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Canto XXVI del Infierno (Parte 2)

Escrito por Vincenzo Putignano

Ulises: ¿un héroe “moderno”?

No han sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtudes y conocimiento”.

Este ensayo -con el anterior y los que le siguen– pretende plantear preguntas.

 

Virgilio muestra a Dante las llamas de la fosa, ilustración de Paul Gustave Doré.

Dante y la Comedia son algo extraordinario. Todos los que se han acercado a ellos han sentido esta particular sensación: cuanto más los conoces, más quieres saber, profundizar, comprender.

Con el Canto de Ulises, en la “folle volo/loca huida” más allá de las Columnas de Hércules, imaginamos que estamos leyendo la historia del hombre moderno, de su sed de conocimiento, la historia de los primeros grandes exploradores. La historia del mundo está hecha de mujeres y hombres que se han enfrentado a retos, incluso arriesgando su propia vida.

El Ulises de Dante no vacila ni un instante y empuja a ese pequeño grupo con el que había compartido innumerables aventuras y peligros, esa pequeña tripulación de pelo blanco, a cruzar el límite, a enfrentarse al “más allá”, en el deseo irrefrenable de conocer lo incognoscible. Es una figura monumental y heroica, símbolo del ardor del hombre por el conocimiento.

El suyo no es un destino geográfico, Ulises no quiere descubrir nuevas tierras: quiere llegar al más allá, quiere descubrir lo que hay más allá de los límites del mundo. Quiere conocer la verdad última: quiere ver a Dios. Han llegado a la vista de la montaña del Purgatorio. El viaje procede “sempre acquistando dal lato mancino/tomando siempre por la izquierda” – además de una indicación geográfica (se dirigen hacia el hemisferio sur), para el hombre medieval la dirección hacia la izquierda es en sí misma una anticipación de la negatividad – cuando un vórtice de aire parte de ahí y arrastra la nave hacia el abismo.

Tutte le stelle già de l’altro polo 127

vedea la notte, e ’l nostro tanto basso,

che non surgëa fuor del marin suolo.

Cinque volte racceso e tante casso

lo lume era di sotto da la luna,

poi che ’ntrati eravam ne l’alto passo,

quando n’apparve una montagna, bruna

per la distanza, e parvemi alta tanto

quanto veduta non avëa alcuna.

Noi ci allegrammo, e tosto tornò in pianto;

ché de la nova terra un turbo nacque

e percosse del legno il primo canto.

Tre volte il fé girar con tutte l’acque;

a la quarta levar la poppa in suso

e la prora ire in giù, com’altrui piacque,

infin che ’l mar fu sovra noi richiuso”. 142

 

Ulises naufraga con su tripulación. El verso final “Infin che ‘l mar fu sovra noi rinchuso”/hasta que el mar se cerró sobre nosotros) recuerda la historia bíblica del Éxodo, con los egipcios sumergidos por el Mar Rojo porque ellos también habían desafiado la voluntad de Dios al perseguir a los hebreos.

Ulises habla de su último viaje como “folle volo/huida loca”: parece paradójico, dado que Ulises es un “héroe de la inteligencia”. “Folle” puede significar tanto vano, inútil, que no produce nada; como temerario, que desafía los límites.

En el Canto II del Infierno, Dante le había dicho a Virgilio que temía que su descenso a los infiernos fuera en vano, que no quería seguirle, y Virgilio le acusó de cobardía. La cobardía es lo contrario de la temeridad; aquí también hay una referencia a la Ética Nicomáquea de Aristóteles, quien escribió que, entre la cobardía y la temeridad, la virtud (que se encuentra en el medio) es el valor. Por lo tanto, Ulises no juzga inútil su último viaje, sino temerario.

Para Dante, Ulises es un modelo negativo culpable de transgredir este deber de no ir más allá, lo que conduce inevitablemente a la ruina, al final. Ulises no sabe a dónde va: se asombra al encontrarse con un destino desconocido, está a punto de alcanzarlo, pero no lo reconoce.

En la invención de Dante, Ulises no es el héroe que regresa, sino el héroe que se va, impulsado por el ardor del conocimiento, olvidando el amor a Penélope, el afecto a su hijo Telémaco, la piedad filial hacia su viejo padre Laertes.

El Ulises de Dante es diferente al de Homero: le falta el componente fundamental de la nostalgia, el deseo de volver a su Ítaca, a sus afectos familiares. La “pietas” de los antiguos griegos.

Si para Dante, un hombre que vivió a finales de la Edad Media, la virtud es lo que hace al hombre libre y le permite alcanzar el conocimiento, hay sin duda en este binomio, virtud y conocimiento, la exhortación al compromiso ético, que impulsa a conocer, a comprender el sentido profundo de lo que sucede. Hay todo en esta “orazion picciola”, el orgullo del hombre que reivindica su propia superioridad: más allá de las explicaciones doctrinales y filosóficas, en estos versos se puede interpretar como una invocación a los hombres de ayer, y de hoy, de que no deben ser esclavos de los instintos, sino elevarse para alcanzar el conocimiento, que para Dante es el del bien supremo.

¿Por qué Ulises está en el infierno perpetuo? La cuestión sigue abierta

  1. ¿Por qué está en el infierno? Si Ulises es el emblema de toda la grandeza humana, ¿por qué Dante lo arroja al infierno?
  2. ¿Qué hay de malo en este noble intento de Ulises, que naufraga?
  3. ¿Por qué el “folle volo/huida loca” de Ulises lo llevó no sólo a la muerte, sino a la condena infernal?
  4. Ulises está en el círculo de consejeros fraudulentos, tramposos. ¿Podría ser el engaño del caballo de Troya el motivo de la condena?
  5. El deseo de conocimiento universal, ¿debe considerarse en sí mismo un pecado, una superación de los límites humanos? ¿Sin la guía de la razón?
  6. Qué relación existe entre el Ulises consejero fraudulento y el Ulises protagonista de la huida loca? ¿A quién y qué pecado representa Ulises en el Infierno de Dante?

De gran modernidad este canto dedicado a Ulises, un Ulises completamente emancipado de la misma figura homérica.

La Divina Comedia es una metáfora de la vida y está más vigente que nunca. Y Ulises tiene el encanto de una “humanitas” que lo lleva a no volver a su tierra. No es el héroe del volver, sino del ir, de atreverse.

Sobre el autor

Vincenzo Putignano

Lic. en Ciencias Políticas (U. de Torino, Italia) y Diploma en Dirección de Empresas (IESE, España). Ha trabajado dentro del Grupo Telecom Italia desde el 1977 y fue Director de Compliance hasta 2016.

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