A Debate

Cómo Alemania salió de una crisis terminal (parte III)

Antonio Margariti
Escrito por Antonio Margariti

Viene de la 2° entrega

Leyes para el renacimiento de Alemania 

A continuación, analizaremos las medidas que rescataron el orden social de la Libertad, salvaron a Alemania y al mundo libre, impidiendo que la ideología de empoderar al Estado hubiese conducido al triunfo final del socialismo marxista-leninista que predominaba en Moscú. Posteriormente, la Gran Bretaña laborista se hundió en una decadencia que duró 34 años, desde 1945 a 1979, y el Imperio soviético del socialismo real se desplomó en diciembre de 1991 después de 75 años de cruenta duración. 

1° Ley de seguridad (Wachrungsgesestz):

Esta ley dispuso la eliminación de viejos privilegios que no podían pagarse y de prerrogativas disimuladas bajo el término “derechos adquiridos”. Se condonaron todas las deudas del pasado tanto de la población entre sí, como de las personas y las empresas para con el Gobierno. La vieja moneda del Reichsmark se consideró caduca y debió canjearse para recibir los nuevos billetes. 

El canje no fue pari passu, sino que a cada ciudadano (niño, joven o adulto) se le asignó una cuota per cápita de 60 DM igual para todo el mundo, a cobrar en dos tramos: uno inmediato de 40 DM a partir del 20 de junio 1948 y otros 20 DM en los meses siguientes. Las empresas recibieron una cierta cantidad de Deutschsmark por obrero y empleado, registrado o en negro, a fin de permitirles funcionar sin daño ni endeudamiento alguno.

Los nuevos billetes habían sido impresos secretamente en EE.UU. y llegaron a Alemania entre febrero y abril 1948, siendo depositados en el antiguo edificio del Reichsbank. La operación fue mantenida en secreto y los billetes no contenían el nombre de la autoridad emisora, ni lugar de emisión, ni firma alguna. Se habían impreso sólo con la palabra Banknote y el año de emisión.

Cada Banco Central regional era el encargado de suministrar a los gobiernos de los Länders y a las reparticiones oficiales una cantidad de Deutschmark equivalentes a la sexta parte de los ingresos obtenidos entre octubre 1947 y marzo 1948, con la advertencia que no habría más remesas. Lo mismo ocurrió con la doceava parte de los ingresos de las empresas de correos y ferrocarriles, que eran de propiedad estatal. 

La reforma permitió reducir en forma cuantiosa la oferta monetaria.  En menos de una semana los precios y salarios se ajustaron fuertemente a la baja. La circulación de 144,5 mil millones de Reichsmark quedó convertida en tan sólo 12,8 mil millones de Deutschsmark. A partir de allí la oferta monetaria sólo aumentó anualmente el 3 % y no podía asignarse al Gobierno como préstamo ni como anticipo de recaudación. Los títulos públicos se anularon sin derecho a reintegro. Desde ese momento, hasta el día de hoy, la palabra “Bonus” como sinónimo de título público, sigue siendo considerada maldita para los alemanes, como la especulación financiera.  Pero la inflación quedó liquidada para siempre.

2° Ley de emisión (Emissionsgesetz):

Esta segunda ley concedió al Bank Deutscher Länder el derecho exclusivo de emitir moneda para las tres zonas de aplicación de la reforma monetaria (americana, británica y francesa). Se definió clara y contundentemente que la circulación de billetes y monedas no debían superar la cantidad de 10,0 mil millones siendo las autoridades bancarias responsables penalmente de cumplir esta obligación. 

3° Ley de conversión (Umstellungsgesetz) 

La tercera ley fue una ley de limpieza de toda bazofia o impureza financiera especulativa acumulada durante años. Se estableció, como regla obligatoria que los saldos bancarios de la vieja moneda, resultantes de declaraciones juradas, se convirtieran en nueva moneda en la proporción de 1 DM = 10 RM. El 50% se depositaba en una cuenta de libre disponibilidad y el resto quedaba bloqueado en otra cuenta regida por disposiciones especiales. 

