Enrique Shaw Los 100 gestos de Enrique Shaw

VIII entrega: Presencia de Dios en 100 gestos de Enrique Shaw

Farol en el medio del mar. En el amanecer
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En esta nueva entrega semanal de «Presencia de Dios en 100 gestos de Enrique Shaw», Sara Critto y Virna Bergoglio desarrollan más acciones de la vida de Enrique Shaw, vinculadas con «su piedad». Para leer la entrada anterior, hacé clic acá.

66) En su amor a su país:

Bienaventurada es nuestra patria porque en ella un cristiano puede llegar a ser santo. Bienaventuranza es una palabra que quiere decir felicidad, y con ese significado la explicó nuestro Señor Jesucristo en el Sermón de la Montaña. Felices somos, pues, nosotros, los argentinos que podemos cumplir todas y cada una de esas bienaventuranzas. Hay mucho de bueno que hacer en nuestro país aun cuando a veces no lo parezca. Está a nuestro alcance y posibilidades hacer triunfar el cristianismo, y, por lo tanto, debemos hacer lo que a ello contribuya de un modo u otro. Si empleamos bien todos los medios existentes a nuestra disposición, somos más fuertes de lo que pensamos. ¡Actuemos![1]

“Tenía un gran amor por la Patria. Una vez nos retó a José y a mí porque jugábamos a que desfilábamos, y para esto usábamos una bandera nacional que había en casa” (Juan Miguel, un hijo sacerdote)[2].

«Recibí de mi padre una herencia muy importante en dólares, y él me dijo de convertirla en pesos, ya que no le parecía tenerla escondida fuera del país. Podríamos haber ganado mucho más dejándola afuera” (Testimonio de Cecilia Bunge, su esposa)[3].

Al rezar el rosario sus intenciones eran generalmente: «Para que el gobierno gobierne bien. Para que haya muchos y santos sacerdotes[4]

67) En su aprecio al sacerdocio y en su apoyo a la vocación monástica:

Rezaba por tener un hijo sacerdote y pagaba los estudios de varios. Fue fundador del Serra Club en Argentina para becar a los estudiantes para el sacerdocio. Enrique “fue una columna en los primeros pasos de la institución. Su total entrega, su disponibilidad a toda prueba, su formación espiritual, fueron fundamentales para crear un nuevo tipo de apostolado, la intervención laical, masculina, en la pastoral vocacional (Testimonio de Álvaro Manfredi, AyBEES, 159, 8. ”[5]

Firmó como aval para la construcción del Monasterio que se hizo en Azul “Conocí a Enrique Shaw en octubre de 1958 cuando fundamos nuestro Monasterio Trapense cerca de Azul, en la provincia de Buenos Aires. Él nos ayudó con su asesoramiento conectado con esta Fundación. Recuerdo con claridad nuestras conversaciones y lo ocurrente que era.Siempre lo consideré un destacado cristiano laico que irradiaba el Espíritu de Cristo. En el trabajo de colaborar con el inicio de siete nuevas fundaciones para nuestra orden, pocas veces encontré una persona tan llena de la presencia de Dios” (Brother Leo Gregory o.c.s.o. religioso)[6].

68) En su ausencia de frivolidad y superficialidad:

Su esposa Cecilia comentaba que, cuando Enrique falleció, no tenía suficientes elementos de su propiedad para repartir entre sus hijos como recuerdos (por ejemplo, tenía una sola lapicera[7]).

El hijo de Enrique llamado Juan Miguel que es sacerdote que se encuentra en Kenya desde 1979 dijo en su testimonio: “Cuando papá murió yo tenía doce años de edad, y entonces no me quedaba la menor duda de que el Señor lo había llevado al Cielo. Todos mis recuerdos a su respecto se pueden resumir en dos aspectos de un gran calor humano: santidad y cariño. Antes que nada, quisiera recalcar su gran normalidad: le gustaban las cosas normales y, sin que estuviera siempre hablando de cosas serias, yo notaba, al escucharlo, una diferencia entre él y otras personas mayores: su ausencia de toda superficialidad… Recuerdo su gran piedad sin ninguna inhibición, pero sin ser rara ni chocante»[8]

Era profundo desde muy joven, y se daba cuenta que para ser feliz no basta con no hacer nada malo, sino que hay que hacer todo el bien posible, y apoyar a todo donde haya algo bueno.

Un obrero afirmó: “Teníamos el sentido de responsabilidad en que Dios nos había colocado a cada uno: a Enrique como empresario, a mí como obrero en esa etapa de mi vida, conocedores ambos de la Doctrina Social de la Iglesia y apasionados por encarnarla en la vida[9].

