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Luis Riva (In memoriam)

Luis Riva
Escrito por Portal Empresa
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Luis ingreso a nuestra querida institución el 13 de Julio de 1988 y este año celebraba su 34 Aniversario. Fue Presidente de Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (1993 -1997). Presidió Uniapac Latinoamericana (2005-2007) y ejerció el rol de consejero durante años.
Inspiró y motivó a jóvenes a acercarse a ACDE, la generación del Grupo Joven de ACDE de los ‘90 lo recuerdan por su gran apoyo durante su gestión como presidente. “Un grande que será extrañado”. Por esta razón, queremos rendirle un homenaje que nunca tendrá la dimensión que se merece pero al menos resaltar su legado en nuestra querida institución y en particular en tres aspectos en que dejó plasmada su visión y su compromiso: la revista Empresa (de la cual fue un gran sostén y director), la Misión Empresarial y UNIAPAC.

Misión Empresarial

Durante su presidencia, organizó la Misión Empresarial: Muchos socios de ACDE se prepararon para convocar en sus casas otros empresarios, no socios, con sus mujeres, y reflexionaban partiendo de la realidad de cada uno usando, además, como guía, citas de la Biblia o del Evangelio. Recuerdo que invitamos a casa varios empresarios conocidos, no socios de ACDE. Vinieron a dos o tres reuniones. Todas salieron muy bien. Se lograron nuevos socios y también recuerdo que Luis y Mariel armaron un par de encuentros con mucha gente que participó en los distintos grupos. Raffy Braun tuvo un rol importante en estos eventos. (Luis M. Bameule)

Su acción en UNIAPAC

Luis Riva tuvo una activa participación en UNIAPAC (Union chrétienne des dirigeants d’entreprise internationale – International Union of Christian Business Executives), llegando a ser Presidente de UNIAPAC Latinoamericana y miembro del Board de UNIAPAC Internacional en esa función.

Durante el período de su presidencia (2005-2007) su trabajo fue muy fructífero logrando un crecimiento en la región a través de la incorporación de nuevas asociaciones a la red, ofreciendo su soporte a las asociaciones locales vigentes y alcanzando crecimiento del relacionamiento a través de congresos y encuentros regionales.

Tuvo un involucramiento especial en la relación con CELAM (Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano) lo que permitió que UNIAPAC estuviera presente en la La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida – Brasil (2007) donde Luis, por invitación especial del CELAM, participó en las comisiones de laicos que allí se reunieron.

Luego de su período como presidente regional, continuó colaborando en UNIAPAC Internacional como director permanente, elegido por el consejo directivo mundial (co-opted director).

En este role participó en varios encuentros mundiales y regionales en temas del desarrollo de programas, publicaciones y proyectos a nivel internacional.

Su participación fue siempre muy requerida y muy bien recibida.  Ha sido un representante de ACDE con un desempeño muy valorado. (José María Simone, expresidente de ACDE y de UNIAPAC)

Revista Empresa

“CAMINANTE SON TUS HUELLAS EL CAMINO Y NADA MAS”

Antonio Machado

Gracias Luis por tus huellas que abrieron caminos. Es emocionante, grato y luminoso evocarte hoy compartiendo la editorial de Empresa publicada a fines de 1997 cuando estabas a cargo de la dirección del Consejo de Redacción. Se habían cumplido entonces 45 años desde la fundación de nuestra entidad que hoy ya alcanzó los 70 años de vida. Más allá de la nostalgia, crece la gratitud por haber compartido las tareas, los sueños y los esfuerzos que sin duda valieron la pena. Releerla no es historia, es vigencia y un estímulo para perseverar en lo que significa ser de ACDE, su misión, el valor del testimonio personal y la necesidad de recorrer el camino con esperanza y convicción. Seguiremos tus huellas, seguirás presente. (Javier García Labougle, Director de Empresa)

 

Ser de ACDE (Empresa, 1997)

Nuestra línea editorial.

