Management

The Wire y a qué se juega en las organizaciones

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Wallace. So how do you get to be the king?
D’Angelo. It ain’t 
like that. See the king stay the king

Omar Little es uno de los fascinantes personajes de la serie The Wire (HBO: 2002-2008). En una decisiva escena, Omar sintetiza en una línea de su dialogo, el sentido trágico de toda vida que se encuentra en modo supervivencia: “The game is out there, and its either play or get played”. Esta serie, por muchos catalogada como la mejor de todos los tiempos televisivos, compone un mundo diverso en cada temporada, pero todos regidos por un juego, el mismo juego, del que no se puede escapar.

La vida laboral en las empresas también se puede simbolizar como un juego; ya lo hicieron los gurúes Henry Mintzberg o Gareth Morgan. Por otra parte, según el Penguin Dictionary of Symbols, todo juego es una gran analogía de la guerra que se libra entre los poderes de la vida y de la muerte, una metáfora completa de la lucha contra los poderes hostiles, una representación de la batalla contra los propios miedos, debilidades y dudas. Allí el individuo tiene que aprender, encontrar su lugar -le guste o no- y lidiar no solo con reglas, sino con sus márgenes de libertad y el conflicto.

En la investigación de campo que he podido realizar con gerentes y mandos medios de empresas en los últimos doce años, la metáfora más utilizada para representar su relación con la organización en la que trabajan es el juego, pero no el fútbol. El ajedrez, un spinner, un rompecabezas, un laberinto, el Juego de la Oca, el Tetris y la mesa de apuestas son los juegos que los mandos medios estudiados eligieron para metaforizar su experiencia en la empresa. El ajedrez enfatiza la reflexión antes de actuar y las diferencias jerárquicas entre jugadores. El spinner destaca la fuerza centrífuga de algunas organizaciones, la alta rotación y la velocidad del proceso de inclusión-exclusión. El laberinto simboliza el recorrido por el que se avanza sin perspectiva, ni orientación o se detiene en caminos sin salida y el Juego de la Oca, los avances y retrocesos y las suertes propias de todo camino. El rompecabezas (puzle) representa la dificultad de encajar en el todo y la necesidad de limar las diferencias individuales para pertenecer. El video juego Tetris y la mesa de apuestas metaforizan el azar y la incertidumbre, no solo en las ganancias, sino también en el lugar que se consigue ocupar en la organización.

“El juego” en la serie The Wire atraviesa el mundo policial, el educacional, el narco, el del contrabando, el político y el de los medios periodísticos. Podría decirse que es lo que coloquialmente y de forma extendida nosotros llamamos “el sistema”, algo así como una especie de mano invisible, que toma decisiones o que nos empuja en una cierta dirección, a pesar de su injusticia o de su sinsentido. Este juego, en The Wire, nunca es meritocrático, los peones son los primeros que quedan fuera y el rey siempre es el rey.

Los juegos elegidos para representar su relación con la empresa por parte de mandos medios de Argentina y Uruguay se dan entre piezas inertes y tienen un carácter privado, casi anónimo y por demás incierto, ya que no se suele saber cuáles son las reglas para lograr la victoria o quién las establece. El juego no es la única metáfora encontrada en el trabajo de campo, pero es aquella en la que convergen más significados y explica muchas cosas. Porque mientras la organización se compromete públicamente con un propósito, la producción de un bien, la provisión de un servicio, el cuidado del medio ambiente o la prevención de la corrupción, los gerentes y mandos medios están jugando su juego. “All in the game yo, all in the game” dice Omar.

Un querible personaje de la serie The Wire es Bodie Broadus, un soldado narco con códigos, “con ética”, que hizo “todo bien”, nunca se quedó con nada y no traicionó a nadie. Sin embargo, antes de ser asesinado por la espalda, ya tiene la certeza de que el juego esta amañado: “the game is rigged, man, the game is rigged”. McNulty, el policía protagonista, solo atina a escucharlo -en su mundo, a los policías éticos les pasa lo mismo.

 

Post scriptum: para los que insisten en analogar el futbol con el mundo de la empresa les sugiero ver esta encuesta que hicimos en LinkedIn

Sobre el autor

María Marta Preziosa

Dra. en Filosofía por la Universidad de Navarra. MBA por IDEA. académica investigadora y docente en universidades de la región. Especialista en antropología y ética empresarial con foco en la gestión del cumplimiento normativo y cultura organizacional.

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