69) En su prudencia

El padre Manuel Moledo, primer asesor de ACDE, dijo sobre Enrique Shaw: “Tenía la virtud de la prudencia en su grado más genuino, que no es la de no hacer sino la de hacer lo que en el momento oportuno fuera lo determinado y exigible hacer. Estaba cargado de proyectos, con ideas clarísimas, con un afán de realizar que era su desesperación, por cuanto si alguna desesperación tuvo fue la de Enrique[10].

70) En su independencia y seguridad:

No se sometía a los poderosos, tampoco permitía la injerencia de terceros en su matrimonio y/o de sus parientes dominantes. Convivía con gente muy distinta, pero sin renunciar a sus valores[11]. Se hacía respetar y respetaba a los demás.

71) En su servicio a la Iglesia

En el año 1946, regresó a Argentina y se dirigió al episcopado para ofrecerse como voluntario. Le pidieron que organice el envío de alimentos a la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial a través de los obispos europeos. Hizo una convocatoria a muchos empresarios y varios respondieron con mucha generosidad. Cuando ya no hubo necesidad de seguir enviando ayuda a Europa, el grupo que había llevado a cabo esa intensa tarea logró consolidarse y decidieron seguir trabajando juntos y organizar una asociación. Así se inició la etapa fundacional de ACDE que difunde el pensamiento social cristiano. Colaboró con la redacción de la pastoral del Episcopado Argentino de 1956 a pedido de Monseñor Rau.[12]

En la última conversación que tuvo con Monseñor Mejía se preocupó por el frío de los seminaristas en Villa Devoto y la necesidad de comprar calefactores[13].

72) En su fortaleza

Puso en relación con la Iglesia Jerárquica mucho del espíritu que había recibido en la Marina, es decir de orden. Pero además de obediencia heroica en algunos casos, que hacía que siempre aceptara cualquier cargo por más imposible que fuera para él por su trabajo, etc. Ejemplo de esto fue su aceptación de la Presidencia de los hombres de Acción Católica a nivel nacional, en un momento que le era “imposible” dedicarle tiempo. No era una aceptación ciega, veía y trataba de mejorar lo que no le gustaba, consideraba un deber hacer sentir su opinión y apoyo (testimonio de Cecilia Bunge)[14].

73) En su valoración de la vida por nacer

Cecilia Bunge comentaba que estaba embarazada antes de morir Enrique y que cuando le contó a Enrique que había perdido el bebé, éste se puso a llorar de tal manera y que ella nunca lo había visto llorar tanto[15].

74) En su valoración de la gracia divina

Consideraba que una gracia vale más que todos los bienes terrenos y que si no correspondemos a una, perderíamos todas las gracias que vienen detrás. Con humildad: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”, dicen las Sagradas Escrituras”[16].

75) En su hambre y sed de justicia: 

Enrique fue autor de la ley nacional de asignaciones familiares y así lo fundamentó: “Cabe destacar que moralmente lo justo es que todos los que hagan un mismo trabajo puedan tener un mismo nivel de vida. Es injusto que una familia que da hijos a la Patria se vea obligada a vivir en un nivel muy inferior al del soltero y además no pueda alimentar, cuidar y educar debidamente a sus hijos” [17].

Referencias

[1] ROMERO CARRANZA 2005: 212.

[2] Viviendo con alegría página 64.

[3] Viviendo con alegría página 61.

[4] Viviendo con alegría página 93.

[5] Testimonio de Álvaro Manfredi, AyBEES, 159, 8.

[6] Shaw de Critto, Viviendo con alegría, pág. 185.

[7] Comunicación personal.

[8] Testimonio Juan Miguel Shaw.

[9] Shaw de Critto, Viviendo con alegría pág. 183

[10] ROMERO CARRANZA, 2005, 17.

[11] Comunicación personal Sara Shaw de Critto.

[12] Shaw de Critto, Viviendo con alegría, pág. 210.

[13] Shaw de Critto, Viviendo con alegría, pág.  232.

[14] Shaw de Critto, Viviendo con alegría, pág.  186.

[15] Comunicación personal Sara B. Critto de Eiras.

[16] Shaw de Critto, viviendo con alegría, págs. 199 y 200.

[17] Shaw de Critto, viviendo con alegría, pág. 208, Cf. Enrique E. Shaw, “El nuevo régimen de asignaciones familiares”, 19/08/1957, AyBEES, 20, 7.

Sobre el autor

Sara Critto y Virna Bergoglio

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