases a la misma hora que el exitoso filósofo de moda en la Universidad de Berlín. Schopy quería robarle alumnos a las exitosas clases de Hegel, a quien consideraba un maestro del absurdo y charlatán, pero no tuvo ningún éxito en el intento. Y aunque simpatizo con Schopenhauer en aquello de que algunos maestros de filosofía se preocupan más por aparentar que por ser, decididamente incluyo a Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) en esta ya consolidada saga sobre los filósofos y Compliance.

La violencia del delito contra la propiedad

De acuerdo con Abril (2011*), para Hegel el delito tiene un aspecto claramente destructivo. Su violencia desgarra el tejido formal del derecho y la ética.  Sin embargo, el delito destruye tanto a la víctima, como a quien lo comete; no solo por el remordimiento o la mala conciencia, sino porque delinquir provoca la ruptura de sus vínculos con otros.

Hegel dice que el delincuente de algún modo “sabe, espera y anticipa una reacción vengativa por parte del agredido”. Esta reacción es esperable porque busca reestablecer la ética quebrantada, busca recomponer una o la totalidad orgánica. Para Hegel, los individuos no estamos simplemente uno al lado del otro, sino que somos alguien, tenemos identidad en la medida de que ésta es reconocida por otro. El individuo es incompleto y aspira a la totalidad, necesita verse frente a su contrario. El individuo divisa el inicio de su realidad completa y satisfactoria en el enemigo.

Para Hegel, en el delito contra la propiedad, además de lo material, están en juego lo público, la confianza, el honor, algo que no se repara con la restitución material y por tanto reclama justicia vengativa. La identidad y el honor lesionados son los que dan lugar al combate de vida o muerte -el máximo peligro para una persona.

El fraude en la empresa como autoafirmación de un individuo incompleto

Ilustrando estas ideas hegelianas con lo que pasa en la empresa en materia de fraudes contra la propiedad del empleador, podría decirse –entre muchas otras cosas- que el defraudador es quizás un individuo que o bien se siente lesionado en su honor o valía personal o bien necesita oponerse, enemistarse, luchar con el otro para ser alguien.

Quien comete fraude interno, quizás responde a alguna herida infligida – advertida o inadvertidamente- por la empresa. Al cometer el delito, se diferencia, deja de ser uno más, aunque se lesione a sí mismo cortando vínculos con la empresa. Pero es que en la venganza por el honor lesionado busca un equilibrio, el balance, esa totalidad orgánica que identificaba Hegel. El perpetrador mediante la venganza del fraude subsume, subyuga momentánea y simbólicamente a empresa y en esa guerra declarada queda establecida la igualdad del peligro, el todo está en juego.

¿Moraleja? Schopenhauer nos diría: -Búsquense otro autor, el filosofastro de Hegel les va a decir que la justicia está en ambos lados.

 

Francisco M. Abril (2011). El delito, o sobre el reconocimiento desgarrado. La lectura de Axel Honneth del Sistema de Eticidad de Hegel. IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Dirección estable: https://www.aacademica.org/000-034/85

Sobre el autor

María Marta Preziosa

Dra. en Filosofía por la Universidad de Navarra. MBA por IDEA. académica investigadora y docente en universidades de la región. Especialista en antropología y ética empresarial con foco en la gestión del cumplimiento normativo y cultura organizacional.

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