Valores

La lógica del don

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¿Qué es un don? Por ejemplo:

-La compañía de un amigo.

-Un talento natural (tienes un don para la música).

-Un momento de inspiración.

-El consejo de un maestro.

El don no se puede producir: es un regalo. “Un don es algo que no obtenemos sólo por nuestro propio esfuerzo. No lo podemos comprar; no lo podemos adquirir por medio de un acto de voluntad. Nos es concedido.” Por eso es: libre (se da sin obligación ni deuda) y gratuito (no se espera nada a cambio). El don responde a un misterio de sobreabundancia que está en el origen de todo lo relevante. Frente al mundo de la necesidad y de la escasez, el don se refiere a las cosas que la vida nos ha dado con generosidad: la familia, los amigos, los vecinos, los compañeros, y finalmente, la vida misma y el mundo que nos ha tocado vivir. No sólo porque muchas veces es inesperado, sino porque él mismo, ya sea recibido o entregado, es fecundo, produce. Más adelante consideraremos las condiciones para su fecundidad.

¿Por qué hablamos de la lógica del don?

1.- Hay más alegría en dar que en recibir. La lógica del interés, de la ganancia y de la acumulación no es toda la lógica. Dar no siempre es fácil, y más es difícil dar con sabiduría. Sin embargo, en el mundo clásico, la longanimidad, la magnanimidad y la liberalidad son virtudes muy relacionadas con la generosidad. Había una ciencia del dar, que producía en el plano social prestigio, respeto y honra; y, en el plano personal, una gran alegría. Recordemos que la alegría es una manifestación de la felicidad.

2.- Dar hace grande. Una parte del ser humano solo puede desarrollarse dando gratuitamente: es universal que los grandes de la Historia (las aristocracias del Mundo Antiguo, los ricos comerciantes italianos del Renacimiento, los grandes industriales del XIX, o los nuevos presidentes de las grandes corporaciones tecnológicas) tienden a dar generosamente en beneficio de la sociedad como expresión de gratitud por lo que han recibido: tales donaciones alimentan todo el ámbito de las  fundaciones sin ánimo de lucro, de la esponsorización y el mecenazgo científico, artístico y cultural. Sociológicamente, aquel que da queda por encima de quién recibe, por consecuencia de una ley universal: dar es superior a recibir.

El don implica un proceso de tres etapas. Una primera donación gratuita pone en marcha un proceso social único: al ‘dar’ del donante sigue el ‘tomar’ del donatario; la aceptación del donatario impulsa su gratitud, lo que mueve a corresponder al mismo sujeto o a otro con otro don. A este proceso social en tres etapas (dar-tomar-devolver) se le llama la ‘lógica del don’. Es decir, entregar algo gratuitamente implica que aquel que recibe casi siempre seguirá la cadena de donaciones gratuitas. Existe cierta obligación de reciprocidad.

¿Por qué se opone a la lógica mercantil?

El objetivo de la relación mercantil es pagar la deuda, salvar la obligación legal contraída contractualmente. Sin deuda, no habrá obligación y la relación recíproca desaparecerá. Los sujetos implicados en la relación serán libres de iniciar con quien quieran una nueva relación.

No ocurre así en el contexto de la lógica del don. Aquí, la reciprocidad alimenta la deuda. Las deudas del don son “no liquidables” En la lógica mercantil domina el equilibrio del valor de lo que se intercambia. Este equilibrio es esencial para las relaciones mercantiles. Todo valor se vuelve cuantitativo, todo es saldable, pagable. En el don, por contra, hay horror al equilibrio. En primer lugar, porque entregar algo para pagar una deuda es la consecuencia de una deuda que ‘pesa’, ‘enojosa’, de la cual uno quiere liberarse. Pagar la deuda es poner final a una relación molesta. Sin embargo, las deudas en la lógica del don no tienen este carácter. La respuesta de agradecimiento ante el don gratuito es devolver generosamente, devolver más, lo que genera una cierta ‘rivalidad’ en la generosidad entre las partes. La deuda aquí no deja de crecer. En esta relación de crecimiento mutuo, también las personas mejoran. Como bien hemos dicho, dar gratuitamente hace grande. La transformación que los dones realizan en las personas hace a la gente capaz de aceptar dones que antes no era capaz de aceptar, al tiempo que la capacita para dar nuevos dones más valiosos.

En las próximas entradas trataremos cómo la lógica del don es el fundamento de la vida en sociedad y ahondaremos en su importancia para la vida humana.

Este artículo fue publicado originariamente en el blog colectivo IEH Ideas.

*Para leer la siguiente parte de este escrito, hacé clic acá.

Sobre el autor

Antonio Moreno Almárcegui

Doctor en Historia de la Economía (Univ. de Navarra). Trabaja en un proyecto sobre el origen histórico del sistema de parentesco en Occidente e investiga sobre la lógica del don.

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1 comentario

  • […] En la primera entrada de esta serie vimos qué era un don, cómo funciona la lógica del don y en qué sentido se opone a la lógica mercantil. Como colofón, llegamos a la conclusión de que la lógica del don hace mejorar a quienes la siguen a través de un proceso de generosidad creciente. Hoy veremos cómo la lógica del don puede funcionar como fundamento de la vida social y el desarrollo histórico de la noción del dinero. […]