Agenda para el crecimiento

Qué diferencia unos países de otros

Enrique Lew
Escrito por Enrique Lew

Nota del Director: Con mucha alegría y gratitud empezamos a publicar las respuestas recibidas a nuestra convocatoria para debatir como crear riqueza en la Argentina, originada en este artículo. Presentamos estas tres primeras respuestas recibidas con diferente ángulo temático, que ilustran con claridad conceptual aspectos de significativa relevancia para alimentar nuestro entendendimiento sobre el desafío de lograr una respuestas consistente a los interrogantes planteados.

En este caso, Enrique Lew nos acerca en su escrito una reflexión acerca de “Qué diferencia unos países de otros”. 

Esperamos  que puedan disfrutar de estas significativas contribuciones y que las mismas sirvan para nutrir nuestra reflexión y ánimo para continuar el debate. 

Nogales es una ciudad dividida en dos: la parte norte pertenece a Arizona (EE.UU.) y dividida sólo por una alambrada, la parte sur es Sonora (México). Si bien la población de las dos partes es del mismo origen, se observan notorias diferencias entre unos y otros; gracias a los conocimientos que tenemos hoy, podemos explicar la causa.  En la parte norte, casi no hay desempleo, hay poca pobreza, la mayoría de los adolescentes estudia y tienen el secundario terminado, la media de vida es elevada, los mayores de 65 están amparados médicamente por el estado, buenos servicios de electricidad, telefonía, desagües, agua potable, una amplia red de carreteras y autopistas, escasa delincuencia porque impera la Ley y el Orden y en general las personas tienen un buen nivel de vida.  En Nogales-Sonora, la renta media es la tercera parte de la del norte, siendo superior a la media de México por su cercanía a los EE-UU., ya que los salarios medios del país son la décima parte que en el país del norte, hay poco empleo y mucho desempleo, pocos adultos tienen la secundaria terminada, escasos adolescentes  estudian, la mortalidad infantil es elevada, la asistencia sanitaria es defectuosa, los servicios públicos y  las carretera son deficientes y en mal estado, la Ley y el Orden casi no existen, elevado nivel de delincuencia, abrir un negocio es peligroso y no es fácil por los trámites y la corrupción. 

Conociendo las diferencias entre las dos Nogales, cabe preguntar qué hace la diferencia. Hoy sabemos que donde las leyes atacan a los emprendedores como es el caso de México, no hay crecimiento y poco empleo; donde se protege a los trabajadores con el seguro de desempleo, donde la terminación de la relación laboral no tiene costo, allí como ocurre en los EE.UU. hay crecimiento y pleno empleo.

Recién ahora sabemos los motivos que afectan a México, lo mismo que a todos los países menos desarrollados, entre los cuales estamos nosotros. Lo conocemos por la reciente historia de la isla de Puerto Rico, uno de los estados de los EE.UU., que a diferencia de los continentales tenía una economía estancada durante décadas; en los últimos 10 años, perdió 300.000 empleos de un total de 1.275.000, la tasa de participación laboral era de 39,8 % y en el continente del 62,8 %, la pobreza era superior al 40 %, dependían de planes sociales el 35%, y a pesar de los elevados impuestos, no cumplían con el pago de los bonos de deuda.  Recién en 2016 el Congreso de los EE.UU. se interesó en la situación de ese Estado y para ayudarlo, promulgó el Promesa Act of 2016 delegando en una junta la facultad de trabajar con el Gobierno de Puerto Rico para sacarlos de la crisis por la que atravesaba.  A diferencia de las actuaciones de anteriores gobiernos, de los presidentes Truman, Kennedy y Reagan que destinaron a la isla miles de millones de dólares, sin éxito alguno, la Junta estudió la economía de este Estado y con el resultado se dirigió al Gobernador y al Congreso de Puerto Rico, manifestándoles que para “restaurar el crecimiento económico y crear una economía competitiva debían fundamentalmente flexibilizar el mercado laboral y también racionalizar y optimizar los impuestos”. Como consecuencia, el Gobierno de Puerto Rico para crear un ambiente atractivo para los negocios, recuperar la estabilidad fiscal y darle prosperidad al pueblo, legisló el 27 de enero de 2017 la ¨Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral ¨ protegiendo a los trabajadores mediante el seguro de desempleo, como en los estados continentales. La nueva legislación rige solo para los nuevos empleos, no obstante lo cual ya se notan sus efectos: disminuyó el desempleo del 16,4 % al 8.3 % en 2019.

El resultado de los estudios dispuestos por el Congreso de los EUA  coincide con el resultado de mi investigación que motivó  ¨pleno empleo¨ y que responde a lo que se preguntaban los Premios Nobel de Economía  Robert E. Lucas Jr. (1995) y Sir Artur Lewis (1979): ¨¿qué deben hacer los gobiernos para que sus países prosperen como los desarrollados?¨ En nuestro país rigen leyes que penalizan a los empleadores como las anteriores de Puerto Rico, la Ley de Contrato del Trabajo  y sus anexas, en sus cláusulas indemnizatorias, por las que nuestro país está estancado por décadas. La excepción es la industria de la construcción con el Fondo de Cese Laboral.  Esta protección a los trabajadores funciona en los dos países latinoamericanos de mejor desempeño económico (pre-Covid), Perú y Brasil, donde en los últimos años salieron de la pobreza 28 millones de personas; siendo en 1950 un país agrícola exportador de cacao y café, hoy es la 7ª economía del mundo.  Argentina tiene todas las condiciones para ser uno de los países de mayor crecimiento del mundo, como lo fue hace 100 años, cuando con Inglaterra y USA lideraba el incipiente desarrollo económico mundial, para lograrlo, solo falta no trabar la creatividad y la innovación de los emprendedores, mediante el cambio de la actual Ley de Contrato del Trabajo y sus anexas, en sus cláusulas indemnizatorias por el comprobado exitoso seguro de desempleo.  El Empleo y los emprendedores con su laboriosidad, creatividad y espíritu innovador son los factores más importantes del desarrollo económico.   

Sobre el autor

Enrique Lew

Enrique Lew

Miembro del Departamento de Política Social de la UIA. Autor del libro Pleno Empleo.

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