El valor de la Esperanza, que confiere nuestra condición de cristianos, nos llevó a reclamar por el Estado de la moralidad, a exigir EL DERECHO AL DERECHO que asiste a nuestros conciudadanos, a preguntarnos si era posible la coexistencia de Economía libre y solidaridad, a preocuparnos por las luces y sombras que se cernían sobra la Ciudad de Buenos Aires –tal vez como muestra de lo que sufría todo el país- a soñar con el ejemplo de San Martín, ayer y hoy, angustiados ante la espiral de violencia que aún se percibe como una presencia tangible y así llegamos a realizar las reflexiones al finalizar el año 1996.

Próximo otro 31 de diciembre, descubrimos que persisten realidades preocupantes y si bien tratamos de mejorar el sistema económico de la libertad de mercados, no debemos desoír las palabras del Santo Padre que nos alertan contra el capitalismo salvaje. Creemos que se puede marchar hacia un nuevo contrato social para incorporar al mismo formas de conciliar las tensiones provocadas por las duras consecuencias de un proceso que dejó en el camino a marginados y perdedores, con el ánimo de fortalecerlo y evitar su fractura al ser sometido a tantas tensiones.

Nos preguntamos frente a la desorientación sobre el rol que la educación cumple en un momento tan difícil, si efectivamente ¿somos todos docentes? y combatimos el divorcio existente entre la educación formal y los requerimientos del mundo económico contemporáneo, con los perjuicios que este desencuentro ocasiona en la creación de riquezas y en la participación de sus frutos por medio del trabajo.

Concluimos entonces que en este momento de crisis y dificultades se requiere del talento y esfuerzo de todos, por eso decimos que se buscan empresarios a la altura de las demandas y solicitudes de nuestro tiempo. Y frente a la necesidad perentoria de agrupar voluntades para proyectar nuestro compromiso con la ética y la verdad en el ámbito de las actividades profesionales, queremos ahora expresar desde las páginas de nuestra revista, al cumplirse cuarenta y cinco años de la fundación de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa que nos vincula, qué pensamos qué significa ser de ACDE.

Esta introducción lejos de pretender ser un juego de palabras, hilvana los títulos de los editoriales de la revista de los últimos dos años, como una muestra de continuidad de una línea de pensamiento que trató de reflejar en todo momento una realidad que requería -y aún hoy precisa- del análisis y las propuestas de quienes participamos con responsabilidades diversas en el desarrollo de los acontecimientos comentados.

45 años de ACDE

Se cumplen 45 años de la fundación de la institución, y si repasamos sus estatutos originales nos encontramos con una premonitoria convocatoria, vigente aún pesa al tiempo transcurrido y que conserva fresca y actual toda la fuerza y el valor del espíritu de sus iniciadores.

El acta del 3 de diciembre de 1952, en la cual los fundadores analizan “el estado de los trabajos encaminados a organizar una entidad que agrupe, con sujeción al espíritu y a la doctrina de la Iglesia, a los integrantes de empresas económicas del país”, deciden constituir en ese día la asociación, declarando que la misma “tiene como mira fundamental organizar la participación de los dirigentes de empresas en la construcción del orden querido por Dios Nuestro Señor; que no tiene otra ambición que servir al perfeccionamiento religioso y moral de sus miembros y del medio profesional en que actúan; esforzarse en la difusión y la vida de la doctrina social de la Iglesia, luchar por el establecimiento de la paz verdadera en las relaciones sociales y económicas, mediante la justicia, la colaboración y la caridad, y que nada importa tanto a los fundadores de la asociación, como dar un testimonio permanente de que también para el hombre y para los problemas contemporáneos hay un camino, una verdad y una vida, enseñados por el Santo Evangelio y claramente conservados por la Iglesia”.

Al determinar sus fines se reitera este compromiso, así como el objetivo de “estudiar y difundir en la vida económica y social los principios de la ley natural y cristiana, tal como ellos están expresados en la enseñanza de la Iglesia Católica”, propender a “facilitar y organizar el apostolado de los dirigentes de empresa en su ambiente profesional”, ayudándolos a “cumplir en el ejercicio de su profesión sus deberes de justicia y caridad”.

