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Abuelos ricos, nietos pobres (Parte 2)

Roberto Crouzel
Escrito por Roberto Crouzel

La crisis como oportunidad para el desarrollo de un marco normativo amigable para pequeños y no tan pequeños emprendimientos y para las organizaciones sin fines de lucro.

Asociados, ¡a las cosas!

A fines de noviembre del 2019, la Comisión de Abogados de ACDE suscribió un acuerdo con la Comisión Pro Bono del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, con el objeto de recibir casos de personas en estado de necesidad o de organizaciones que colaboren con ellos y atenderlos en forma gratuita y con toda profesionalidad. Dentro del acuerdo, integrantes de ACDE han tomado ya una decena de casos. Adicionalmente, varios de sus miembros, participan del proyecto denominado Equipo COVID, que ha dado atención jurídica a más de 700 casos de damnificados como resultado de la pandemia y centraliza el esfuerzo colaborativo de más de 117 abogados de 14 provincias diferentes. 

En 1939, José Ortega y Gasset en un célebre discurso nos decía: ¡argentinos, a las cosas! ¡Parafraseando a Ortega y Gasset me diría hoy a mí mismo y especialmente a mis queridos colegas abogados, contadores y economistas de ACDE, asociados, a las cosas! Tenemos que pensar a lo grande y construir un marco amigable para el desarrollo del espíritu emprendedor y solidario de las personas, para facilitar el desarrollo de infinidad de pequeños y no tan pequeños proyectos, que podrían servir de instrumento para evitar la pobreza.

¿Es que si nuestra vocación consiste en trabajar por la construcción y defensa de un orden social justo y podemos hacer un aporte significativo a la sociedad dentro de lo que sabemos hacer, que estamos esperando?

Algunas ideas. Segmentación

Pienso que podríamos comenzar, enfocándonos en los pequeños emprendimientos, con el objetivo de darle una oportunidad realista al proyecto, para luego de acreditar su éxito, extenderlo a todas las PYMES, liberando energías productivas en beneficio de la comunidad toda. 

En resumen, se propondría un régimen para las simples asociaciones, sociedades anónimas simplificadas o pequeñas sociedades, asociaciones civiles y fundaciones que tengan un ingreso anual equivalente a cierto número de salarios mínimos, vital y móvil  (también podría tomarse como parámetro el monto de alguna categoría del régimen de monotributo) o casos especiales cuyo objeto principal sea la promoción y atención de derechos económicos, sociales y culturales de grupos vulnerables y/o comunidades étnicas que presenten condiciones de pobreza y vulnerabilidad.

Agregamos a las Organizaciones sin fines de lucro (pequeñas) al proyecto, por cumplir en nuestro país un rol fundamental en la asistencia en los lugares donde no llega el Estado y también como voz de aquellos que no tienen capacidad para ejercer presión política. Se trata de infinidad de emprendimientos sociales (incluyendo merenderos, hogares de niños abusados o discapacitados, ludotecas, etc.) realizados por pequeños grupos de personas, con escasos recursos económicos y humanos y sobrepasados por las necesidades de campo, sin tiempo ni recursos para enfrentar las incontables y costosas tareas que trae aparejada la regularización. 

Simplificación

Imaginemos por ejemplo que, a partir de la figura de la Simple Asociación, se pudiera constituir una entidad a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) y con firma digital y que todo el trámite se centralice en una única oficina o “ventanilla única” (tanto en cuanto corresponda a las Direcciones de Personas Jurídicas u organismo Fiscal (AFIP). Todo ello a partir de un formulario donde solo se deban completar los blancos y que su aprobación implique la obtención de la personería jurídica y la Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT). Todos estos son prerrequisitos para obtener luego el acceso a diversas fuentes de fondeo (donaciones, aportes del sector privado, programas de ayuda estatales, etc.) así como también acceder a facilidades y condiciones más ventajosas para la apertura de cuentas bancarias, débito automático de tarjetas de crédito, etc., que disminuyen los costos administrativos.

Obligaciones previsionales, laborales, impositivas y temas contables y de lavado de dinero. 

Se fijaría un régimen previsional y laboral simplificado para que los trabajadores de estos pequeños emprendimientos tengan beneficios sociales y el pequeño emprendedor no esté fuera del marco de la ley. Esto reduciría sustancialmente la litigiosidad, ya que, ante un despido, se reconocería la antigüedad y demás derechos del trabajador, pero no habría penalidades, ni punitorios generados el trabajo irregular, por tratarse de trabajo regular. Se podría imaginar una condonación de multas sobre el pasado, para estos pequeños emprendimientos que regularicen la situación existente bajo esta figura. En dicho sentido, la iniciativa denominada Sociedad Civil en Red, que nuclea un gran número de organizaciones sin fines de lucro, elaboro dentro de su agenda de acuerdos de trabajo, un proyecto de régimen para Trabajadores y Trabajadoras del sector, que fuera presentado en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que recoge una idea similar.

En relación a las obligaciones tributarias, se aplicaría un régimen de monotributo social, lo que permitiría facturar reduciendo sustancialmente los gastos de asesoramiento impositivo, contable y administrativo en general. 

La única presentación anual ante la AFIP (continuando con el criterio de ventanilla única), sería una declaración jurada de ingresos y licitud de origen de las actividades (cumpliendo así el doble rol de acreditación de no uso de la entidad para el lavado de dinero y facilitando la fiscalización anual), nuevamente mediante un formulario en el que solamente se deberían completar blancos. La declaración debe ser firmada por quien fuera el representante legal de la entidad y la falta de veracidad de la declaración jurada traería aparejadas responsabilidades penales. 

Comentario final

Tal como está imaginado, el proyecto sin duda puede ser mejorado, pero creo que sirve de ejemplo de que es posible imaginar cómo usar nuestro conocimiento para mejorar la situación de muchos, sin necesidad de grandes desembolsos o subsidios del Estado.

La contratapa del libro Notas y apuntes personales publicado por ACDE y la Editorial Claretiana (noviembre 2011) cierra la obra con la siguiente nota personal de Enrique Shaw “Como en la parábola de los talentos, no solo debemos ser agradecidos por los dones recibidos; también tenemos que hacerlos fecundar. “

Aprovechemos la oportunidad de habernos encontrado a través de ACDE, ideando juntos proyectos para el mejoramiento y el progreso de nuestra sociedad, haciendo de ese modo fecundar nuestros talentos, tal como propone nuestro socio fundador, superando las divisiones o grietas en beneficio del conjunto de la sociedad.

 

Sobre el autor

Roberto Crouzel

Roberto Crouzel

Abogado (UBA) y con postgrados en UCA, U.Austral y Harvard Business School. Es socio del Estudio Beccar Varela y miembro de su Comité Ejecutivo.

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