Actualidad

El papa León XIV y el derecho a tener derechos

Escrito por Vincenzo Putignano
Escuchar este artículo

El 4 de julio de 2026, en el primer año de su pontificado, el papa León XIV, estadounidense, es invitado por la Casa Blanca a participar de las celebraciones del Día de la Independencia. Rechaza la invitación y, precisamente ese día, viaja a Lampedusa, la isla italiana en el Mediterráneo donde, en 2013, el papa Francisco denunció la «globalización de la indiferencia» frente a la tragedia de las migraciones.

 

Los inmigrantes moldearon el futuro de Estados Unidos

El National Constitution Center otorgó al papa Prevost la Liberty Medal y el primer papa estadounidense de la historia se detuvo en las palabras de Thomas Jefferson, sin mencionar en ningún momento a Trump: “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” como “derechos inalienables”. Prevost pidió “un debate público caracterizado por la moderación” y recordó la “unidad” que “dio fuerza” al sueño americano.

En estos últimos doscientos cincuenta años, para muchos pueblos de todo el mundo, fue precisamente la firme determinación de hacer realidad la noble visión de los fundadores de la nación lo que convirtió a Estados Unidos en sinónimo de libertad, mientras el país abría sus puertas a sucesivas olas de inmigrantes, permitiéndoles a ellos y a sus hijos contribuir a forjar el futuro de la Nación“. Un discurso situado en las antípodas de la visión del movimiento MAGA: “Fue ese mismo amor por la libertad el que inspiró a Estados Unidos, en los momentos más oscuros del siglo pasado, durante las dos guerras mundiales, a mirar más allá de sí mismo y, con grandes sacrificios, a defender la causa de la libertad más allá de sus propias fronteras“.

 

Las palabras clave

El Papa de Chicago pasó veinte años como misionero y obispo en Perú, y conserva una mirada global. La libertad, recuerda, “fue y sigue siendo uno de los principios más valorados por los hombres y las mujeres que buscaron, dentro de las fronteras de esta nación, un nuevo comienzo, muchas veces identificándola con una esperanza hasta entonces inimaginable”. Esa amplitud de mirada se remonta a los propios orígenes del sueño americano.

Prevost recuerda que “desde nuestra juventud, la mayoría de nosotros hemos admirado la elocuencia” de las palabras escritas por Jefferson, “con su resonante apelación a la ley de la naturaleza y al Dios de la naturaleza como fundamento de la afirmación de que todos los hombres y todas las mujeres fueron creados iguales y dotados por su Creador de determinados derechos inalienables, entre ellos el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad”.

 

“Los ideales no desaparecen con el paso del tiempo”

La reflexión de León XIV está estructurada en torno a las tres palabras clave de la Declaración de Independencia.

1.El derecho a la vida, ante todo, porque «la vitalidad de un país está profundamente ligada al valor que este atribuye a la vida humana en todas sus formas y condiciones». La “grandeza moral de una nación”, agrega, “se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de sostener, proteger y valorar la vida de todos, especialmente de los más vulnerables y de aquellos cuyo valor es puesto en duda”.

2.La libertad: “Se fundamenta en la capacidad de la persona humana para conocer la verdad y adherir al bien, incluso a un alto costo, un sacrificio bien conocido por muchos de quienes trabajaron para forjar este país”.

3.La búsqueda de la felicidad. León XIV se detiene en la libertad religiosa: “Estados Unidos ha defendido desde hace mucho tiempo la libertad religiosa necesaria para seguir responsablemente los dictados de la propia conciencia en esta materia, libres del miedo y de la coerción, tal como lo establece la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos”.

El Papa recuerda la tradición estadounidense de “promover el diálogo interconfesional y la cooperación interreligiosa para el bien común y para enriquecer los debates sobre las grandes cuestiones morales y éticas que la nación ha debido afrontar y que han marcado el curso de su historia”. Es entonces cuando exhorta a evitar las polarizaciones: “Mi esperanza es que esta tradición siga dando sus frutos en un debate público caracterizado por la moderación, el respeto por las opiniones ajenas y el esfuerzo constante por encontrar un terreno común que permita promover la causa de la paz y la reconciliación, tanto dentro del país como en el ámbito internacional”.

 

El derecho a tener derechos

El 30 de junio de 2026 se produjo un duro revés para una de las principales promesas del segundo mandato de Donald Trump. La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó, por seis votos contra tres, la orden ejecutiva mediante la cual Trump pretendía eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento en territorio estadounidense. El fallo fue firmado por el presidente del tribunal, el juez conservador John Roberts, quien ratificó que los niños nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados o con permisos temporarios son ciudadanos desde el momento de su nacimiento.

La ciudadanía era, entonces como hoy, el derecho a tener derechos —escribió—. Los autores de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución extendieron esa promesa a toda persona nacida libre en esta tierra. Y hoy nosotros mantenemos esa promesa“.

Si la Iglesia ha sobrevivido durante dos mil años, ¿será también porque supo darse el Papa adecuado en el momento adecuado?

Sobre el autor

Vincenzo Putignano

Licenciado en Ciencias Políticas (Universidad de Torino, Italia) y Diplomado en Dirección de Empresas (IESE, España). Ha sido Compliance Officer de Telecom Argentina y del Club Atlético River Plate. Sus intereses están dirigidos en como los clásicos pueden influenciar el gerenciamiento público y privado.

Deje su opinión