Se busca dentro del espíritu de los fines enunciados “promover cualquier medida que dentro de las empresas y en las relaciones entre las mismas” oriente a obtener un “ambiente de solidaridad, de orden, de colaboración y de paz”.

Con posterioridad, se efectuaron modificaciones a los primeros estatutos, respetando su esencia, para adecuarlos a los cambios que se fueron produciendo, extendiéndose la duración inicial fijada en 30 años a un “tiempo indefinido y mientras exista un número suficiente de asociados para integrar los órganos sociales, no podrá ser disuelta” evidenciando un profundo sentido de permanencia y depositando el futuro de la asociación en aquellos que son sus miembros, sin importar su cantidad, reconociendo que incluso un grupo reducido puede ser el retablo de una idea.

Deseamos destacar cuán importante guía encontramos en este mandato de hace casi medio siglo, que podría ser escrito hoy sin cambiar ni agregar una palabra y continúa dando orientación, objetivos, contenido jurídico y organizativo a nuestra actividad. Pero más importantes aún que aquél mandato son las realidades vividas en estos 45 años, que hoy queremos recordar. Una trayectoria enriquecida por muchos testimonios que nos dan fuerza y nos comprometen.

La misión de ACDE

Al adecuar hace pocos años la misión de ACDE y definirla en pocos y concretos objetivos, hemos llegado a la conclusión de que lo esencial no ha cambiado, y que los cuatro verbos que muestran los cursos de acción: nuclear, ayudar, colaborar y promover, están implícitos en los contenidos originales de quienes dieron vida a ACDE.

Y al preguntarnos cuál es la responsabilidad de ACDE en la formación de empresarios, advertimos que más allá de la contribución técnica que pueda realizarse aportando los conocimientos y la experiencia de sus asociados allí donde pueda ser útil a la sociedad –superando el valioso aporte de congresos, seminarios o publicaciones- la influencia de nuestra asociación es y debe ser esencialmente espiritual.

Aspiramos a contribuir a formar excelentes dirigentes de empresa, a desafiar a los empresarios argentinos para que asuman un papel creativo haciéndose cargo del riesgo propio de su negocio, a demandar de los gobiernos adecuada administración y justicia. Pero no son sólo las demandas de la vida moderna las que nos llevan a proceder eficazmente, sino que tienen un peso fuerte en nuestras vidas el mensaje, de hace dos milenios, que nos recuerdan San Mateo y San Lucas en la parábola de los talentos: “muy bien, servidor bueno y honrado, ya que has sido fiel en lo poco, yo te voy a confiar mucho más. Ven a alegrarte conmigo”.

La clave es el testimonio personal

Sentimos que nuestra responsabilidad fundamental –por ser de ACDE- es nuestro comportamiento y el de colegas y amigos, es la transformación de todo aquello que reprobamos por apartarse de los principios morales y éticos que nos guían. Es la permanente acción personal basada en el ejemplo de los propios actos.

El testimonio es una herramienta fundamental en nuestro taller de vida cristiana, y en este sentido la manifestación más fuerte que podemos ofrecer es lograr una unidad de vida –siendo capaces de habitar un mundo pleno de demandas, ofertas y tentaciones- manteniendo homogéneas y coherentes nuestras conductas en todos los ámbitos y momentos en que nos corresponda actuar.

En este examen que realizamos del significado de pertenecer a ACDE, depositamos su esencia en la persona de cada uno de los integrantes de la asociación, de cada ser humano que acompaña, alienta y trata de vivir el desafío de ser un buen empresario y un buen cristiano.

Lo hacemos porque creemos que ACDE es una suma de voluntades individuales que tenemos el enorme potencial de estar animadas por una vocación cristiana y que nos sentimos capaces de revisar nuestros actos a la luz de los mandamientos realizando un examen de conciencia. Y al mismo tiempo nos abandonamos el compromiso que mantenemos con la comunidad de empresas, la cual nos contiene, y de la que esperamos ser activos y eficaces dirigentes.