En octubre 1948 se tomó la drástica decisión de eliminar el 70% de los saldos bloqueados porque la economía estaba funcionando muy bien y su liberación podía causar un fuerte aumento de precios con peligro de inflación. Tales criterios se mantuvieron incólumes hasta la presente pandemia del coronavirus.  

Esta misma ley de conversión, dispuso la anulación, a partir de julio 1948, de los saldos pertenecientes a todas las entidades financieras como forma de liquidar el espectro especulativo monetario. Lo mismo se hizo con todos los saldos de las reparticiones estatales, gobiernos regionales, provinciales y municipales, el correo, los ferrocarriles y el comercio exterior incluyendo empresas públicas sin personería jurídica. También se anularon los saldos disponibles por las fuerzas extranjeras de ocupación, para evitar la tentación de incrementar el gasto público o el gasto de ocupación militar. 

Del mismo modo se condonaron sin derecho a reclamo alguno las deudas de los organismos públicos y fuerzas armadas y también las deudas que los contratistas y proveedores del Estado habían contraído con proveedores para obtener insumos y productos utilizados en el cumplimiento de tales prestaciones. Las obligaciones legales que quedaban pendientes se reconvirtieron de tal forma que el deudor pagaba al acreedor sólo 1 DM por cada 10 RM de la deuda original. 

4° Ley de reducción del gasto público (Ausgabenredduzierunggesetz)

Esta ley introdujo fundamentales cambios en el régimen laboral de los empleados y funcionarios públicos, muchos de los cuales era militantes de antiguas organizaciones vinculadas con el régimen derrotado. 

Dispuso que todas las contrataciones anteriores a junio de 1948 pudieran ser rescindidas a partir de septiembre del mismo año, con un preaviso de seis semanas. Además, cuando el salario era superior a 800 RM el contrato podía rescindirse con cuatro semanas de preaviso. Esta disposición se adoptó para asegurar la estabilidad de la nueva moneda y el equilibrio presupuestario del sector público.

5° Prohibición del déficit fiscal (Defizitverbotgesetz)

La disposición, contenida en la ley de reforma monetaria prohibió a todas las instituciones, oficinas y reparticiones del Estado incurrir en déficit. El texto establece “Los gastos de sector público no deben superar sus ingresos ordinarios. La obtención de ingresos mediante endeudamiento sólo está permitida en casos que corresponda a anticipos de ingresos futuros y ciertos en el mismo ejercicio. Los funcionarios que ordenen, autoricen, liquiden o paguen este exceso de gastos serán responsables del mismo.  El gobierno militar se reserva el derecho de intervenir si ocurriese un incumplimiento de este principio fiscal.” 

6° Eliminación del control de precios (Eliminerungspreiskontrolle)

Esta ley entró en vigencia el 24 de junio de 1948 y eliminó el racionamiento, los precios máximos y los controles de precios a partir de la entrada en vigencia de la nueva moneda, el DM. 

Éxitos económicos y sociales

Como lo señalan documentos testimoniales de esa época y unos indispensables libros que describen minuciosamente lo que ocurrió en Alemania (*) a la semana de haberse dispuesto esta Reforma, la vida económica comenzó a renacer. Cambió al ánimo de la gente. Comprendieron que ya no estaban sometidos al Estado ni a los ejércitos de ocupación. Que cada uno podía construir su propio destino. Se reconstruyeron los comercios y se repusieron las vidrieras destruidas. Reaparecieron mercaderías que sólo podían conseguirse en el estraperlo o mercados clandestinos. Se inició la puja de precios porque había poca moneda y nadie tenía mucho más que otros.

