Valores

La honestidad en la empresa

tres personas caminando dentro de una fábrica
Escrito por Antonio Argandoña

La virtud de la honestidad no es de las que tiene más aprecio en el mundo de los negocios. Pero es importante, sobre todo si consideramos las consecuencias que, para la confianza dentro de la empresa y de la empresa con su entorno, tiene que las personas seamos honestas. En concreto, la honestidad lleva a conductas sanas, organizaciones sólidas y sociedades decentes.

La honestidad es la virtud que nos lleva a pensar, sentir y actuar de forma honesta, es decir, no distorsionando intencionadamente los hechos tal como los vemos, tanto en el juicio como en la acción. Este «los vemos» indica que hay un componente subjetivo en la honestidad, pero que es relevante: si yo, probablemente confundido, creo que hoy es martes y así lo afirmo, aunque esto pueda dañar a otra persona no es un acto deshonesto, porque afirmo las cosas como las veo. Es lo contrario a mentir, faltar a las promesas, engañar, ser hipócrita, etc. En todo caso, la intención es importante: decir la verdad no es un acto de honestidad si se hace para caer bien a los otros, evitar un castigo o asegurar un premio. Las consecuencias externas de esta acción pueden ser buenas, pero la persona que actúa de esta manera no mejora como tal persona, su virtud no se desarrolla.

La honestidad va ligada a otras virtudes, de modo que desarrollar estas puede ser un medio para ganar en honestidad. Si una persona quiere a otra, no le dirá mentiras (aunque parezca que esto es lo que esa persona desea); si uno trata de ser justo, es decir, de dar a cada uno lo que se le debe, no le dará engaños o mentiras; si uno piensa que tiene el deber decir la verdad no dirá mentiras…

Otra manera de fomentar la honestidad es evitar los incentivos y las reglas que facilitan el engaño, la mentira o la hipocresía. También sirve el buen ejemplo: si nuestro jefe es una persona honesta, nos veremos impulsados a serlo también nosotros. Y otra puede ser recordar con frecuencia la importancia de la honestidad; esto es, por ejemplo, lo que puede conseguirse con la inclusión en un código ético corporativo de la norma de evitar siempre toda forma de deshonestidad.

 

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*Artículo publicado originariamente en el Blog Economía, Ética y RSE del IESE Business School, Universidad de Navarra

Sobre el autor

Antonio Argandoña

Profesor Emérito de Economía y titular de la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa del IESE (España). Imparte clases principalmente en las áreas de macroeconomía, economía monetaria y economía internacional, además de publicar investigaciones sobre ética empresarial, responsabilidad social corporativa y gobierno de las organizaciones.

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