A Debate

Crear riqueza después de la pandemia

Massimo Praga
Escrito por Massimo Praga

Nota del Director: Con mucha alegría y gratitud empezamos a publicar las respuestas recibidas a nuestra convocatoria para debatir como crear riqueza en la Argentina, originada en este artículo. Presentamos estas tres primeras respuestas recibidas con diferente ángulo temático, que ilustran con claridad conceptual aspectos de significativa relevancia para alimentar nuestro entendendimiento sobre el desafío de lograr una respuestas consistente a los interrogantes planteados.

En este caso, Massimo Praga nos acerca en su escrito una reflexión acerca del desafío de crear riqueza en Argentina después de la pandemia. Esperamos  que puedan disfrutar de estas significativas contribuciones y que las mismas sirvan para nutrir nuestra reflexión y ánimo para continuar el debate. 

Argentina es naturalmente un mercado pequeño y además se ha ido empobreciendo progresivamente a lo largo de los últimos 90 años. Para volver a generar rápidamente riqueza que mejore el nivel de vida y cree excedentes capitalizables en un mundo que circunstancialmente se ha empobrecido por la emergencia sanitaria, es ineludible que Gobierno y oposición abandonen cualquier posición ideológica sobre el modelo-país de largo plazo. Así se podrían concentrar todos los esfuerzos posibles en agigantar lo más rápidamente posible la capitalización de las unidades económicas nacionales.

En primer lugar, Argentina necesita con urgencia reducir el costo de la política soportado por su sistema productivo, entendiendo por costo de la política la suma de ineficiencia, tamaño y deshonestidad del sector público. El indicador adecuado de este problema es la reducción de la relación gasto público total/ PIB, entendiéndose que una reducción del gasto en el período “n” debería provocar un aumento del PIB en el momento “n+1”. Esta acción, que no deberá impactar de forma inmediata y brutal entre los más pobres y desamparados, se debería financiar a largo plazo y en las condiciones más blandas posibles, probablemente vía FMI. El objetivo será la reducción rápida del gasto con mínimo impacto en el empleo público y en la asistencia social genuina. Financieramente, se debe tratar de que el servicio de la deuda contraída a este fin se pueda pagar con, como máximo, la reducción de impuestos que genere la eficientización del gasto. Sin ninguna duda este plan debería haber ser incluido en las negociaciones para la refinanciación del stock de deuda externa existente hoy o, por lo menos, anunciado mediante un compromiso formal en este sentido, suscripto por oficialismo y oposición. Objetivo: hacer, en principio, lo mismo, pero mejor y gastando menos.

En segundo lugar, y en el actual contexto mundial, las actividades que indudablemente pueden generar riqueza excedente de forma rápida y con demanda mundial son las actividades primarias y las tecnológicas. Adicionalmente a crear rápidamente riqueza, estas actividades generarán, a la misma velocidad, ingresos de moneda fuerte al país.

A los efectos de alentar concretamente estas actividades, se deberían pautar reducciones progresivas de los impuestos que las gravan, vinculadas al crecimiento de los volúmenes exportados. La reducción de la carga fiscal debería aplicarse progresivamente al total de la producción de cada sector en la medida en que se superen ciertos objetivos móviles de producción mínima destinados a garantizar la demanda, presumiblemente creciente, del mercado interno. En la medida en que la reducción de impuestos así generada supere la atención de la deuda contraída a fin de eficientizar el sector público, el excedente debería destinarse a la reducción inmediata de la carga fiscal al total de la actividad productiva y no solo para estos sectores. Objetivo: crecer y generar riqueza excedente Lo más rápida y sosteniblemente posible.

En tercer lugar y adicionalmente a la rápida creación de capital, y a los efectos de favorecerla, es necesario promover inmediata y creíblemente el crecimiento del ahorro interno y del crédito bancario para las unidades productoras de riqueza. Para ello, es necesario que se cumplan 4 premisas: a) que existan excedentes de riqueza para depositar en los bancos; b) que los bancos privados estén suficientemente capitalizados para generar confianza en los depositantes; c) que la presión fiscal (=tamaño del gasto público) no haga preferir la economía informal a la formal; y d) que mientras el peso no vuelva a ser considerado moneda, la ley permita que otras monedas puedan ser utilizadas como instrumento de ahorro en igualdad de condiciones jurídicas con el peso. Es probable que involucrar legalmente en Argentina la responsabilidad patrimonial global de los bancos extranjeros que operan localmente sea una señal muy fuerte para estimular la confianza de los ahorristas. Seguramente hubiera sido, además, una carta importante en la negociación del refinanciamiento de la deuda externa actualmente en curso. Finalmente, pero no por eso menos importante, los ahorros de argentinos en el exterior podrían ver simplificada y alentada su utilización como fuente de crédito para la actividad local. Objetivo: crear rápidamente las condiciones para que parte de la riqueza excedente a crear se transforme en ahorro destinado a la inversión.

En cuarto lugar, se debe operar sobre el crecimiento de la formalidad en las actividades económicas. La economía informal se contrajo fuertemente durante la emergencia sanitaria. Pero, así como se contrajo rápidamente, es esperable que, por su propia dinámica de funcionamiento, se expanda rápidamente al fin de la emergencia. A los efectos de incorporar la economía informal a la base fiscal, será recomendable tener listo y ofrecer al sector una oportunidad de blanquearse y bancarizarse a costo cero para ingresar a un circuito formal con tasas impositivas que deberían ser los indicadores a alcanzar por el resto de la economía una vez que se haya reducido el gasto público a un nivel que no debería superar, como mínimo, el de principios de los ‘90s. Objetivo: aumentar lo más rápidamente posible la recaudación impositiva marginal para financiar la reducción de gasto de la forma menos traumática posible.

El plan de acción, que debería ser la siguiente etapa de esta propuesta, deberá ser elaborado por un equipo técnico multidisciplinario, que represente a las principales fuerzas políticas del país y en el cual tengan cabida solamente profesionales de reconocida trayectoria y prestigio y sin actuación pública en, por lo menos, la actual gestión de gobierno y la anterior. El plazo para su preparación debe ser perentorio, así como el de su puesta en marcha. El aporte de los políticos deberá ser el renunciamiento a la discusión de puntos de vista partidarios en pos del bien de la Nación.

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Massimo Praga

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Economista

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