Con precios reducidos los alemanes pudieron comprarse ropas nuevas y artículos antes inexistentes como agujas de coser, hojitas de afeitar, vasos comunes, lámparas eléctricas, agua de colonia, lápices y tinta para lapiceras. De a poco volvieron a venderse cochecitos para bebés, bicicletas, cámaras fotográficas, motonetas y los simpáticos micro coches Isetta, Heinkel, Messerchmitt, y Goggo diseñados y construidos con sobrantes de cabinas de aviones militares. 

Los precios bajaban por la libre competencia, sin controles del Estado, junto con la apertura al comercio exterior, sin trabas ni exageradas tasas aduaneras. Se produjo una oferta tan abundante que asombró a los propios alemanes y a los jefes militares de los ejércitos de ocupación. No esperaban una recuperación tan inmediata.  Como ahora la población disponía de una moneda que el Estado no podía falsear con emisiones espurias, la cotización del DM se consolidó mejorando permanentemente. Los alemanes empezaron a ahorrar después de muchísimos años de inflación y penurias. 

Junto con el aumento de las cuentas de ahorro se crearon numerosas empresas comerciales, industriales y artesanas, denominadas mittelstand, consistentes en Pymes, pero con una cultura corporativa de largo plazo y dotadas de la mejor tecnología (normas DIN). Hoy hay más de 4.000.000 de mittelstand y forman el basamento pétreo del progreso alemán. Estas empresas empezaron a contratar al personal que antes vivía del Estado. 

Entre 1948 y 1952, las inversiones privadas productivas crecieron del 3% al 28% con un PBI creciente y se mantuvieron luego en esa cifra. Como los trabajadores disponían cada vez de más y mejores instalaciones, maquinarias y herramientas, la productividad física por hora trabajada aumentó del 5% al 16% semestral respecto del semestre anterior. 

El paso del encierro, la inactividad y el silencio a la apertura, el bullicio y el trabajo crearon las condiciones de bienestar para todos.  Este fenómeno social no era algo que sólo constaba en las minuciosas estadísticas germanas, sino que podía verse y palparse en las calles de todas las ciudades, pueblos, regiones y Länder de Alemania occidental. Contrastaba brutalmente con la miseria, el espionaje, el miedo y la desesperanza impuestos por la Stasi en la Alemania oriental o Alemania comunista.

Durante 43 años, de 1948 a 1991 este fenómeno, que protagonizaron los mismos alemanes sometidos a distintos regímenes, fue un espectáculo digno de admiración porque mostraba el éxito del orden de la libertad contra el fracaso del dirigismo totalitario igualitario. En sólo cuatro años, un país asolado por la guerra más feroz que haya visto la humanidad pasó de la destrucción moral y material a transformarse en una gran potencia económica y se convirtió en la locomotora que arrastra la economía de la Unión Europea. 

El milagro alemán fue una hazaña en la que la por inspiración divina, un pequeño grupo de académicos y estadistas, hombres inteligentes e influyentes se unieron para diseñar y ejecutar el Plan que salvó la cultura y la economía del país. El milagro se consolidó en un proceso histórico que logró hacer arrancar a Alemania con tesón, orden e inteligencia del pueblo junto con la capacidad intelectual y la honestidad de sus dirigentes políticos. El éxito fue consecuencia del esfuerzo honrado de un pueblo que reconquistó la posibilidad de emplear su iniciativa y energías sin que el resultado de ese esfuerzo fuera confiscado con impuestos o inflación.

Hoy, 75 años después de este extenso milagro, en plena pandemia del coronavirus, los alemanes siguen manteniendo el mismo espíritu, idéntica disciplina, un envidiable orden social y similares resultados bajo el liderazgo [führung] de Angela Merkel, sucesora de las virtudes y los valores de sus grandes dirigentes: Konrad Adenauer, Ludwig Erhard, Franz Josef Strauss, Kurt Kiesinger, Willy Brandt, Helmuth Kohl y Wolfgang Schäuble.

 

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Sobre el autor

Antonio Margariti

Antonio Margariti

Economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente” (Fundación Libertad de Rosario).

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