Esta es la gran misión de ACDE, transformar las empresas por la acción de sus integrantes, sin necesitar de poder económico o político, fundándose en la fuerza moral cuyos vectores principales son el ejemplo, la voluntad de hacer el bien y la permanente muestra de ejercicio de la caridad y amor al prójimo.

Tomamos de la Madre Teresa unas palabras de aliento y esperanza: “¿cuál es…? ¿El obstáculo más grande? El miedo. ¿El error mayor? Abandonarse. ¿La distracción más bella? El trabajo. ¿La peor derrota? El desaliento. ¿Lo que más hace feliz? Ser útil a los demás. ¿La mayor satisfacción? El deber cumplido. ¿La fuerza más potente de todas? La fe. ¿La cosa más bella de todas? El Amor.

Un camino a recorrer con esperanza y convicción

No cabe duda que el medio en que nos movemos es perfectible, a veces sus carencias nos inhiben y hacen pensar que la tarea es casi imposible, pero la convicción de que las cosas se cambian desde adentro es la que nos hace perseverar.

Cada hombre o mujer de ACDE que se encuentre consustanciado con las propuestas expuestas, que no son más que la convocatoria de la asociación, debe permanecer tenazmente en el lugar que ocupa, buscando el progreso y la mejora permanente de su desempeño personal, sin temerle al éxito y aceptándolo con humildad, como reconocimiento de una tarea bien realizada y como generador de mayores responsabilidades.

Quien siente y dice ser de ACDE, no debe desanimarse porque el contexto parece no atender sus demandas de ética y justicia. Por el contrario, debe continuar dando testimonio con su propia vida y esperar el efecto que el corazón puesto en Cristo inevitablemente produce, aunque a veces sus signos puedan no ser visibles a los protagonistas.

Celebramos con alegría cuarenta y cinco años de vida, por el pasado que encierra, por el tiempo transcurrido con su contenido de personas, luchas y esfuerzos, por el presente que nos encuentra enfrentados a cambios como quizás nunca se conocieron o imaginaron y por un futuro que continuaremos contribuyendo a construir para poder aspirar a ser dignos copartícipes de la maravillosa tarea de la creación.

LA MISIÓN DE ACDE

 

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5 comentarios

  • Justo homenaje a un gran hombre en la línea de nuestro (ACDE) Fundador Enrique Shaw. Un cristiano comprometido en el mundo de la familia, la empresa, la política y la sociedad; hombre de acción con firme base en sus convicciones, espiritualidad, coraje y perseverancia; quien se entregó totalmente (a Acde/ Uniapac, Convocación Ciudadana…) siempre «peleándola» hasta el final, como fue con su durísimo y corajudo tránsito por su cáncer terminal mientras continuaba con su acción. ..). Querido Luis, desde tu visión beatifica seguro que continuarás intercediendo por Mariel y vuestra
    descendencia, y por nosotros tus amigos y compañeros de ruta, junto al querido Enrique! Gracias, Luis por ofrendarte como lo hiciste!!!

  • Luis Riva seguira vivo en el recuerdo de quienes lo conocieron. Una actitud superior hacia la vida. Profesional incansable, hacedor, de los que construyen y no declaman. Gran tarea en Zanella y en Fabricaciones Militares. Luchador integro y visionario. Nos quedo pendiente vernos como nos lo habiamos prometido. Te fuiste temprano Luiggi querido. Me quedó sabor a poco la ultima charla sobre temas de educacion. Las huellas de tu paso terraqueo permaneceran indelebles en el tiempo. Amigo de Idea, Acde y de la Profesion

  • Creo que el Sr. Luis Riva fué un buen Cristiano y un buen profesional, muy comprometido con la difusión de sus principios e ideas. Que el Señor lo guarde en Su gloria.